Encuentro de
performance México-Japón. Mérida, Yuc.
Mayo 2002 |
El
arte japonés del cuerpo. Del taoísmo al feminismo |
| |
|
El pasado mes de Mayo se presentó en México el encuentro
de performance México-Japón, con la participación
de artistas mexicanos del D.F. en X Teresa y de artistas yucatecos
en Mérida. El evento fue promovido por la artista Elvira
Santamaría y Seiji Shimoda, director del festival internacional
de performance NIPAF en Japón. La presente es una crónica
de la presentación japonesa en Mérida auspiciada por
el Instituto de Cultura de Yucatán.
|
Bien mirados los japoneses son gente
ceremoniosa y apacible, recatada y callada, por lo menos fuera
de las fronteras de su país. Parcos en la comunicación
verbal, pero expresivos en sus rituales y lenguaje corporal son
personas que comunican algo con gestos diminutos. La vida reflejada
en un paisaje japonés es plácida y poética,
todo parece armónico y estático, aún en los
grabados en madera de los siglos XVII y XVIII, las más
lujuriosas escenas eróticas son pausadas, congeladas entre
lo decorativo y un aprecio por la buena postura.
Lo que no puede decirse es que el
artista japonés sea inexpresivo. Su misterio radica en
su sencillez y la contención. La reciente muestra de performances
que tuvo lugar en dos ciudades, México y Mérida,
constituyó una oportunidad para acercanos a un ámbito
poco conocido de la vida nipona, la cotidianeidad. Los seis artistas
que cruzaron el Pacífico para llegar a estas tierras tenían
eso en común, el presentar acciones y cuerpos envueltos
en un halo de familiaridad que para los que asistimos a las presentaciones
en Mérida resultó contemplativo y relajante.
Seiji Shimoda, fundador del Festival
Japonés de Performance (NIPAF, por sus siglas en inglés),
subrayó esta característica, al señalar durante
una conferencia que el performance no tiene reglas escritas ni
cánones, surge de la vida misma, de la experiencia individual,
de un lenguaje personal que manifiesta una disciplina y la resistencia
a la uniformidad.
La reciente explosión de arte
corporal en Asia proviene de la conciliación entre principios
opuestos: la sobreviviencia de tradiciones milenarias en contraste
con tecnologías sofisticadas; el pacifismo actual versus
el militarismo que embargó al continente en las últimas
cinco décadas; la permanencia del budismo y el surgimiento
del consumismo.
|


Kuroda Osamu
|
Los resultados de esta confrontación estuvieron a la vista
durante el festival. Los seis performances estaban unidos por
una meditación sobre la identidad personal, algo que resulta
sumamente revolucionario puesto que en Japón el individuo
siempre está subordinado a la comunidad. Revelador de esto
es el hecho de el nombre familiar siempre precede al nombre personal
o que el budismo promueve la fusión de la conciencia individual
en el amplio horizonte de la naturaleza. La división mente-cuerpo,
característica del pensamiento occidental, carece de sentido
en la filosofía tradicional nipona, el Taoismo y Confucianismo.
|
Una característica importante en el trabajo
de estos artistas nipones es la manera en que entienden el concepto
de resistencia pasiva y vulnerabilidad activa. El performance
de Yukio Saegusa, quien luego de servir un vaso de agua sobre
una mesa, se acomodó en una silla, manteniendo la misma
postura por espacio de 40 minutos, sin parpadear o mover un músculo,
lleva a pensar en esa forma de concentración en presente,
en un performance cuya estrategia es precisamente la no acción,
la fijación del cuerpo sobre un momento.
El rigor, el control sobre el cuerpo y el dolor
auto inflingido fueron que cimbraron a los espectadores durante
el perfomance de la joven Yumiko Okada. Vestida con pantalones
vaqueros y una camiseta, Okada comienza el peformance despojándose
de la camisa, metiendo una mano en el bolsillo del pantalón
y saltando sobre una pierna. Durante varios minutos mantiene un
precario equilibrio mientras que con la boca succiona la cara
interior de su antebrazo derecho hasta hacerla sangrar.
|

Yukio Saegusa |

Yumiko Okada
|
El equilibrio y el bloqueo de los sentidos fueron empleados por
Seiji Shimoda, aunque de una manera mas melodramática.
Su performance inicia con la colocación de cintas de cinta
adhesiva en el cabello. Posteriormente se cubre los ojos con vasos
desechables de poliuretano y sube de espaldas sobre una escalera
de aluminio a tientas. Ya en la parte superior acciona una caja
de sonidos electrónicos e inicia el descenso. Retira los
vasos de los ojos y comienza a colocar huevos sobre la orilla
de un vaso, rompiendo el cascaron solo lo justo para que queden
detenidos. A continuación ingiere las yemas de huevo, las
devuelve a su respectivo cascaron y vuelve a unir los cascarones
con cinta adhesiva. El performance llega a su cenit cuando comienza
a bailar lentamente, con los brazos en alto, de los cuales cuelgan
los huevos rotos y pegados.
|

Seiji Shimoda
|

Seiji Shimoda
|
Estas acciones que proyectaban la búsqueda individual
de un lugar en el contexto social contrastan con la acción
de Mari Tanikawa, quien parodia las roles de lo femenino y a las
regulaciones sociales que etiquetan y estandarizan su cuerpo.
Ataviada con una bolsa de plástico como vestido, añade,
cual adornos, envases de plástico en el cuerpo. Baila al
ritmo de foxtrot, ingiere mermelada y otros líquidos que
luego devuelve en sus manos y se prepara a desfilar sus encantos
ante los ojos de los demás.
|
|
| Mari
Tanikawa |
En general, la muestra de performance, que tuvo lugar en distintas
sedes y en la calle misma, fue una despliegue sobre las posibilidades
de restructurar nuestra idea de lo japonés, de penetrar
en su complejidad. El performance de Akiyo Tsubakihara, en el
cual recorre la extensión de su cuerpo con sus dedos
cubiertos por guantes y luego dibuja su rostro sobre pizarras
de plástico, hablan de la necesidad de reconocer límites
entre el propio cuerpo y la imagen que proyectamos hacia los
demás.
Pocas oportunidades tenemos para hacer conciencia de que vivimos
dentro de una sustancia expresiva que es en sí misma
su propio lenguaje. Lo que el performance japonés nos
deja es el sabor de que a cada momento estamos ante la posibilidad
de usar nuestra anatomía y sentidos para expresarnos,
aún cuando muchas veces ni siquiera estamos concientes
de ello. Como lo planteó la acción de Kazuhiro
Nishijima, será más factible calentar un tempano
de hielo con un foco de baja potencia neutralizar la luz con
el frío que emite el hielo.
|

Akiyo Tsubakihara |

|
|
 |
| Kazuhiro Nishijima |
|