Mutaciones y reacciones del arte tras el 11 de Septiembre

Nancy DavenportNancy Davenport. “Bombardment 2001”
Fotografía a color 38x50 pulg.

Christopher DraegerChristopher Draeger. “Catastrophy #1”
Fotografía de la maqueta 1993-94.

Ramón Almela

Un silencio agudo me invadió. Perplejo me aferraba al recuerdo de las torres mientras veía las imágenes repetirse en la pantalla; El derrumbe de las torres gemelas, la tragedia de miles de personas. Presenciaba el horror en la ciudad donde tantos años pasé. Sentir en mi interior la desesperación y el terror de las víctimas en el avión, en los incendios, en las escaleras, en la calle cuando el cielo se derrumbaba sobre sus cabezas. Una cortina negra se desliza sobre el pasado. Las torres gemelas, desaparecidas, quedarán como símbolo de la atrocidad humana pues su recuerdo permanece en nuestra memoria junto a esa fecha, 11 de Septiembre.

Johan GrimonprezJohan Grimonprez.
Portada de la revista Inflight. 1998
(Lápiz 178 Dic./01 p.27)

Lúcidamente y sin ánimo premonitorio Arturo Rodríguez Doring escribía en 1991 “El artista es definitivamente un sabio pues nos advierte, con cada uno de sus cuadros, lo cerca que estamos de la hecatombe”. Santiago Olmo, editor de la revista Lápiz, afirma que “el arte ha funcionado como un sismógrafo que anticipa los problemas y la inquietud de lo que hoy parece nuevo pero que ya se había ido manifestando en las últimas décadas”. Atónitos asistimos en directo a la hecatombe, miles de muertes en un desastre. Lo que la pantalla de televisión repetía incansablemente una y otra vez dejó impactadas las mentes de todo el mundo. El uso de aviones comerciales como bombas contra edificios, inclusive las mismas torres gemelas, fue anticipado en la ficción. Ahora son hechos reales. El terrorismo ha basado su propio espectáculo de matanza en las posibilidades puestas a su disposición por los medios de comunicación. El vacío que la tragedia provocó estimuló sensaciones de pavor y miedo, y al mismo tiempo, un sentido de incertidumbre en la sociedad. Esto no resulta apreciable en el contexto fuera de Estados Unidos, pero las estructuras sociales y los gobiernos de los países del primer mundo fueron claramente golpeados.

Ese sentido de vacío se carga con el peso de la emoción, un territorio fértil en el arte pues el creador, sensible a la atmósfera de su entorno, es afectado por esos cambios. El arte aparece substancialmente relacionado con la expresión y en muchas ocasiones es producto de la liberación de emociones y sentimientos del artista. Esta tensión expresiva es convocada sobre todo por lo sublime, cuando la imaginación y entendimiento humanos alcanzan su límite. Los sucesos del 11 de Septiembre convocan lo sublime como ninguna otra experiencia. Nada provoca la sensibilidad artística como la pena y la consternación.

Estos sucesos empujan al artista a un encuentro de emociones universales, expresiones de dolor y tristeza. La pena inspiró muchas imágenes desde la Grecia clásica a la cristiandad. Desde el arte de Rembrandt que perdió mucha gente que amaba, y para quien el duelo era un estado mental que su rostro reflejaba entre sombras en los autorretratos, hasta las monumentales proporciones del Guernica de Picasso con la masacre de inocentes en el bombardeo de esa ciudad.

Francesc TorresFrancesc Torres. “Series Newsweek #19”
1991, cibacrome (detalle)

La tragedia transformó el modo en que miramos las creaciones recientes. El desastre de las torres gemelas afectó al arte en dos maneras: Una que llamaré “Mutaciones” que abarca la obra expuesta por esas fechas implicada con eventos similares, reales o ficticios, pero que adquirían especial resonancia por una resignificación ocurrida tras los eventos. Y otra, “Reacciones” que han sido respuestas de artistas y de la gente ante la tragedia vivida.

Dentro de la situación de “Mutaciones” el arte de Christoph Draeger adquiere tras el 11 de septiembre una profundidad inusitada. Fotografías y pinturas de maquetas construidas a escala de eventos catastróficos ganan una dimensión terrorífica. Esa mirada aséptica con la que la tragedia se observaba cambió. Johan Grimonprez basándose en la TV como espacio virtual de representación utilizaba en 1998 el aeropuerto y el avión como símbolo reinterpretando la noticia del acontecimiento o catástrofe. Entre las obras más inquietantes estuvo la de Wolfgang Staehle “To the people of New York” en la galería Postmasters. Tres panorámicas simultaneas en vivo desde Berlín, Munich y, precisamente, desde Brooklyn con la vista del sur de Manhattan. Concebidas como una pintura de paisaje contemporáneo con tecnología, se convirtió en una imagen viviente de la Historia mientras ocurría. La obra de Nancy Davenport “The apartments” en la galería Nicole Klasgsbrun anticipaba lo que ocurriría. Un serie de fotografías manipuladas digitalmente representando apartamentos en Nueva York atacados por terroristas. En un museo, el cuadro de Christopher Wool con la palabra TERRORIST ejecutada con plantilla alcanzaba una fuerza que provocó reacciones violentas. El director del museo retiró el cuadro de la sala temporalmente.

