Circulaciones. Obra de Gerardo Suter

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Laura Gómez

Gerardo SuterEn la ciudad está escrita la historia de este sitio que apenas pudo descifrarse un libro en piedras. Desde el pasado 3 de septiembre a enero 17 del 2000,Gerardo Suter exhibió en el Museo Amparo la obra Circulaciones, integrada por nueve piezas fotográficas sobre papel y acetato, y tres proyecciones de video sobre diferentes superficies.

En Circulaciones, Suter recurre una vez más a piezas de gran formato ( 200 x 100 cm, 320 x 320 cm, hasta 200 x 600 cm.), en las que el espacio de representación es dominado por el cuerpo humano sobre un fondo negro, que en ocasiones parece invadir gradualmente las imágenes como atmósfera dominante. Otros elementos también presentes en producciones anteriores - tierra blanca o cal como soporte de instalación, por ejemplo -, reiteran el lenguaje visual dominado por Suter, propiciando el encuentro irremediable entre sus imágenes y el espectador.

SALA 1. ELEMENTOS DE INICIACION

En la primera pieza de la exposición, la mirada oculta del hombre anónimo evita interpelaciones, mientras que el diagrama anatómico sobre su rostro y el texto bajo el mentón sugieren los elementos del recorrido. Al principio de la historia, los contornos difusos diluyen la preocupación por los límites.Las fotografías detrás de este rostro, asi como las líneas de un texto superpuestas a una página rectangular ilegible, refuerzan la sensación del espacio flotante. Son imágenes que emergen del oscuro vacío y atraen al espectador, quien se ve compelido a caminar entre ellas. Al fondo de la sala, una mano de claroscuros pictóricos asciende sobre la vertical de la garganta indicando la incertidumbre del camino. El movimiento invisible inducido por la línea - corte en el acetato -, es también el territorio de tránsito, la región única, personal, del libro de la memoria.

SALA 2. ALTERNANCIAS

Gerardo SuterLa presencia familiar de un monitor juega con nuestra percepción de imágenes en movimiento. En el video las imágenes se repitenconstantemente, pero el movimiento nunca es igual, ya que el principio y el final de la secuencia desaparecen en la espiral aguda del sonido; en el oleaje de las zonas altas, en el fondo grave de manos al pecho. En cada página, la ciudad-libro es cualquier zona corpórea marcada por su propia experiencia . El cuerpo contiene todos los relatos grabados, la historia de todos los contactos. En el territorio de la ciudad se mezclan las lenguas y se comparten las vivencias. Así, en la video-instalación en la que el rostro de un hombre con los párpados cerrados (Suter mismo) y un texto imposible de descifrar son proyectados en bloques de piedra, la frase que acompaña estas imágenes se balancea rítmicamente en el aire hasta convertirse en lenguaje ritual. Un ritual donde el tiempo existe en función de los recuerdos.

 

Gerardo SuterSALA 3. RETORNO

Dos piezas a color. muy próximas entre sí, parecen funcionar como antesala al segmentar la ruta final. Alguien a mi lado trata de reconocer en su propio cuerpo las imágenes digitalizadas. La gran escala de los detalles anatómicos le confunde. La curva sinuosa del recorrido desemboca en una plataforma de vidrio, sobre la que hay un pequeño montículo de cal. El video proyectado en esta superficie irregular hace aparecer las fases del tiempo circular, en el que giran las sombras de la luna inexistente. Nuevamente el índice fugaz impulsa el avance del tiempo protegido por el sonido de un oleaje-prenumbra. A lo lejos, una fotografía monumental, de formato horizontal, compuesta de tres secciones, muestra dos puños encontrados que demuelen al tiempo sin contenerlo, tratando de cerrar la narración. Son enormes regiones de luz enaltecida, de historias y carne, a la medida del hombre.

La Memoria construye la ciudad personal que cada quien ha elegido habitar. El tiempo transcurre y la va definiendo: creando nuevos espacios-sensaciones estimulados por el recuerdo. El recorrido que Suter propone tiene que se terminado necesariamente por el transeunte de entornos sensoriales. Una ciudad, cualquier ciudad, es reconstruida por el espectador, quien funge como urbanista, paseante y cronista de vivencias. En el territorio de Circulaciones, el libro de la memoria se reinventa a cada instante, pues el contenido de las páginas es elaborado con cada nueva presencia.

Gerardo SuterA manera de epílogo

Gerardo Suter ha transformado el espacio museográfico del Museo Amparo en Puebla, al crear la exposición Circulaciones especialmente para este sitio. En una institución donde el arte contemporáneo es presentado eventualmente a través de exposiciones temporales, la gran calidad de Circulaciones hace imaginar al público local que es posible establecer en el Museo Amparo una continuidad en este tipo de exposiciones, de manera que diversos artistas puedan desarrollar sus propuestas y referirse a dicho museo como receptor y difusor del quehacer artístico actual. Dicha página está aún por escribirse.

 

  Museo Amparo, Puebla
  Circulaciones 032

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Fecha de publicación: 27.10.2000