II Simposio de Arte Contemporáneo en la UDLA

Por Ramón Almela

II Simposio de Arte Contempor>neoDesde su licenciatura en Artes Plásticas la UDLA-P se constituye en un detonante de reflexiones estéticas contemporáneas. El foro iniciado en el 2000 debatiendo el estado del arte con "El insidioso gusto de lo global" convocó el interés de muchos participantes. El 15 de Noviembre de 2002 se realizó el II Simposio de Arte Contemporáneo en la Universidad de las Américas-Puebla.

Se esperaba con ansiedad conocer el tema de esta convocatoria después de los temas de procesos de creación, legitimación y promoción abordados en el I Simposio Internacional de Teoría de Arte Contemporáneo (SITAC) en Enero del 2002 en el DF. La controversia de la curaduría requería mayor profundización y se convirtió en la trama de este II Simposio: "El malestar de la curaduría". Estuvo dirigido por Osvaldo Sánchez invitando a curadores del grupo "CURARE", a otros independientes como La Panadería y Mónica Mayer, y a varios que trabajaban en Caracas, Guayaquil y Nueva York. Las ponencias escritas para este Simposio serán publicadas en Junio 2003 por la revista CURARE como fueron publicadas las del I Simposio en el número 17 de la revista.

Universidad de las AmÕricasLa actividad de curador, "curator" en inglés, conservador o comisario en España, ha adquirido relevancia en la última década, a pesar de no ser bien definida por sobreponerse a actividades ya existentes en el campo museológico. La figura del curador se situaba en el limbo. Desde finales de los ochenta su perfil se ha delimitado en búsqueda de una postura independiente de los lineamientos oficiales del arte y su actividad ha opacado al director de museo, al crítico y al artista. La curaduría adquirió una naturaleza crítica en su ejercicio, orillando en su ascenso al papel de la crítica de arte misma coincidiendo con la difusión de las nuevas tecnologías de información de masas. El curador se ha instituido como un agente necesario en el panorama del arte. Uno de los roles que asume es el de "facilitador", mediando entre el público y las instituciones de exhibición.
Hacía falta delinear cómo surge la noción de curaduría al no existir un seguimiento de la misma. Francisco Reyes aportó en el Simposio una arqueología de su aparición. El ámbito del museo en México era dominado por las instituciones del estado. Los cargos directivos de las instancias culturales recaían en funcionarios de la administración pública.

Las esferas de poder y los creadores se distanciaron. Para los años setenta la actividad ejercida hoy por el curador aparecía en los créditos del catálogo de exposiciones como "coordinación" después de mencionar el responsable de la "museografía". En el año 85 se describe su actividad en la exposición "¿A qué estamos jugando?" como "Director Huésped". Y no es hasta el año 1989 cuando, en el catálogo de la exposición organizada por Mariana Yampolski celebrando los 150 años de la fotografía se le menciona como curadora. Así que, es al final de los ochenta cuando surge la figura del curador independiente impulsando la nueva escena postmoderna en el arte. En México este grupo llega a monopolizar la práctica curatorial determinando nuevos rumbos a las artes plásticas arrogándose lo que Oliver Debroise, en el Simposio, señalaría quizás atrevida y ostentosamente en la frase "Si no hubiera sido por los curadores, en México todavía se seguiría haciendo pintura abstracta".

Universidad de las AmÕricasPresentó el Simposio Osvaldo Sánchez relatando un cuento que dejó a los asistentes con la impresión de quien se quiere "curar en salud". Los comentarios de un crítico a la obra de una artista señalando que a pesar de su calidad "le falta profundidad" se vuelven para la pintora una persecución interna obsesionante que le lleva, tras abandonar su producción artística, al suicidio, el cual tampoco pudo consumar con "profundidad" en su caída mortal al planear hacia la superficie del mar. El crítico, escribiendo entonces sobre la muerte de la artista, se lamenta paradójicamente que la artista no supo darse cuenta en su comienzo de la profundidad que guardaba su obra.Las ponencias del día transcurrían sin que se tratara la temática del "malestar de la curaduría" a la que el Simposio emplazaba.

