Del mito a la forma / Quetzalcóatl Fotográfico
Entrevista con Adriaan Schalkwijk

Quetzalcóatl Fotográfico

Genoveva De La Peña

Haz un recorrido por las plumas de Quetzalcóatl AQUÍ

Muchos artistas mexicanos representaron a Quetzalcóatl en el siglo XX.  Distintos Códices como el Códice Florentino, el Códice Borgia y el Códice Viena han servido de inspiración para representar a la serpiente emplumada. Ya sea por su carácter mitológico o por el misterio de su dualidad divina y humana, Quetzalcóatl sigue siendo una figura clave en el imaginario artístico mexicano. Hoy tenemos una nueva versión de este personaje en el Palacio Cantón, en Yucatán. En esta entrevista, evitaré la tentación de hablar sobre fotografía y me concentraré en la forma tridimensional que soporta la escultura-instalación de QF/ Quetzalcóatl Fotográfico.

Quetzalcóatl FotográficoGenoveva: ¿Por qué Quetzalcóatl?

Adriaan: La realidad es que todo surgió no de una experiencia muy elaborada sino más bien de una cuestión emocional. Con mi hermano Pim siempre he trabajado en torno a imágenes, teniendo todo el tiempo este diálogo sobre qué hacer con las imágenes para compartirlas en un sentido más participativo, en función de poder vivir una experiencia con ellas. ¿cómo captar México en una idea que no sea un cliché, sino algo representativo de su gente, sus costumbres y tradiciones. Desde los ojos de la arqueología, Alfredo Martínez, apasionado de la cultura mexicana y sus antiguas deidades empezó a hablar de Quetzalcóatl como el dios mesoamericano que unió a las diferentes etnias. La descripción coincidió totalmente con lo que estábamos buscando como algo que conjugara la diversidad.
Encontramos muchas relaciones entre la leyenda, las raíces del mito, etc. hasta llegar a abstraer la propia identidad de Quetzalcóatl para reflejar la de las demás personas. Este personaje representa el movimiento, es el dios de la tierra y del cielo, puede volar, puede nadar, tiene plumas, se arrastra. Empezamos a investigar la forma de la serpiente y ver lo que queríamos expresar con esa forma. Lo importante, entonces, era lograr una exposición muy versátil, flexible, que pudiera armarse de diferentes formas, verse desde muchos ángulos, que cada quién pudiera tener su interpretación y su experiencia, cuestionando su propia idea de identidad. Al principio era una estructura plana que iría colgada en muros y tendría un efecto óptico. Continuó como una búsqueda a través de imágenes de la diversidad cultural mexicana que reflexionara sobre el concepto de identidad y cómo se forma ¿cómo te reconoces dentro de esta infinita diversidad? El mito hilvanó todo en una sola cosa. Así nació Quetzalcóatl.

G: Partiendo de tu trayectoria como diseñador industrial  ¿cómo abordas la construcción de esta pieza?

A: Bajo la premisa de lograr una instalación, empezamos a conceptualizar un objeto en tercera dimensión que no requiriera de un espacio expositivo ex profeso, esto para tener la opción de entrar en contacto con gente en lugares públicos, cotidianos, rurales y urbanos y no sólo para museos.

Render del Quetzalcóatl FotográficoComo diseñador industrial mi labor es partir de una necesidad y dar solución a un problema. Resolver una necesidad a través de la construcción de un objeto. ¿cómo mostrar México en una solución tridimensional, lúdica, sin requerimientos específicos para un espacio...  que pudiera ser armada de muchas formas, colgada, puesta sobre patas… que tuviera una vida propia y se adaptara dinámicamente al lugar donde se fuera a exponer?  Desde que empecé en el diseño he trabajado con muchos artistas en el desarrollo de ideas y a través de la colaboración con ellos he cuestionado mi propia profesión como diseñador.  Me interesa investigar lo que puedo aportar en este ámbito, que vaya mas allá de un producto.

G: La mayoría de los artistas que representaron gráficamente a Quetzalcóatl se basaron en la iconografía prehispánica. En el muralismo lo trabajaron Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Raúl Anguiano; en vitrales, Fermín Revueltas. En tridimensión, Juan O’Gorman, Helen Escobedo, Mathias Goeritz, (de nuevo, Rivera con el relieve en mosaico en la casa de Dolores Olmedo en Acapulco), etc. ¿qué elementos de la simbología de Quetzalcóatl fueron de mayor interés para ti al concebir su forma y tu propio concepto?

