Perfecto ejemplo de los "duros"
que, designados por del rector De la Fuente, ocuparon la UNAM
en febrero, "La potosina" Jiménez no puede
negar la cruz de su parroquia priista. Persona ligada (en extremo)
a Liévano Sáenz cuando ambos cobraban en Gobernación
a mediados de la década, esta dama participó con
tantos bríos en la campaña electoral de Zedillo
que fue premnada con muy variadas chambas, como la que le dieron
en FLACSO y la que gozó, como "secretaria técnica",
en PROGRESA. En algún momento fue agraciada con unas
vacaciones en la embajada de México en Argentina. Hasta
donde sabemos varios alarmados amigos del Chopo, ni su curriculum
ni sus pasatiempos incluyen siquiera un pasajero interés
en las artes plásticas (cuando mucho, llegó a
publicar sus cositas en Águila y Sol, la pasajera revista
de la citada embajada).
En marzo de este año, el coordinador
de Difusión Cultural de la UNAM, Ignacio Solares, la
designó directora del Museo del Chopo. Lástima
que no le explicó dónde habían quedado
el dinosaurio, los elefantes y las ballenas pues todo indica
que doña Alma Rosa los sigue buscando. De otra manera
no nos podemos explicar el taller de bordado que encabeza la
peregrina programación de actividades que se propone
realizar en este maravilloso recinto de doble fama: un muy querido
museo de barrio a la vez que un respetado escaparate internacional
de arte de punta. (Y quién mejor para impartir tan determinante
conocimiento que la mundialmente conocida María Celia
Méndez-Padilla Maqueo, amiga "por coincidencia,
por supuesto" de La Potosina desde sus tiempos en Gobernación,
y ahora encargada de muy delicadas tareas como jefa de la Unidad
Adminstrativa del Museo del Chopo.
Pero Nachito, ¿en qué estabas
pensando cuando removiste de su puesto con tanta premura, saña
y sin previo aviso a la señora Monges? ¿Le vas
a pasar una feria por separado a Celia por su tallercito de
bordados, o quedará incluido en sus honorarios?
"Y a ti ¡¿qué
te importa?!" te oigo reclamarme, "pa' qué
te metes, si tú ni a universitario llegas." A lo
que yo respondo con derecho y categóricamente: "Porque
soy miembro legalmente acreditado de la Sociedad de Amigos del
Museo del Chopo A.C., desde que la fundamos en julio del '94
(justo cuando tú cuate La Potosina andaba grillando entre
los dinosaurios, los elefantes y las ballenas de Gobernación).
La del Chopo, para tu información, forma parte de la
Federación Mexicana de Amigos de los Museos A.C. (que
en la actualidad preside Manuel Marrón), la que es, a
su vez, miembro de la Federación Mundial de Amigos de
los Museos.
El asunto no es para reírse, menos
ahora que ya empezaron a merodear los depredadores del PRI en
pos de huesos y costillares desde donde mangonear las cosas.
Cumpliendo sus encomiendas, la Potosina Jiménez descubrió
que nuestra sociedad de amigos andaba rengueando (¿quién
se sorprende si nuestras sociedades están apenas aprendiendo
cómo lidiar con los efectos de huelgas y drásticas
reducciones al presupuesto para la cultura?) Sus desbarajustes,
se habrá dicho la doña sobándose las manos,
exigen que cambie de nombre y colores (¿nos suena?);
qué mejor momento que ahora para meter cuchara y "reconstruirla"
a mi imagen y semejanza. Incluso, podemos estar seguros de que
ya redactó invitaciones para que la aconsejen los más
reconocidos expertos en arte contemporáneo, gente como
Raúl Anguiano, José Luis Cuevas y Sebastián
(también, por puritita coincidencia, priistas).
Como casi todos sus similares en el país,
nuestra Sociedad de Amigos del Chopo, es una entidad aledaña
pero totalmente independiente del objeto de nuestros cariños.
Trazadas con base en modelos desarrollados en EU pero a diferencia
de ellas (los museos estadounidenses pertenecen casi todos al
sector privado), las sociedades mexicanas han tenido que aprender
a operar muchas veces a pesar de los burócratas en turno.
Con lo que cierro el ciclo de este, mi muy personal alegato.
Nadie en sus cinco sentidos espera que
priistas cleptócratas sepan algo de los cargos a los
que llegan por lambiscones. Esperemos, ahora sí, que
las intenciones declaradas del presidente electo Fox se hagan
realidad y que también la cultura del país México
inicie la marcha hacia una meritocracia.
Quisiera pensar que, una vez que salga
De la Fuente y sus allegados de la UNAM, la siguiente cabeza
de este museo de todos tan querido llegue como consecuencia
de un concurso de oposición, por sus méritos.
Mientras esto no suceda, tendremos que asegurarnos que bajo
ninguna circunstancia meta Alma Rosa Jiménez las manos
en la reconstitución de la muy independiente y soberana
sociedad de amigos del Chopo.