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Mutaciones
y reacciones del arte tras el 11 de Septiembre
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MOMENTA
/ Centro Multimedia
Centro Nacional
de las Arte |
Un silencio agudo
me invadió. Perplejo me aferraba
al recuerdo de las torres mientras veía
las imágenes repetirse en la pantalla;
El derrumbe de las torres gemelas, la tragedia
de miles de personas. Presenciaba el horror
en la ciudad donde tantos años pasé.
Sentir en mi interior la desesperación
y el terror de las víctimas en el
avión, en los incendios, en las escaleras,
en la calle cuando el cielo se derrumbaba
sobre sus cabezas. Una cortina negra se
desliza sobre el pasado. Las torres gemelas,
desaparecidas, quedarán como símbolo
de la atrocidad humana pues su recuerdo
permanece en nuestra memoria junto a esa
fecha, 11 de Septiembre. |
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Lúcidamente y sin ánimo premonitorio Arturo
Rodríguez Doring escribía en 1991 El
artista es definitivamente un sabio pues nos advierte,
con cada uno de sus cuadros, lo cerca que estamos de la
hecatombe. Santiago Olmo, editor de la revista Lápiz,
afirma que el arte ha funcionado como un sismógrafo
que anticipa los problemas y la inquietud de lo que hoy
parece nuevo pero que ya se había ido manifestando
en las últimas décadas. Atónitos
asistimos en directo a la hecatombe, miles de muertes
en un desastre. Lo que la pantalla de televisión
repetía incansablemente una y otra vez dejó
impactadas las mentes de todo el mundo. El uso de aviones
comerciales como bombas contra edificios, inclusive las
mismas torres gemelas, fue anticipado en la ficción.
Ahora son hechos reales. El terrorismo ha basado su propio
espectáculo de matanza en las posibilidades puestas
a su disposición por los medios de comunicación.
El vacío que la tragedia provocó estimuló
sensaciones de pavor y miedo, y al mismo tiempo, un sentido
de incertidumbre en la sociedad. Esto no resulta apreciable
en el contexto fuera de Estados Unidos, pero las estructuras
sociales y los gobiernos de los países del primer
mundo fueron claramente golpeados.
Ese sentido de vacío se carga con el peso de la
emoción, un territorio fértil en el arte
pues el creador, sensible a la atmósfera de su
entorno, es afectado por esos cambios. El arte aparece
substancialmente relacionado con la expresión y
en muchas ocasiones es producto de la liberación
de emociones y sentimientos del artista. Esta tensión
expresiva es convocada sobre todo por lo sublime, cuando
la imaginación y entendimiento humanos alcanzan
su límite. Los sucesos del 11 de Septiembre convocan
lo sublime como ninguna otra experiencia. Nada provoca
la sensibilidad artística como la pena y la consternación.
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Johan Grimonprez.
Portada de la revista Inflight. 1998 (Lápiz 178 Dic./01
p.27)
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Estos sucesos empujan
al artista a un encuentro de emociones universales, expresiones
de dolor y tristeza. La pena inspiró muchas imágenes
desde la Grecia clásica a la cristiandad. Desde el
arte de Rembrandt que perdió mucha gente que amaba,
y para quien el duelo era un estado mental que su rostro
reflejaba entre sombras en los autorretratos, hasta las
monumentales proporciones del Guernica de Picasso con la
masacre de inocentes en el bombardeo de esa ciudad.
La tragedia transformó el modo en que miramos las
creaciones recientes. El desastre de las torres gemelas
afectó al arte en dos maneras: Una que llamaré
Mutaciones que abarca la obra expuesta por esas
fechas implicada con eventos similares, reales o ficticios,
pero que adquirían especial resonancia por una resignificación
ocurrida tras los eventos. Y otra, Reacciones
que han sido respuestas de artistas y de la gente ante la
tragedia vivida.
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Dentro de la situación de Mutaciones
el arte de Christoph Draeger adquiere tras el 11 de septiembre
una profundidad inusitada. Fotografías y pinturas
de maquetas construidas a escala de eventos catastróficos
ganan una dimensión terrorífica. Esa mirada
aséptica con la que la tragedia se observaba cambió.
Johan Grimonprez basándose en la TV como espacio
virtual de representación utilizaba en 1998 el aeropuerto
y el avión como símbolo reinterpretando la
noticia del acontecimiento o catástrofe. Entre las
obras más inquietantes estuvo la de Wolfgang Staehle
To the people of New York en la galería
Postmasters. Tres panorámicas simultaneas en vivo
desde Berlín, Munich y, precisamente, desde Brooklyn
con la vista del sur de Manhattan. Concebidas como una pintura
de paisaje contemporáneo con tecnología, se
convirtió en una imagen viviente de la Historia mientras
ocurría. La obra de Nancy Davenport The apartments
en la galería Nicole Klasgsbrun anticipaba lo que
ocurriría. Un serie de fotografías manipuladas
digitalmente representando apartamentos en Nueva York atacados
por terroristas. En un museo, el cuadro de Christopher Wool
con la palabra TERRORIST ejecutada con plantilla alcanzaba
una fuerza que provocó reacciones violentas. El director
del museo retiró el cuadro de la sala temporalmente.
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Francesc Torres.
Series Newsweek #19 1991 cibacrome (detalle)
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Wolfgang Staehle.
Untitled 2001 Stills from a live feed video proyection
9/11/01
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Dentro de las respuestas
artísticas abarcadas en Reacciones hay
que contemplar los artistas que se volcaron de inmediato
a trabajar sobre el tema y otros que resultaron paralizados.
