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Mary Stuart:
Vestigios del Porvenir
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Desde hace varios
años he sentido una especial atracción por el trabajo
de Mary Stuart. Recuerdo que a mediados de la década pasada
trabajaba una pintura figurativa evocadora de la vida de pareja
vista desde el lado femenino y recreando espacios para la existencia
de seres fantásticos y en este calificativo incluyo a hombres y
mujeres. Su trabajo tenía una singularidad que muchas de las obras
producidas por otros creadores en esa misma época ya estaban perdiendo
después de la forzada existencia de un neomexicanismo cuya acta
de nacimiento tenía escrita en su anverso, con la misma letra curiosamente,
el certificado de defunción.
Creadores como Mary Stuart escogieron el camino azaroso del cambio.
Luis Martín Lozano escribió en 1999 que "en vez de mantenerse
en la cómoda línea creativa que le ha producido éxito, ha preferido
arriesgar y explorar un nuevo rumbo estético". Por ello me sorprendió
gratamente ver en la exposición Propios y Extraños su pieza
"Casi un círculo" donde esta figura incompleta habitaba
suavemente el plano. Se trataba de una de sus más cuidadas creaciones
en papel y cartón seccionado y ensamblado cubierto de una capa de
yeso en la que, plegando las hojas o hundiendo en ellas objetos de
punta, ubicaba líneas y figuras. En estos papeles, en estricto
delicados ensambles que forman largas zonas casi monocromáticas, puede
advertirse ese homenaje a la libertad de las formas en contraposición
al soporte que las contiene. Cuando me refiero a esa libertad no dejo
de lado la existencia de una estructura interna que, aunque existe,
es igualmente libre y lúdica. El gato, el niño, los graffitis,
los árboles y hasta los pájaros, están presentes con un lenguaje de
enorme suavidad que a un tiempo no le resta la decisión dibujística
que desde hace tanto la caracteriza. Ya se ve que esa particularidad
que habitaba su obra ha permanecido a lo largo de los años
aunque su factura, propuesta, materiales, formatos e incluso su manera
de aproximarse al hecho plástico, han cambiado radicalmente. ¿Qué
permanece entonces? |

Mary Stuart: Líneas suaves, collage/papel,
26x26 cms. 2001

Mary Stuart: Jack+Paco, collage/papel,36x50
cms. 2001 |
| Sin
duda un sometimiento sin condición a la libertad de las formas.
Si en otra época fueron las caprichosas representaciones de los
animales inventados por ella y la ubicación de los objetos situados
en los lugares más insólitos, ahora vemos la persistencia de esa
manera que tienen sus seres de habitar el espacio para que en él
hagan y deshagan a su antojo.
En "Doodle", por ejemplo, los personajes parecerían haberse
ubicado ellos mismos en su espacio, buscando cada uno la mejor posición
y lugar. ¿Quién manda en esta obra? éStuart que los puso
ahí o ellos que se dejaron poner? Esta disposición de sus cuerpos
tiene una íntima relación con los materiales seleccionados para
su existencia. |
| La arena de fondo en piezas como
"Black monkies" y "Juguetes", sin duda dos de
las piezas más bulliciosas de la serie de ensambles, reubica a los
personajes, simbólicamente, en etapas distintas al del resto de
los motivos de sus piezas que están en un lugar y en todas partes,
fundamentalmente los que se encuentran sobre madera lisa que les
permite ser habitantes de vastedades. No así cuando les tenemos
sobre arena o cemento; estos parecería que están simultáneamente
en el mar o en un desierto; es el juego de las posiciones corporales
y geográficas a la vez.

Mary Stuart: Jardín
II, barro negro/madera, 374x124 cms. 2001
Así como la inmediatez de la madera
confiere a las obras montadas sobre este soporte visible la posibilidad
de existir en cualquier espacio, les transmite a ellas también un
carácter de autenticidad en el manejo de los materiales que han
quedado ahí con su propio corpus, color, textura, manera de ser
que, al igual que los trozos de barro o porcelana, se expresan desde
sus particularísimas propiedades cromáticas y matéricas.

