Desde
que el arte mexicano perdió la brújula
hace varias décadas el arte de la metropolí
-que en sí misma ya es un continente separado
del resto del país- acusa avances y retrocesos.
Los primeros pueden ser vistos como logro de individualidades
los segundos se dan en la medida en que los limitados
espacios museísticos del D.F. se ven atrapados
en la carrera para transformarse en Cinco continentes
y una ciudad perdida.
Luego de visitar el segmento dedicado a México
en la exposición Cinco continentes y una ciudad,
cabe pensar que lo que sucede en las calles aledañas
al Museo de la Ciudad tiene mayor intensidad, es más
complejo y es más representativo de lo que está
sucediendo en el mundo de hoy, mientras que la exposición
es tan solo su pálido reflejo. |