Dentro de las respuestas artísticas abarcadas en “Reacciones” hay que contemplar los artistas que se volcaron de inmediato a trabajar sobre el tema y otros que resultaron paralizados. Varios artistas de Nueva York que estuvieron en el programa de las torres gemelas y perdieron amistades en la tragedia solicitaron una estancia, promocionada por el “Art Institute of Santa Fe”, en New Mexico, lejos de la urbe y los efectos del ataque.

Entre las expresiones inmediatas que proliferaron de manera inusual brotando de la necesidad popular y no por estética fueron los carteles con dibujos, velas, flores, fotografías y banderas por las calles de Manhattan días después del acontecimiento y que Roberta Smith, del New York Times, sostiene que ha generado una nueva categoría de “Outsider art” (arte hecho por personas ajenas al medio artístico). Tras la tragedia nunca antes ocurrida, miles de muertos creaban miles de ausencias en la población de Nueva York. En busca de seres queridos la gente reclamaba informes y noticias sobre ellos instalando una colección de signos y objetos que evocaban los altares de muertos acostumbrados en México.

Tower of lightTower of light. Paul Myoda y Julian
La Verdiere. Rendering digital, 2001.
(Art in America. Nov./01).

Wolfgang StaehleWolfgang Staehle. “Untitled”, 2001.
Stills de video, 9/11/01.

Al día siguiente de la tragedia un sin número de artistas ya se encontraban trabajando sobre el tema. Bonevardi, Bennett y Hammond, difundieron una propuesta en Internet “Para la inmediata construcción de la línea de horizonte de Manhattan” para instalar 80 focos láser de gran intensidad cerca del lugar proyectando las siluetas de las torres gemelas contra el cielo nocturno. A estos artistas se unieron Paul Myoda y Julian LaVerdiere con una propuesta similar y apoyados por la organización “Creative Time” que sustentan el proyecto “Tower of Light” y que se llevará a cabo en Marzo 2002. Estos creadores participaron en el programa de residencia internacional “World Views” en el piso 91 de la torre uno para proyectos que involucraran el entorno de las torres. Un participante del programa de este año, Michael Richards, quedó atrapado en las torres cuando colapsaron. La ironía está en el cruce del arte y la vida en una de sus obras “Tar Baby versus S. Sebastian” donde se representa a sí mismo como piloto de combate afro-americano de la II Guerra Mundial ataviado con el uniforme de vuelo y en pose de San Sebastián martirizado por las flechas. Sólo que en esta escultura la docena de flechas clavadas eran sustituidas por pequeños aviones de combate estrellándose contra su cuerpo. Siniestra y dramática premonición.

A varios meses de la tragedia, las respuestas artísticas crecen más resueltas y complejas en una situación que el crítico Holland Cotter denomina “Cultura post-9/11, fase 2”. Aunque aquellos memoriales colectivos semejando altares de muertos han desaparecido, docenas de murales conmemorativos han sido pintados alrededor de la ciudad. Realizados en diferentes estilos que oscilan entre sentimientos de ensalzamiento heroico y los de nostalgia participando en ellos desde reconocidos artistas del graffiti hasta estudiantes. En el “Bronx River Art Center” dos exposiciones conjugaban la respuesta inmediata de varios artistas en las semanas posteriores al desastre con una retrospectiva de 25 años de uso de la imagen de las torres gemelas en el arte. La exposición más grande en Nueva York sobre el tema fue “Reactions”albergada por Exit Art, una galería sin fin de lucro que reunió 2,500 dibujos sobre papel tamaño carta. Fue solicitada abiertamente entre los artistas y planteada sin selección previa. Obra de renombrados artistas aparecía situada con imágenes de procedencia anónima. Esta agrupación de obras proveyó un inusual acercamiento a otra línea de pensamiento fuera de la intolerante e impuesta atmósfera patriótica. Se plantean la disidencia y oposición a la clase dirigente estimulando cuestiones éticas y dudas políticas.

Christopher WoolChristopher Wool. “Untitled”,
1990. Acrílico sobre alumnio.
(Artforum, Nov./01 p.35)

El complejo papel que la fotografía adquiere en estos eventos fue examinado en el Centro Internacional de Fotografía con una exposición, “Breaking News: Covering the aftermath of Sept 11”, conferencias y mesas redondas. El interés de la muestra radica en que las fotografías son mostradas con un texto, examinando cómo ciertas imágenes son publicadas o segregadas en interés de la política. Al lado de esta exposición aparecen en las calles de Manhattan cientos de fotógrafos aficionados comerciando con fotografías instantáneas de la tragedia de distintos formatos y técnicas vendidas entre 5 y 50 dólares.

La arquitectura de las torres, su pasado y su futuro, es tema de varias muestras. La historia de las torres gemelas fue explorada con la única maqueta original sobreviviente de su arquitecto Minoru Yamasaki en “New York Historical Society”. Pero la atracción se centró en las propuestas arquitectónicas de reconstrucción de la zona reunidas por la galería Max Protetch. Docenas de ideas entre perversas, utópicas y poéticas figuran en una abigarrada exposición. Mientras casi todas ellas muestran la audacia que inspiró en el pasado la construcción del centro financiero, la tendencia general se aleja del minimalismo acercándose hacia lo orgánico, ondulado, y bañado en luminosos colores.

El desastre está muy cercano todavía y tomará tiempo para que este inmenso acontecimiento se entreteja en la memoria integrándose en la historia. El arte seguirá movilizando los conceptos, las ideas críticas manteniendo el pasado en el presente y moviendo el presente hacia el futuro.

 

 

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

Fecha de publicación:30.03.2002