Los amigos del Chopo: ¡DESCONCERTADÍSIMOS!

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Felipe Ehrenberg

 

Caray colegas, qué tiempos los que vivimos. Quitan y ponen titulares en museos sin avisar agua va, censura a Minerva Cuevas en el Tamayo; descuelgan (y recuelgan) obra en Tlalpan ¿y el gremio? Bien gracias. Pero los cambios exigen reacciones inmediatas, antes de que alguien nos coma el pan. Ahora, nuestro querido CHOPO anda en problemas. Impidámoslo a como dé lugar.

Hay graves problemas cuando la recién designada directora de un museo de arte contemporáneo le pregunta a sus empleados, en un circular manuscrito, que ¡dónde quedaron los dinosaurios, los elefantes y las ballenas! Esto es exactamente lo que hizo doña Alma Rosa Jiménez, a un mes de haber ocupado el puesto de Lourdes Monges como directora del Museo Universitario del Chopo.

Perfecto ejemplo de los "duros" que, designados por del rector De la Fuente, ocuparon la UNAM en febrero, "La potosina" Jiménez no puede negar la cruz de su parroquia priista. Persona ligada (en extremo) a Liévano Sáenz cuando ambos cobraban en Gobernación a mediados de la década, esta dama participó con tantos bríos en la campaña electoral de Zedillo que fue premnada con muy variadas chambas, como la que le dieron en FLACSO y la que gozó, como "secretaria técnica", en PROGRESA. En algún momento fue agraciada con unas vacaciones en la embajada de México en Argentina. Hasta donde sabemos varios alarmados amigos del Chopo, ni su curriculum ni sus pasatiempos incluyen siquiera un pasajero interés en las artes plásticas (cuando mucho, llegó a publicar sus cositas en Águila y Sol, la pasajera revista de la citada embajada).

En marzo de este año, el coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, Ignacio Solares, la designó directora del Museo del Chopo. Lástima que no le explicó dónde habían quedado el dinosaurio, los elefantes y las ballenas pues todo indica que doña Alma Rosa los sigue buscando. De otra manera no nos podemos explicar el taller de bordado que encabeza la peregrina programación de actividades que se propone realizar en este maravilloso recinto de doble fama: un muy querido museo de barrio a la vez que un respetado escaparate internacional de arte de punta. (Y quién mejor para impartir tan determinante conocimiento que la mundialmente conocida María Celia Méndez-Padilla Maqueo, amiga "por coincidencia, por supuesto" de La Potosina desde sus tiempos en Gobernación, y ahora encargada de muy delicadas tareas como jefa de la Unidad Adminstrativa del Museo del Chopo.

Pero Nachito, ¿en qué estabas pensando cuando removiste de su puesto con tanta premura, saña y sin previo aviso a la señora Monges? ¿Le vas a pasar una feria por separado a Celia por su tallercito de bordados, o quedará incluido en sus honorarios?

"Y a ti ¡¿qué te importa?!" te oigo reclamarme, "pa' qué te metes, si tú ni a universitario llegas." A lo que yo respondo con derecho y categóricamente: "Porque soy miembro legalmente acreditado de la Sociedad de Amigos del Museo del Chopo A.C., desde que la fundamos en julio del '94 (justo cuando tú cuate La Potosina andaba grillando entre los dinosaurios, los elefantes y las ballenas de Gobernación). La del Chopo, para tu información, forma parte de la Federación Mexicana de Amigos de los Museos A.C. (que en la actualidad preside Manuel Marrón), la que es, a su vez, miembro de la Federación Mundial de Amigos de los Museos.

El asunto no es para reírse, menos ahora que ya empezaron a merodear los depredadores del PRI en pos de huesos y costillares desde donde mangonear las cosas. Cumpliendo sus encomiendas, la Potosina Jiménez descubrió que nuestra sociedad de amigos andaba rengueando (¿quién se sorprende si nuestras sociedades están apenas aprendiendo cómo lidiar con los efectos de huelgas y drásticas reducciones al presupuesto para la cultura?) Sus desbarajustes, se habrá dicho la doña sobándose las manos, exigen que cambie de nombre y colores (¿nos suena?); qué mejor momento que ahora para meter cuchara y "reconstruirla" a mi imagen y semejanza. Incluso, podemos estar seguros de que ya redactó invitaciones para que la aconsejen los más reconocidos expertos en arte contemporáneo, gente como Raúl Anguiano, José Luis Cuevas y Sebastián (también, por puritita coincidencia, priistas).

Como casi todos sus similares en el país, nuestra Sociedad de Amigos del Chopo, es una entidad aledaña pero totalmente independiente del objeto de nuestros cariños. Trazadas con base en modelos desarrollados en EU pero a diferencia de ellas (los museos estadounidenses pertenecen casi todos al sector privado), las sociedades mexicanas han tenido que aprender a operar muchas veces a pesar de los burócratas en turno. Con lo que cierro el ciclo de este, mi muy personal alegato.

Nadie en sus cinco sentidos espera que priistas cleptócratas sepan algo de los cargos a los que llegan por lambiscones. Esperemos, ahora sí, que las intenciones declaradas del presidente electo Fox se hagan realidad y que también la cultura del país México inicie la marcha hacia una meritocracia.

Quisiera pensar que, una vez que salga De la Fuente y sus allegados de la UNAM, la siguiente cabeza de este museo de todos tan querido llegue como consecuencia de un concurso de oposición, por sus méritos. Mientras esto no suceda, tendremos que asegurarnos que bajo ninguna circunstancia meta Alma Rosa Jiménez las manos en la reconstitución de la muy independiente y soberana sociedad de amigos del Chopo.

 

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Fecha de publicación: 30.03.2001