Ecos del Pasado: Carla Rippey

Replica21

Nota editorial

Carla RippeyLa noche de la inauguración de la exposición de Carla Rippey en la galería de arte mexicano los dibujos seguían causando admiración. No es para menos, pues durante 25 años de carrera Carla se ha mantenido una factura cuidadosa, podría decirse entrañable, que ha cruzado con seguridad los cambios de la pintura a la instalación, de la figuración foto realista a la desfiguración, y del neomexicanismo al internacionalismo.

La obra de la artista nacida en Kansas es ya parte del medio mexicano. Por su contenido, por su inclinación a la narración, el uso de fotografías como base de su trabajo, y la reinterpreta ción que hace de la familia y la sensualidad femenina, la pintura y dibujo de Carla son imprescindibles para comprender el arte mexicano de los 80 y los 90.

En esta ocasión los ecos de las imágenes nos llevan a las imágenes que recuerdan a aquellas que fotografiara Lewis Carroll el siglo pasado en Inglaterra. Las obras demuestran los intereses temáticos de la artista, que integra retratos de niños y niñas soñadores, inocentes, con imágenes de un jardín exuberante, y dibujos femeninos de mujeres que descubren su cuerpo. Exaltaciones de la infancia, con el misterio dibujado en la cara, afirmaciones de una identidad que va más allá del tiempo o las fronteras políticas.

Carla Rippey y un nutrido grupo de fotógrafas mexicanas han explorado la sensualidad femenina, sus diferentes papeles en la vida doméstica y la interioridad. La intimidad de la vida privada, el calor de la piel y la calidez de la mirada son las constantes que Carla ha incorporado a la visión femenina del arte.

 

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 09.01.2006