Alberto Meillón: creador de una pasado imaginario

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Gabriela Galindo

Alberto MeillónSaltanubes.

Recuerdo que en mi infancia, los animales fantásticos, los monstruos y seres extraños, en lugar de provocarme pesadillas o parecerme aterradores eran motivo de fascinación y atención profunda. Me entretenía horas en el jardín persiguiendo insectos, arañas y cuanto bichito me encontraba; los desmembraba con cuidado, analizaba detenidamente cada una de sus partes y utilizaba todas mis habilidades creativas para ingeniar nuevas formas de torturar y despedazar a aquellos infelices e inocentes animalitos.

 

No se trataba de un acto terrorista, ni que yo tuviera un instinto asesino en potencia, era simplemente una obsesión de reconocer y retener formas y colores exóticos y extraños. La imaginación se alimenta de la realidad, es un proceso de retención de lo ausente, es una forma de recuperar una experiencia. Las representaciones imaginarias, recrean figuras que se han retenido en la memoria, las transforma y las devuelve al mundo convertidas en algo diferente. Este proceso nos permite asimilar las imágenes que percibimos en el mundo real para, posteriormente, transformarlas y crear algo nuevo, inexistente o fantástico.

Esto es exactamente lo que hace el artista tapatío Alberto Meillón con sus fósiles imaginarios.

Utilizando materiales orgánicos como restos de huesos, pedazos de madera o partes de insectos (puedo entender perfectamente cómo es que le quitó las alas a una libélula sin que se dañaran ni tantito) inventa sus propios animales ancestrales, seres fantásticos que bien podrían haber existido en tiempos remotísimos.

Alberto MeillónHipocicadaAlberto MeillónLibéluna

Alberto Meillón, paleontólogo imaginario, colector de rarezas e inventor de historias, también destaca por su imaginación narrativa y poética. Cada una de sus obras está acompañada de un texto que, de manera metafórica, les da vida a estas criaturas. Estos textos, me hicieron recordar aquellos bestiarios medievales que hablaban de dragones, unicornios y leones gigantescos, donde lo último que importaba era comprobar la autenticidad zoológica de estos animales, más bien, la importancia radicaba en las propiedades y características extraordinarias de estas bestias. Serpientes que escupían fuego o dragones que custodiaban castillos con doncellas virginales. Estas alegorías nos llevan más allá de la descripción pura de los animales y recrean historias alrededor de ellos.

Esto los convertía en seres reales, seres vivos que habitaban el mundo, ya no de lo imaginario, sino el mundo real. De esta misma manera, no es difícil imaginar, al ver a la “Libéluna” de Meillón, a una criatura atrapada por las fauces de la luna, o el “Protosonar” que es una especie siempre encaramada en árboles mutantes apoyados en las alas silenciosas.

En las escarpadas sombras de lo fortuito.El ingenio, la imaginación o la capacidad creativa del ser humano no necesariamente es más poderosa que la naturaleza, sin embargo, la diferencia, la distinción mágica entre el ser imaginario y el real es la historia que lo acompaña, las propiedades atribuidas y sus capacidades extraordinarias. Tierras pobladas de Vampínulos, donde sobrevuelan unos Estravagarius acompañados de unos cuantos Saltanubes. Fieras que comen muertos, que deambulan libres por espacios inhabitados, que mastican y devoran almas o espíritus que yacen escondidos, son algunas de las imágenes recreadas con propiedades asignadas para representar fantasías, inclinaciones imaginarias o místicas como éstas:

 

 

 

 

 

 

Alberto MeillónPinzainjerta

Alberto MeillónRanarraya

Ido Sirenio

Falsa criatura indómita,
sólida como un cráter lunático
Vivió una vida robada, en tiempos que ya no volverán
Indiferentes a toda pétrea posnáusea trepó paradojas

Alberto MeillónIdo Sirenio

Esternóntosaurio

Fue de lo invisible, apareció a la deriva
Fantasmalmente sumido en muchas partes del grafito
Atraído por sedimentos inéditos,
en los mantos del disparate.
Se volvió indicio, quintaesencia del absurdo

Alberto MeillónAlberto MeillónEsternóntosaurio

Kandinskysaurio

Alberto MeillónHormigodonta

El trabajo que expone Alberto Meillón en el Centro Cultural de Mérida se compone de once criaturas de hueso, cinco insectos de madera y diez polvografías, vale la pena hacer este breve, pero sustancioso viaje a un pasado imaginario.

Fósiles de Jardín
Exposición de paleontología
fantástica
Centro Cultural de Mérida

 

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Fecha de publicación:10.07.2002