Los avatares de la, hoy, extinta galería independiente "La Panadería" fueron presentados por Artemio Narro y Paola Santoscoy perfilando la problemática de los espacios independientes de exposición organizados por los propios artistas. Después, una densa, y difícil de seguir, ponencia de Oliver Debroise auscultaba el entramado de las cuatro exposiciones, recientemente organizadas en el extranjero, de arte mexicano contemporáneo señalando las diferencias de criterio en la curaduría y el problema de lo mexicano en el arte contemporáneo y cómo se llega a los clichés de representación nacional. Sofía Hernández desde su experiencia en "The Americas Society" en Nueva York señalaba la excesiva atención puesta en el curador y no en la estrategia compartiendo su impulso de nuevos modelos curatoriales con maniobras de apertura y diálogo entre artistas, instituciones y curadores en su institución. Es de notar en el vocabulario de las ponencias la palabra "plataforma" que fue utilizada profusamente añadida al derroche de elucubración intelectual como autorreferencialidad, instrumentalización, hegemonía, legitimación, estrategias, ideologización, discursos estéticos, practicas artísticas, narrativa histórica, imaginarios...

La panaderÐaArtemio Narro y Paola Santoscoy
de "La Panadería"

Francisco Reyes, fundador y presidente de CURARE, planteó la esencia de la curaduría en su ponencia con una lúcida profundización y certero análisis del pasado, la situación en el presente y su futuro. Delineó la situación de la curaduría en lo que José Luis Brea denomina la nueva "Era Postmedia". Nuevos medios traen nuevos curadores. El perfil del curador se modifica en esta situación que proclama el fin de la materialidad del objeto y la muerte del autor en la nueva era postmedia. La creación en Internet se elabora con la incorporación activa del espectador participante que altera la obra en constante conformación. El artista trabaja con impulsos digitales y el curador ha de transformarse en un INVESTIGADOR TRANSDISCIPLINARIO EN EL NUEVO ENTORNO DE RED. De cualquier modo, finalizaba, no habría que preguntarse sobre qué tipo de curador sino quién es el verdadero encargado del control en los nuevos esquemas de la cultura. Posteriormente, Itala Schmeltz, directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, repasa los espacios de ese lugar como actividad expositiva de arte público interdisciplinario experimental. Y luego, Ruth Auerbach, directora de la sala Mendoza en Caracas ofreció una mirada a la paradójica y controvertida situación del arte venezolano envuelto en su crisis socio-política.

Como remate y degustación del Simposio, Mónica Mayer, finalmente, pone el acento en el tema y el "malestar de la curaduría" sale a relucir sin tapujos. Mónica Mayer antepone en su ponencia que el malestar está sustentado por la atmósfera de insatisfacción de orden general en la cultura. Existen varios malestares fundados en diversas clases de curadurías. Predominantemente se centra en la actividad del poder ostentado por los grupúsculos surgidos del cambio generacional de poder en el arte, promovedores internacionales del arte actual propositivo de México y que con el cambio de sexenio tomaron por asalto el sistema.

Oliver DebroiseOliver DebroiseFrancisco ReyesFrancisco Reyes

La bronca es, como dice Mónica Mayer, que estas células activas han privilegiado una línea de arte, una línea de curaduria haciendo visible o apoyando solamente la estrategia de los pertenecientes a este corpúsculo o mafia. También denunció el malestar contra los "trepadores ignorantes" que abundan como organizadores de exposiciones, que no curadores, artistas sin capacidad o funcionarios con aspiraciones artísticas preocupados más bien por escalar la rampa del prestigio artístico apoyándose en la difusión de los artistas doblegados a las imposiciones del mercado artístico del momento. Mónica Mayer, irónicamente, resaltaba también otro malestar de la curaduría afirmando su inexistencia. Apenas, decía, hay 50 curadores dedicados al arte contemporáneo en todo el país y "Es más fácil salir en la pagina del HOLA que ser tomado en cuenta por un curador de arte contemporáneo". Así que instaba a los artistas a aceptar la triste realidad de que "jamás ningún crítico y ningún curador nos va a pelar".

Hubo entre el público quien, incluso, caracterizó a los curadores como "artistas conceptuales pretenciosos". Definitivamente hay muchas formas de practicar la curaduría, pero muchos tipos están determinados por la actitud "discjockey". Eligen los artistas y las piezas que les interesan para entonar su visión o idea identificándola como "proyecto", que es el término en uso, usurpando el protagonismo de la creación. Éste y el cómo detentan el poder exclusivizando su visión fueron los descontentos más señalados en las opiniones.

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Fecha de publicación: 13.03.2003