A: Realmente el simple hecho de trabajar con una leyenda te genera una construcción muy personal de una idea en función de cómo entiendes el mito, cómo te vas conectando con él, a veces la serpiente es una luz que baja por una pirámide, a veces es los colores, a veces es el creador de los humanos, me gusta mucho cuando es una serpiente de cascabel. Hicimos una revisión de los elementos con los que tenemos contacto; las fotos, las plumas, había que abstraer la idea de que es una víbora, que nada, que vuela, que es terrestre. QF es la suma de todas esas definiciones transferidas al material con el que trabajo. Quería transmitir la idea de flexibilidad y transformación de este ser mitológico. El fin es generar un cuestionamiento permanente, sin imponer una idea fija sobre lo que es la diversidad. Este es un ejemplo. Los espejos en los ojos de la víbora están ahí para que todo el que se vea reflejado forme parte de esa diversidad. La diversidad es el resultado de la identidad de cada quien.

G: Teniendo un abanico de soluciones y posibilidades de representación ¿cómo llegaste a la forma tridimensional que conforma el esqueleto actual de la serpiente?

A: El diseño es una constante exploración para cumplir con tu objetivo. Aquí el objetivo era hacer una instalación independiente, el material que teníamos eran las imágenes. Trabajamos mucho explorando cómo representar esta idea en un objeto que finalmente es una instalación fotográfica donde se tiene como fin mostrar las fotos, entonces no era sólo el objeto serpiente.
Llegamos primero a la idea de la serpiente, sabíamos que las plumas iban a ser las fotos ¿cómo sostienes esas plumas en una estructura flexible, que pueda ser colgada, que pueda ser puesta en el piso, que puedas armar y desarmar en una posición distinta? ya que será itinerante y en cada lugar ocupará un espacio diferente. Contando con los elementos necesarios, la idea estructural finalmente evolucionó y tuvo como 50 diferentes posibilidades de representación. La posición de las fotos era un punto importante. En un principio era una estructura tridimensional completamente forrada de fotos, imaginamos que la serpiente podía ser vista en un patio interior desde la parte de arriba, la de abajo, es decir por todos lados, esto implicaba que habiendo fotos verticales y horizontales, unas se iban a ver de cabeza y otras no entonces el tejido final que se logró es bastante interesante porque es una construcción que asemeja el tejido de un petate, un tejido de imágenes, donde hay una horizontal, una vertical, una horizontal, otra vertical, etc. Y cuando lo ves armado es como un patrón, como una piel.



El diseño empezó primero como una estructura y luego entendimos la composición como una piel, entonces formamos primero la piel, encontramos la posición de cómo queríamos las fotos y luego trabajamos la manera de sostener esta piel. Como la estructura es flexible, la piel debía trabajar independientemente y poderse siempre poner en armonía para adquirir una forma distinta. Ese fue un reto titánico que finalmente entendimos cómo hacer. Primero estudiamos la conformación ósea de una víbora para entender cómo trabaja, pero aquí el problema es que no tenemos músculos o tendones que mantengan los huesos juntos. Fue un proceso interminable de construcción de maquetas que finalmente llegó a la solución que vemos. Una piel que se arma de forma independiente sobre una estructura flexible. Armas la estructura y la forras con la piel. La piel de QF es, como diría Bob, mi papá,  un collage de muchos Méxicos, es un caos…  imágenes muy contrastadas de la ciudad de México, de otras ciudades del país, de zonas rurales, de indígenas, de muchas etnias, de todo. Cuando empiezas a armar la composición fotográfica se vuelve muy difícil clasificarlas, por ejemplo, por regiones geográficas o por etnias. Cuando lo ves desde lejos, no se ve nada, se ve como ruido en una pantalla pero finalmente, estudiando más la leyenda y sabiendo que Quetzalcóatl es el dios creador de los colores armamos la composición fotográfica de forma cromática, empezando por un color que se degrada en otro y eso hace que el collage no tenga la lectura rígida de un guión que clasifica por cosas, sino que se lee como una composición visual que permite que desde lejos lo percibas como un todo. De lejos ves a Quetzalcóatl y cuando te acercas descubres que está construido de imágenes de México. 