Mary Stuart: Doodle, barro
negro/madera, 306x124cms. 2001
"Meditaciones en el mar",
por ejemplo, es ya la clara toma de posición en un espacio y un
sitio determinado: la fina loza de porcelana forma ahora ficticias
caracolas y corazas partidas sobre arena blanca a la que, además,
se han agregado huellas, vestigios que han hendido su superficie
formando también redondeces o caminos por los que algo pasó o pasará.
¿Vestigios del porvenir?. "Animal nocturno" en cambio,
ocupa completo con su cuerpo de barro negro y sobre arena a la que
se han hendido moldes para hacer galletas en forma de hoja dentada,
el espacio que le contiene. Esta especie de arqueología fantástica
nos pone de rodillas ante el suelo que guardó durante siglos a criaturas
exhumadas. |
| El rico uso que Mary
Stuart ha dado a la pedacería de barro verde y negro de Oaxaca así
como la combinación que hace de este con la finísima loza blanca de
ribetes dorados, confiere a su trabajo un paso más allá de la simple
creación de animales o personajes a base de estos trocitos de piezas
utilitarias quebradas: el enfrentamiento de las cualidades significativas
de ambos materiales, es decir del barro mexicano y de la porcelana
europea, crean una abierta oposición conceptual intensa.No obstante
esta discrepancia matérica, sus piezas nos proponen las posibilidades
de convivencia que son factibles para que unos juguetes puedan serlo,
que unas flores hayan germinado de abajo hacia arriba en incansables
ascensiones o que los "Personajes con colas largas" den
una clara muestra del espacio posible, entrando y saliendo de escena
sólo delatados por partes de sus cuerpos -nalgas, piernas, colas-,
haciéndonos olvidar que en las ollas de barro negro muy posiblemente
se cocinaron platillos de gran sencillez, y que los platos de porcelana
tienen en su revés el nombre de la que quizás fue la exquisita poseedora,
Valentina Ibarguengoitia de Sámano, seguramente ignorante del destino
de la vajilla que con tanto celo conservó. Y es que eran imprescindibles
estos platos; la loza económica no produce el mismo efecto de esmalte
brilloso que Mary Stuart buscó para sus obras. Por eso el atractivo
visual de piezas como "Meditación" que trata justamente
del mar. Las arenas blancas, los platos blancos... Hay una gran suavidad
en el armado. Parecería que una línea ha viajado de lado a lado, de
manera automática. Los espacios interiores se rellenan de platos blancos,
finos, rotos, pero aún en su desmembramiento, nos dejan ver sus contornos
ordenados por el diseño que tenían originalmente. En los amplios
espacios claros, libres de esa línea que ahora habitan los fragmentos,
están formas de estrellas, explosiones de vidrios que apuntan a su
exterior. |

Mary Stuart: Personajes con colas largas, 272x124
cms. 2001
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| ¿Qué viene ahora? Están ahí
los personajes, los materiales que les dan cuerpo y existencia,
los papeles de extrema claridad y una vajilla que podría adquirirse
por piezas como un inmenso rompecabezas en el que nadie sabe quién
tiene la otra parte. Están aquí estas horas de dibujos automáticos
en libretas y papeles incidentales cuya forma es respetada cuando
son trasladados a las obras mayores; está igualmente la nueva zoología
con especímenes que se le escaparon de las manos a Leonora Carrington
y pidieron asilo en casa de Mary Stuart.

Mary Stuart:Animal Nocturno,
barro negro/cemento, 42x215 cms. 2001
Yo tampoco sé qué viene ahora. Tengo claro en
cambio que eso que se mira es una de sus propuestas plásticas de
mayor fuerza, que estamos rodeados de seres que juegan ante nosotros
con una pelota cuya trayectoria ha sido indicada como en las historietas
de revista, y que la siguiente exposición volverá a sorprendernos
por el resultado de sus meditaciones y los trayectos cruzados de
tiempo a tiempo y de obra a obra.

Mary Stuart: Juguetes, barro
verde/arena, 115x180 cms. 2001 |
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