La riqueza del arte pobre. Obra de Mario Merz

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Gabriela Galindo

Mario Merz (Milán, 1925), uno de los artistas más influyentes en su país en el último medio siglo y uno de los exponentes más destacados del Arte Povera, falleció el pasado 10 de noviembre en Turín a los 78 años de edad.

Mario Merz Pterodáctilo, 1985
Técnica mixta sobre papel.

Mientras en Francia se gestaba el movimiento activista que daría origen al famoso Mayo Francés del 68, artistas de todo el mundo tomaban conciencia de que su obra ya no era un objeto único y representaba un instrumento crítico, un arma de protesta y una forma de revelación ante lo establecido.
Este periodo efervescente daba lugar a una cultura alternativa que se manifestaría en el arte Pop en los Estados Unidos y en Italia surgían las primeras connotaciones de lo que más tarde se conocerá como Arte Povera.

Es en 1967 cuando un grupo de artistas, entre los que se encontraban Giovanni Anselmo, Alighiero Boetti, Luciano Fabro, Jannis Kounellis, Giulio Paolini, Giuseppe Penone, Michelangelo Pistoletto, Gilberto Zorio y Mario Merz y su esposa Marisa; se unen para constituir un movimiento artístico articulado por el crítico y curador Germano Celant al cual denominaron Arte Povera: arte tridimensional pobre en materiales y rico en significados.

La relación arte-vida es la gran consigna artística del arte povera. El término "povera" viene condicionado por el uso de materiales humildes y pobres y su interés reside en el hecho de que están en contacto directo con el hombre. Así, importa la idea de que el hombre activa dichos materiales para otorgarles un sentido. Asimismo, la infraestructura de las obras se presenta como colosal y son los materiales los protagonistas principales del trabajo. Plantas, tierra, troncos, vidrio, grasa o cualquier clase de desperdicio es el fundamento de la obra, creada a partir de ellos sin una estructura rígida en una especie de "encuentro casual" con los materiales mismos.

Mario MerzSin Título, 1997-2000. Técnica mixta sobre papel.

El arte povera, reivindica la activación de los materiales ante la pasividad que la cotidianidad les otorga, valorando su fluidez, elasticidad y conductibilidad y su capacidad azaroza de transformarse.

Estos artistas se interesaban tanto en el resultado final como en las reacciones naturales de los materiales al momento de realizar la obra, dándole valor y calidad plástica a las propiedades físicas del mismo.

Este movimiento artístico se caracterizó por una estética anti-elitista que incorporaba materiales propios de la vida cotidiana y del mundo orgánico en protesta por la deshumanizante naturaleza de la industrialización y del consumismo capitalista.

Sin embargo, a diferencia de los conceptualistas, en el arte povera no se planteaba tanto la configuración artística del objeto como un fin en sí mismo, sino como la capacidad de hacer visible la transformación de la apariencia de los materiales triviales que se encuentran en nuestro entorno cotidiano. El arte povera, abandona la reconstitución del objeto y responde a una recolección heterogénea de sustancias y formas del campo visual.

Por otra parte, manifiesta la necesidad de un redescubrimiento estético donde las ideas, eventos, hechos y acciones son materializados dentro de la naturaleza. Pensar ya no era suficiente, era necesario también que la creación trasciendiese lo intelectual para entrar en una relación dialéctica con la realidad.
Así, mientras que el arte pop tendía a expresar un arte complejo y de vanguardia, el arte povera resultaba de una expresión libre, ligada a la contingencia y a la concepción antroplogíca del hombre real.

El arte povera así representa uno de los movimientos más trascendentes de la posguerra europea, Mario Merz fue uno de los artistas destacados de este grupo aún cuando él disentía de esta adscrpción, considerándola más como una ficción crítica que una realidad artística. Merz manifestó su inquietud por la naturaleza y conducta humana desde joven, ingresó a la facultad de medicina y, dejando truncos sus estudios, se une durante la segunda guerra mundial a un grupo anti-fascista (Giustizia e Libertà) que lo llevó a ser arrestado y encarcelado. Es en prisión donde comienza a dibujar con un afán impetuoso y sobre cuanto material se le cruzaba en el camino.

Mario MerzMovimientos de la tierra y de la luna sobre una tabla, 2002.
Estructura metálica, fierro, vidrio, neón, y acrílico
.

Hacia 1950, Merz comienza a experimentar con diversos materiales y técnicas, incluyendo materiales orgánicos que consideraba como representativos de sistemas ecológicos. Entre sus primeros trabajos podemos encontrar óleos y telas a los que les incrustaba toda clase de objetos, tales como pedazos de botellas de vidrio, un paraguas, gabardinas, y que rodeaba con luces de neón, alternando los materiales para simbólicamente representar temas como la naturaleza y la energía.

Mario MerzSin título, 2002. Estructura metálica, fierro y piedra.

Mario MerzFibonacci Nápoles, 1971. 10 fotografías con luz neón.

Poco después de unirse al grupo formado por Celant, Merz presenta por vez primera uno de los elementos que más tarde se convertirá en un símbolo y casi una firma de sus trabajos posteriores: el iglú. Construido con una estructura metálica y cubierto por un grupo de escamas hechas a base de barro, madera, cera, lodo, vidrio, ramas y otros materiales y al que generalmente rodeaba de algunas frases de carácter político, colocadas con luces de neón. Merz utiliza la estructura del iglú como una forma de mostrar la interacción contstante entre los espacios: el espacio interior de la semiesferea como un espacio de abrigo e intimidad individual y el espacio exterior como el mundo donde se manifiestan todas las actividades sociales y políticas del ser humano.

Merz se vale sobre todo de las metáforas para acercarse a la naturaleza y de los símbolos para representarla. Esta inquietud hacia lo simbólico lo llevó a utilizar la fórmula de Fibonacci de progresión matemática dentro de sus trabajos, transmitiendo el concepto mediante el uso de los numerales y la figura del espiral. Unos años más tarde, agrega a su iconografía materiales como periódicos apilados, animales arquetipo y partes de motocicletas o motores; ensamblándolo todo en una tabla que pretendía simbolizar el lugar geométrico de la necesidad humana, del cumplimiento y de la interacción.

Merz participó en un sinnúmero de exposiciones relacionadas con el Arte Conceptual, Arte de Proceso y Minimalismo, y Arte Povera.

Merz respondía al ambiente específico de sus exposiciones, incorporando materiales originarios del lugar y ajustándo la escala de su trabajo al sitio. Su primera exposición individual en Europa se llevó a cabo en el Kunsthalle, en Basilea en 1975, y su retrospectiva más reciente fue organizada por el Museo Guggenheim de Nueva York, en 1989.

La última obra expuesta del artista se presentó en mayo de este año en el Foro Imperial de Roma en la que realizó una instalación preparada especialmente para este espacio de más de 400 m2 en donde incorpora dentro del ambiente natural de las ruinas romanas, una línea de luz neón azul que permaneció iluminada las 24 horas del día durante 3 meses y que formaba una gran espiral de cerca de 50 metros de largo.

 

Mario MerzInstalación de luz en el Foro Imperial de Roma,
2003. Luz neón.

Mario MerzIglú con árbol, 1969-2002. Estructura metálica de
fierro, vidrio y ramas de árbol.

 

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Fecha de publicación: 12.11.2003