G: Técnicamente, ¿cuáles fueron los retos principales a los que te enfrentaste durante el proceso de construcción de QF?

A: Queríamos que la pieza pudiera estar en interior y exterior, que sepudiera colgar o parar en el piso, que se pudiera armar de diferentes formas, entonces analizamos la estructura en función del conocimiento de los materiales con los que he trabajado.  Las primeras versiones fueron trabajadas en un material laminado (Dibond) en el que finalmente se imprimieron las fotos. Es un aluminio para intemperie y todo estaba construido y cortado en láser como un rompecabezas o un juego de ensambles que se intersectan.  Eso era muy complicado y muy costoso, y empezamos a hacer un análisis de materiales que pudieran responder a las ideas que teníamos, por ejemplo, trabajar con plásticos, maderas y metales.
Habiendo decidido que la piel se iba a trabajar independientemente de la estructura, pensamos que la estructura podía ser tubular y finalmente lo acabamos construyendo así. Fue una gran solución, pues tiene cerca de ocho mil piezas y conexiones. Fue un reto mantenerlo en una estructura rígida. En cuanto al material, había muchas posibilidades, pero había que tomar una decisión en base a costos, peso, tiempos, durabilidad, tecnología disponible y transporte...  muchos aspectos a considerar. Y hoy en día todavía lo cuestiono. Ya se construyó, se hizo, funciona, pero sigue evolucionado, porque tiene sus puntos frágiles y se han repensado algunas cosas que están en construcción en este momento para poder volver a armarlo con esas implementaciones. Nos hemos cuestionado qué hacer para que sea mucho más fácil y rápido de armar, más sencillo y por supuesto hay otras opciones, habría que construirlo de nuevo, por ahora funciona y cumple con su propósito.

G: Las piezas que conforman QF no están soldadas, esto permite tener flexibilidad y jugar con la forma y la longitud de la pieza. Da la apariencia de tener la movilidad de una serpiente real ¿cuáles son las distintas opciones que se tienen para instalarla? Después de varias visitas, recordé el esqueleto de ballena de Gabriel Orozco colgado en el atrio del MoMA y pensé ¿cómo se vería QF colgada?

A: Increíble, flotando. Es interesante la reflexión que tuve de esa experiencia porque construimos la serpiente pensando en materiales que resistieran diferentes climas, que pudiera estar en exterior, etc. , y subestimamos a la naturaleza, que en cualquier momento cobra vida. Aquí en Mérida, un día sopló un viento muy fuerte y la pieza se sacudió aleatoriamente y se transformó. El patrón de imágenes conservó una armonía. (Ríe) No hay que subestimar el hecho de que Quetzalcóatl es el dios del rayo, del trueno, de la lluvia y el viento con toda su fuerza la modificó. 
Quisiera cumplir tres sueños con el QF. Lograr la participación de la gente. Que verdaderamente despierte una reflexión de quiénes somos, no de quién soy yo, sino de quiénes somos todos los mexicanos y poder ver que formamos parte de algo fascinante. El segundo es que en alguno de los lugares se exponga colgado. El tercero es que llegue al Museo de Antropología de la Ciudad de México, que pueda convivir y entablar un diálogo con la historia, con la etnografía, con la arqueología... con todas las riquezas del acervo del museo. Y parece que hacia allá va, volando.

G: Quetzalcóatl, serpiente con plumas de quetzal. En el criterio de selección de imágenes ¿cómo eligió el equipo de QF las fotografías que representan las plumas de la serpiente?

