Artistas, deportes y video

Replica21

Nilo Casares

 

Mireya MasóMireya Masó, El tercer descubrimiento.BIDA 2001 es la Bienal Internacional del Deporte en el Arte que se expone en un rectorado de la Universidad de Valencia vestido con un falso césped, preludio del torneo que vamos a seguir (por el suelo de todas las dependencias copadas por esta bienal, y su acceso). No sé si han conseguido reflejar el mundo del deporte pero sí han dado con la medida del ruido que éste nos impone desde los mass-media, porque todo les ha quedado absolutamente audiovisual.

Sólo una de las obras expuestas exigía de la inauguración para su disfrute, obra de Julio Jara, auxiliado por un grupo de emigrantes sin papeles que, mientras JJ lamentaba una serie flamenca por distintos palos propios de este cante, los emigrantes, en función de albañiles no especializados, elevaban una minúscula chabola de ladrillo, ante la autoridad gubernativa que en ese momento inauguraba la cosa; ahora se puede ver la chabolita levantada hasta la altura de las cejas, la secuencia fotográfica testimonio de la hazaña, puesta a secar alrededor de la chabola, y una grabación sonora memoria del lamento. Siempre pasa con las performances, mejor no llegar tarde.

Domingo Sánchez BlancoDomingo Sánchez Blanco,
Autorretrato
.

En frente, muy cerca, otra obra quiere resolver los significados con idénticas maneras sin lograrlo, Campanilla presenta un entorno de musculación resuelto con objetos domésticos, para que la señora de su casa pueda hacer gimnasia, o por la gimnasia que ya hace a diario, va acompañada de un vídeo doméstico, en su pleno sentido.

Antes podemos encontrar en una cabina la pieza de Valcárcel Medina quien se limita a reflejar, a través de una grabación sonora, una partida de billar, la mejor pieza de las expuestas en esta bienal, huye, como es costumbre en el autor, de todo oropel, para encerrarte en la esencia de un deporte; algunos lamentamos el empleo de césped artificial por las paredes, algo bastante impropio de VM, tal vez recurso de los comisarios, Marta Moriarty y Antonio Areán, para mantener la identidad corporativa.

A la altura de VM, aparece la otra obra destacable de esta bienal, Darío Corbeira consigue editar un suplemento especial, y gratuito, del diario deportivo español Marca, donde asistimos a la permanente identidad entre la competición deportiva y la artística; además de gracioso y acertado, cierto.

La representante española en la Bienal de Venecia, Ana-Laura Aláez, participa con cabina y proyección de vídeo (en su caso doble), con música del dúo Silvania (responsables de que las piezas de ALA no caigan, combinan a la perfección los logros de Brian Eno y Autechre), en su proyección podemos ver un desarrollo en gimnasia rítmica que la otra proyección ralentiza y somete al detalle, el esteticismo que le es común.

A su lado João Onofre, nos enfrenta a un juego entre absurdo e infantil, también en cabina y con vídeo-proyección (en esta bienal he terminado odiando el vídeoproyector y la cabina) que presenta un juego de sube y baja en el que el peatón sube, a hacer el pino, a lo alto de un semáforo, si verde, sube, si rojo, baja y espera, casi en repetición del dibujo del peatón en el semáforo. Antes están los "pesos muertos" de Roderick Buchanan, bolsas dejadas por el suelo y por según su peso.

Ana Laura AláezAna Laura Aláez, Magic stripes. Rogelio López CuencaRogelio López Cuenca, Vida deportiva.

Domingo Sánchez Blanco presenta su capa de boxeador que es su traje performero para retar a los artistas de las ciudades que reciben una de sus performances, durante la que DSB boxea contra el artista que acepte el guante y, sobre el ring, dirimen la calidad artística. No es el único que trae el boxeo a esta exposición, claro la larga prosapia dada de Arthur Cravan se nota, Salla Tykkä, cabina y vídeo-proyección, Ana Busto, cabina, vídeo-proyección, fotografías y espejos en un intento de reproducir un gimnasio; también cabina y vídeo-proyección, aunque ya no boxeo, en la obra de Javier Codesal y Álex Francés (me interesa más AF en solitario). Eugenio Ampudia, aunque recurre a la cabina y la vídeo-proyección lo hace para salirse de lo común y enfrentarnos a una síntesis tipográfica de extraño interés.

Carmen CámaraCarmen Cámara, La increíble
mujer menguante.

Domingo Sánchez Blanco presenta su capa de boxeador que es su traje performero para retar a los artistas de las ciudades que reciben una de sus performances, durante la que DSB boxea contra el artista que acepte el guante y, sobre el ring, dirimen la calidad artística. No es el único que trae el boxeo a esta exposición, claro la larga prosapia dada de Arthur Cravan se nota, Salla Tykkä, cabina y vídeo-proyección, Ana Busto, cabina, vídeo-proyección, fotografías y espejos en un intento de reproducir un gimnasio; también cabina y vídeo-proyección, aunque ya no boxeo, en la obra de Javier Codesal y Álex Francés (me interesa más AF en solitario). Eugenio Ampudia, aunque recurre a la cabina y la vídeo-proyección lo hace para salirse de lo común y enfrentarnos a una síntesis tipográfica de extraño interés.

Para salirme de la rutina de la cabina y la vídeo-proyección tendría que llegar a Carmen Cámara, con dos grandes carteles adecuando la realidad cinematográfica de la peor ciencia ficción al deporte con sus versiones del Hombre de 50 pies o El Increíble Hombre Menguante, ahora mujer y bien uniformada para el ejercicio deportivo, aunque sus carteles, como sucede con la obra de Yamandú Canosa, unos paneles expositivos, lucen poco, tal vez por la proliferación de cabinas audiovisuales, como, otra más, la de Dora García y, también, la de Juan Luis Moraza; un recurso, el de la cabina audiovisual, del que escapan Pedro Mora y su máquina de tortura, que no entiendo, o la pelota de fútbol pendular de Mireia Masó, que no consigo disfrutar.

En cualquier caso, un abuso de la cabina audiovisual que sufre las mismas carencias de la sala cinematográfica, donde el arte se protege, con la oscuridad y el silencio, de no se sabe qué enemigo pero, en cualquier caso, con acusada fragilidad, preámbulo de la primera edición de la Bienal de las Artes de Valencia.

Roderick BuchananRoderick Buchanan, Deadweight

Alex Codesal y Javier FrancésAlex Codesal y Javier Francés, Padre hembra.

 

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Fecha de publicación: 01.08.2001