Varios artistas de Nueva York que estuvieron en el programa
de las torres gemelas y perdieron amistades en la tragedia
solicitaron una estancia, promocionada por el Art
Institute of Santa Fe, en New Mexico, lejos de la
urbe y los efectos del ataque.
Entre las expresiones inmediatas
que proliferaron de manera inusual brotando de la necesidad
popular y no por estética fueron los carteles con
dibujos, velas, flores, fotografías y banderas por
las calles de Manhattan días después del acontecimiento
y que Roberta Smith, del New York Times, sostiene que ha
generado una nueva categoría de Outsider art
(arte hecho por personas ajenas al medio artístico).
Tras la tragedia nunca antes ocurrida, miles de muertos
creaban miles de ausencias en la población de Nueva
York. En busca de seres queridos la gente reclamaba informes
y noticias sobre ellos instalando una colección de
signos y objetos que evocaban los altares de muertos acostumbrados
en México. |
Al día siguiente de la tragedia
un sin número de artistas ya se encontraban trabajando
sobre el tema. Bonevardi, Bennett y Hammond, difundieron
una propuesta en Internet Para la inmediata construcción
de la línea de horizonte de Manhattan para
instalar 80 focos láser de gran intensidad cerca
del lugar proyectando las siluetas de las torres gemelas
contra el cielo nocturno. A estos artistas se unieron Paul
Myoda y Julian LaVerdiere con una propuesta similar y apoyados
por la organización Creative Time que
sustentan el proyecto Tower of Light y que se
llevará a cabo en Marzo 2002. Estos creadores participaron
en el programa de residencia internacional World Views
en el piso 91 de la torre uno para proyectos que involucraran
el entorno de las torres. Un participante del programa de
este año, Michael Richards, quedó atrapado
en las torres cuando colapsaron. La ironía está
en el cruce del arte y la vida en una de sus obras Tar
Baby versus S. Sebastian donde se representa a sí
mismo como piloto de combate afro-americano de la II Guerra
Mundial ataviado con el uniforme de vuelo y en pose de San
Sebastián martirizado por las flechas. Sólo
que en esta escultura la docena de flechas clavadas eran
sustituidas por pequeños aviones de combate estrellándose
contra su cuerpo. Siniestra y dramática premonición.
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Tower of light.
Paul Myoda y Julian La Verdiere. Digital rendering of
the proposed Towers of light 2001. (Art in America. Nov./01)
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A varios meses de la tragedia, las respuestas
artísticas crecen más resueltas y complejas
en una situación que el crítico Holland Cotter
denomina Cultura post-9/11, fase 2. Aunque aquellos
memoriales colectivos semejando altares de muertos han desaparecido,
docenas de murales conmemorativos han sido pintados alrededor
de la ciudad. Realizados en diferentes estilos que oscilan
entre sentimientos de ensalzamiento heroico y los de nostalgia
participando en ellos desde reconocidos artistas del graffiti
hasta estudiantes. En el Bronx River Art Center
dos exposiciones conjugaban la respuesta inmediata de varios
artistas en las semanas posteriores al desastre con una
retrospectiva de 25 años de uso de la imagen de las
torres gemelas en el arte. La exposición más
grande en Nueva York sobre el tema fue Reactionsalbergada
por Exit Art, una galería sin fin de lucro que reunió
2,500 dibujos sobre papel tamaño carta. Fue solicitada
abiertamente entre los artistas y planteada sin selección
previa. Obra de renombrados artistas aparecía situada
con imágenes de procedencia anónima. Esta
agrupación de obras proveyó un inusual acercamiento
a otra línea de pensamiento fuera de la intolerante
e impuesta atmósfera patriótica. Se plantean
la disidencia y oposición a la clase dirigente estimulando
cuestiones éticas y dudas políticas.
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El complejo papel que la fotografía
adquiere en estos eventos fue examinado en el Centro Internacional
de Fotografía con una exposición, Breaking
News: Covering the aftermath of Sept 11, conferencias
y mesas redondas. El interés de la muestra radica
en que las fotografías son mostradas con un texto,
examinando cómo ciertas imágenes son publicadas
o segregadas en interés de la política. Al
lado de esta exposición aparecen en las calles de
Manhattan cientos de fotógrafos aficionados comerciando
con fotografías instantáneas de la tragedia
de distintos formatos y técnicas vendidas entre 5
y 50 dólares.
La arquitectura de las torres, su pasado
y su futuro, es tema de varias muestras. La historia de
las torres gemelas fue explorada con la única maqueta
original sobreviviente de su arquitecto Minoru Yamasaki
en New York Historical Society. Pero la atracción
se centró en las propuestas arquitectónicas
de reconstrucción de la zona reunidas por la galería
Max Protetch. Docenas de ideas entre perversas, utópicas
y poéticas figuran en una abigarrada exposición.
Mientras casi todas ellas muestran la audacia que inspiró
en el pasado la construcción del centro financiero,
la tendencia general se aleja del minimalismo acercándose
hacia lo orgánico, ondulado, y bañado en luminosos
colores.
El desastre está muy cercano
todavía y tomará tiempo para que este inmenso
acontecimiento se entreteja en la memoria integrándose
en la historia. El arte seguirá movilizando los conceptos,
las ideas críticas manteniendo el pasado en el presente
y moviendo el presente hacia el futuro.
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Christopher Wool.
Untitled 1990. Alkyd an acrylic on aluminum 96x64.
(Artforum, Nov./01 p.35)
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Nancy Davenport. Bombardment 2001 colorphotograph 38x50 pulg.
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Christopher Draeger. Catastrophy #1 Fotografía de la maqueta
1993-94.
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