A: Bueno, podemos decir que eso es algo que no tiene fin. Si quieres representar la diversidad, es imposible hacerlo a través de 322 fotografías. Esto es un ejemplo, nada más. Cada persona que lo ve, se imagina y tiene ideas de hacer algo diferente con la instalación. Quizá podrían ser puros espejos y reflejar la diversidad de todo aquel que venga y se vea en ellos, otro ejemplo. Podrían también ser pantallas. Es muy versátil, pero esta exposición y la selección de imágenes se hizo también por la cercanía que tengo con dos fotógrafos y un gran amigo, el tercero. Los tres han tenido la pasión de recorrer México y capturarlo de una forma natural que refleja lo increíble cotidiano en los objetos, en los rostros de la gente, en los animales, en las plantas. Decidimos trabajar con sus archivos, lo cual es un problema, ya que son quizá 700,000 fotos y con la ayuda de una curadora se trató de encontrar un hilo conductor que describiera la diversidad cultural y natural de México. Trabajar con un texto nos obligaba a buscar una imagen específica que probablemente no era la foto que queríamos mostrar; ese formato era muy rígido y se perdía la naturalidad de la visión de los fotógrafos. Hicimos una selección en base a criterios que describieran la diversidad y empezamos a descubrir imágenes que nos encantaban y otras que no nos gustaban, otras hablaban de un México muy convencional o muy descriptivo en lugar de algo natural. Seleccionamos de acuerdo a la visión y a la experiencia y de lo que a nosotros nos resonaba como algo que realmente pudiera hablar de la diversidad.

Después de tres meses de ver las imágenes y discutirlas, ellos  hicieron una propuesta personal de lo que querían transmitir. Trabajamos con la curadora, el equipo de diseño y el de comunicación visual. La decisión final la tuvieron los fotógrafos. Ellos mismos empezaron a armar la selección. El trabajo que se muestra es el trabajo de búsqueda de un equipo, pero con una aportación individual que después se mezcló y resultó en una construcción armónica. Fue una experiencia valiosa y muy difícil, trabajar en equipo no es fácil, menos con artistas ... cada uno tiene una opinión distinta. El reto era no perder de vista lo que queríamos lograr y la chispa que siempre nos movía y nos guiaba era la representación literal de quién es Quetzalcóatl. Aparecían siempre representaciones de Quetzalcóatl que hicieron otras personas con visiones que reconstruyen la misma leyenda. Intentamos siempre evitar copiar otras representaciones e ideas y hacer una libre interpretación de lo que nosotros consideramos que es Quetzalcóatl.

G: Como artista mexicano y teniendo en cuenta tus raíces de otros lugares ¿cómo te vinculas con una idea de origen para crear QF?

A: A lo mejor es por una falta de identidad, por sentir la necesidad de hacer una búsqueda de mi propia identidad. Mis hermanos y yo nacimos todos en México. Creo que no puedes limitar la idea de identidad porque es algo que crece, que siempre evoluciona, que se influencia y que vive. Nuestra educación fue sostenida con esa idea, un amor por México. Tiene que ver con una búsqueda y un reconocimiento de ser parte de algo. Somos hijos de un padre holandés y de una madre que nació en Estados Unidos, pero vivió toda su vida aquí. Aprendimos a buscar nuestras raíces en nuestro propio entorno. Bob llegó a México cuando era muy joven, le gustó tanto, le encantó la gente... esa influencia la vas aprendiendo y asimilando; te convierte en alguien y te permite sentirte parte de un lugar. Tiene todo que ver con una manera de pensar, de vivir en este lugar que es donde crecimos y hemos vivido. No hace falta que me preguntes de dónde soy. Soy mexicano, 100 %. También eso es un poco abstracto, no? México es tan vasto y distinto, la gente...  en el sur, en el centro, en el norte, todas sus costumbres, fiestas, celebraciones, es un cofre de tesoros donde te encuentras con cosas ricas todo el tiempo. No lo acabas de conocer, hay tal riqueza en esta cultura, puedes tener infinitas experiencias de México.

G: ¿Cuál es el aspecto que más te atrae de forma personal en el personaje de Quetzalcóatl?

A: La dualidad que representa el equilibrio que construye y sostiene las cosas. Bien, mal, amor, dolor, medicina, veneno. . .  las polaridades; los principios simples de dualidad que explican la posibilidad de existencia de todo.

G: ¿Piensas que México puede ser representado en un sólo objeto?

 

A: De ninguna manera. Por eso creo que esto no es un objeto en sí, sino una experiencia y esa experiencia te permite tener una interpretación libre del objeto, que en este caso es un Quetzalcóatl. México es texturas, sabores, olores, colores, algo muy sensorial. No puedes pretender meterlo todo en un sólo objeto.

G: Muchas representaciones de Quetzalcóatl tienen origen en el movimiento nacionalista que surge de la Revolución, posteriormente aparecen otras representaciones en el muralismo promoviendo los mismos sentimientos de nacionalismo y la idea de mexicanidad ¿qué es distinto de eso aquí? o ¿qué crees que aporta esta representación contemporánea de la serpiente emplumada al arte hoy en día?

