Francis Alÿs, la conjetura de la imagen

Francis AlÿsLas dos hermanas. 1999-2002. Óleo y encáustica, sobre tela sobre madera.

Rocío Cerón

 

Francis AlÿsDesde el principio, la obra pictórica de Alÿs provoca una transmisión de dominio; las pinturas del autor trastocan de tal manera nuestro imaginario que nos devuelven a la etiología de los significados. Las imágenes del artista se involucran con el espectador a nivel subconsciente: el origen de, por ejemplo, su “paseante” no es un nombre o una persona es una causa, un concepto que será traspuesto y traspolado para encontrar en las artistas de estas vueltas de frente, de cabeza, de lado, por todos los ángulos, una semántica del objeto, cosa o noción. Esa es su poética: despojar de lo aparente a lo evidente.

Con una bibliografía abundante, se ha escrito acerca de sus “paseos”, de sus videos, de su participación en la Bienal de Lima (en la que 500 participantes “movieron” un ápice de una duna), de sus acciones e instalaciones, de su flamboyante participación en la Bienal de Venecia con un pavorreal como su representante, éste no es el Alÿs que a mi me interesa. Yo opto por el Alÿs que me conmovió con sus imágenes–pinturas–documentación en la exposición: “El profeta y la mosca. Obra pictórica 1992-2003” en el Museo Reina Sofía en Madrid.

A partir del aislamiento de personas y cosas y de la atemporalidad que imprime en sus bocetos, dibujos y pinturas, Alÿs llega a su punto culminante: pequeñas obras donde se propone una sencilla metáfora de la anécdota (no todo es concepto, y sí). Desde la entrada de la muestra, el artista preparó para el espectador una serie de mesas de trabajo (con banquitos incluidos) en los cuales se documentaba —a partir de bocetos, recortes de revistas y periódicos, y apuntes mecanografiados— la manera en que el autor descubre su iconografía: El mentiroso, el ladrón, el profeta, el soñador; temas que más que conceptos son sujetos anecdóticos que muestran una realidad del acontecer cotidiano de la vida. México es un referente obligado, recortes del subcomandante Marcos e imágenes del Centro Histórico de la Ciudad de México se dan la mano. Imágenes que, en su conjunto, a pluma, recortados o en fotocopia, y en su desarticulación crean una colectividad conjeturada en la que se rastrea la posibilidad de lo mundano y lo profundo, de los matices absurdos de nuestro mundo.

Francis AlÿsEl Mentiroso.

En más de seis salas, las pinturas de Alÿs estaban presentes y ausentes, en una museografía que incitaba a buscar la imagen. Por ejemplo: en la esquina de una sala se apreciaba el cuadro “El mentiroso”, obra en la cual aparecía una imagen de un hombre de espaldas con las manos cruzadas. La luz apenas lo hacía visible, la museografía utilizó la iluminación de la sala adyacente para, apenas, resaltar el cuadro, en un claro efecto de claroscuros y contrastes y de juego de escondidillas.

En las salas de entrada, la colocación de las mesas de trabajo permitía indagar sobre el proceso creativo del autor: rostros tapados u ocultos por plastas, fotocopias con lecturas para contextualizar trazos y dibujos que terminaban de gestarse con fragmentos de líneas dibujadas en pedazos de papel: bosquejos que hacían otros esbozos, conceptos que se retraen, conjeturan y se aislan, para desenvolverse en la materia de “otra cosa” que no es sino la misma esencia de la que salieron (aunque permanecían atrapados en la conjetura misma de la “cosa” o “concepto”), todo ello unido por pedazos de masking tape.

Alÿs alude a una exploración poética, la profundidad de cuadros como el hombre en la balsa o el cuadro donde se muestra una vista del estudio del pintor o el del bosque o entorno rojo con un niño solitario que duerme (el soñante) con su rifle a la espera de ser usado, son claras realidades de un padecer-acontecer de la realidad mexicana, universal, y que le ha permitido al artista volcarse, y ser comprendido, en cualquier parte del mundo. Las imágenes son tan antiguas como la propia religión...su origen está en la debilidad de la mente humana, dice Michael Guadio, esas debilidades que nos interrelaciona son el punto de toque del cual se asiste Alÿs para hacerse comprender. Los contrastes en los cuerpos (moreno/blanco) de su serie “Las dos hermanas” son elocuentes: ambas son entidades separadas y sin embargo la una y la otra cuentan con algo que su opuesto desea, lo mismo en las relaciones amorosas, filiales y personales: nunca habrá una entidad completa.

Francis AlÿsSin título, 2002
Óleo, esmalte y encáustica sobre madera.
La muestra incluye un video de dibujos animados de un hombre de espaldas (tema recurrente en su obra) que va caminando y que, de pronto, cae porque un perro se le atraviesa, el fondo es una música de tipo big band americana de jazz. Apenas voltea a mirar al espectador, el rostro del personaje es realzado con una luz que surge del mismo. Es uno más de sus “paseos” sólo que en animación. Distintas posibilidades de lenguaje para percibir el concepto: el avance, el trayecto, la jornada, la situación, el movimiento y su huella.

Alÿs también utiliza la superposición de imágenes, ciertos gestos sígnicos (ilusionismo pictórico) que nos permiten acceder a otros estados imaginativos. En algunos de sus cuadros —pequeños, casi insignificantes— hay un acento simulador, lo que miramos es y no, la primera imagen es una simulación del verdadero significado de lo que el artista nos quiere revelar. Bajo la actitud de sus personajes hay toda una historia no revelada, pero está ahí, encerrada en las pequeñas dimensiones de sus pinturas, donde situaciones, colores y paisajes envuelven a los personajes haciendo del conjunto un signo que podría dar lugar a una anécdota. Llena de guiños y fabulaciones, la pintura de Alÿs es una investigación de las representaciones usadas por las diferentes tradiciones de la imagen (artesanal, artística, mediática) para reconstruir y matizar retratos psicológicos de la condición humana.

“El profeta y la mosca. Obra pictórica 1992-2003” presentó 49 pinturas y 90 dibujos del autor que ofrecen un panorama amplio y profundo de su trayectoria visual y su lenguaje gestual. La muestra, curada por Enrique Juncosa, dio origen al libro-catálogo El profeta y la mosca, coproducido por el Centro Nazionale per le Arti Contemporanee de Roma, la Kunthaus de Zurich y el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de España. El libro, editado por Catherine Lampert, publicado por editorial Turner.

Francis AlÿsSin Título

Francis AlÿsWalking a painting. The project.
26 abril al 6 de mayo, 2002.
Los Ángeles, Cal.

 

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Fecha de publicación: 29.12.2003