A: Básicamente pienso que QF es participativo, no tiene la intención de la cosa terminada, fija; es algo con lo que se puede generar un diálogo muy abierto que hace que no sea estático. Tiene muchas lecturas. Es una forma no tradicional de representar a Quetzalcóatl. Está basada en el intento de buscar una expresión más libre. El objeto cobra sentido cuando los espectadores de hoy lo viven. La construcción va más allá de un registro fotográfico, es como contar un cuento, pero un cuento que no está escrito... cada quién va armando su propio cuento. QF es el deseo de compartir una visión y de generar un diálogo. 

G: Hablando de cuentos, quiero mencionar que varias personas que han visitado la instalación identificaron en las imágenes de QF a personas que conocieron hace mucho tiempo. Una amiga querida, reconoció a Antonio, un lacandón que le dio posada en Naja, Chiapas, en 1996.  Fue emocionante escuchar esas historias.

G: ¿A qué lugares irá QF?

A: No hay un itinerario fijo, la idea es que recorra México. QF empezó su recorrido aquí en Mérida, ahora se va a la Ciudad de México, nos gustaría mucho que luego fuera al norte del país. Me encantaría también que llegara a comunidades más lejanas como Tlacoachistlahuaca en la Costa Chica de Guerrero o quizá a la Selva Lacandona. A lugares de México donde las tradiciones son todavía muy fuertes y la gente de ahí se pueda encontrar también reflejada en la instalación. Quiero que la gente que no vive en ciudades grandes pueda ver la pieza, de la misma forma que la gente en las ciudades puede ver las imágenes que no son de una ciudad. En el extranjero puede ser una experiencia muy enriquecedora, ya que refleja toda una cultura, mucha gente desconoce México como un país con tanta diversidad.

G: Al visitar la instalación, dependiendo de la hora del día, podemos ver una sombra gigantesca, gemela en dimensión a la estructura original. Esta sombra se mueve y cambia de acuerdo a la posición del sol, que en Yucatán es radiante. Xólotl negro avanza por el suelo todo el tiempo siguiendo a Quetzalcóatl sin tocarlo.
En su largo recorrido para llegar a la tierra del saber, Quetzalcóatl reaparece en Yucatán con el nombre de Kukulkán. Aquí lo tenemos hoy, retomando vida, no sólo como una referencia al pasado prehispánico, sino que en él conviven lo antiguo, lo nuevo, lo indígena, lo colonial, lo mestizo, el paisaje, la fauna, la flora y distintos rostros de la sociedad contemporánea de un México vivo, complejo y plural.

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Agradezco especialmente a Abraham Guerrero y a los custodios del Palacio Cantón por su apoyo y las facilidades que nos dieron para trabajar en el museo.

Créditos QF: Instalación: Adriaan Schalkwijk / Fotografía: Bob Schalkwijk, Alfredo Martínez Fernández, Pim Schalkwijk / Colaboradores diseño: Rodrigo Da Silva, Sara Pérez Huerta / Colaboradores fotografía: Andrea Villela, Pamela Castillo / Comunicación Visual: María Calderón, Daniela Correa / Documentación: Gina Rodríguez / Textos: Fátima Khayar Cámara / Traducción: Myfanwy Seijas / Apoyo en logística: Javier Tinoco, Manuel Jardines

QF ya está en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Se puede visitar a partir del 26 de septiembre en el marco de la XXV Feria del Libro de Antropología e Historia 2013.


Fotografías de:
1. Genoveva de la Peña
2. Pim Schalkwijk
3. Render del Quetzalcóatl Fotográfico
4. Pim Schalkwijk
5. Bocetos de Adriaan Schalkwijk
6. Pim Schalkwijk: Adriaan Schalkwijk y Rodrigo Da Silva armando la estructura.
7. Genoveva De La Peña
8. Render del Quetzalcóatl Fotográfico
9. Render del Quetzalcóatl Fotográfico
10. Adriaan Schalkwijk
11. Render del Quetzalcóatl Fotográfico
12. Genoveva De La Peña

 

 

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Fecha de publicación: 25.09.2013