| Beltrán y
Maachi. Exploraciones en la tipografía de los lenguajes
Museo Universitario de Ciencias
y Artes |
Erick Beltrán y Jorge Macchi,
de México y Argentina, respectivamente, presentan Réplica una exposición que revela el juego lingüístico
perverso de la prensa , mostrándonos un lado alterno de la
comunicación gráfica así como la contestación,
en tono de réplica, y el uso de símiles, réplicas,
extraídos de los medios de comunicación impresos.
La exposición se presenta en la antigua casona de principios
de siglo que alberga al Museo de Ciencias y Artes. Las dos primeras
habitaciones alojan varios textos de la nota roja de la prensa bonarense
bajo el título Un charco de Sangre (1998). Macchi utiliza
los textos recortados en líneas para crear figuras de contornos
caprichosos. El público puede leerlos linealmente y enterarse
de crímenes y la violencia, tan comunes en las grandes urbes.
La estrategia consiste en revelar los clichés de los medios
de comunicación, que recortan la realidad con tonos seudo
literarios. Las obras nos obligan a examinar la prensa escrita como
una masa tipográfica de contornos sinuosos, connotaciones
de las manchas de Rausch. Viéndolos más de cerca se
nota que las largas líneas de frases desembocan en algunas
palabras clave: mancha de sangre, violencia, explosión.
Estas palabras son el nudo visual de la comunicación y las
que destaca el artista. |
¿Qué recordamos de lo que leemos
de lo que vemos? se pregunta Macchi. Entre la masa de mensajes mediáticos,
muchas veces la estructura del lenguaje se nos escapa y nos quedamos
solo con la reiteración, con aquello que a fuerza de repetición
se vuelve una compulsión. Los estilos de comunicativos del
diario Crónica de Buenos Aires, especializado en asuntos
de nota roja, dan lugar al escándalo y la moralina que impregnan
estos textos y no obstante operan como registro, dejando su impronta
en la mente.
El trabajo de Macchi recuerda que la profundidad del arte se encuentra
en la exploración de lenguajes. Su trabajo artístico
consiste en detectar los nodos de la comunicación, poner
bajo la lupa a la pretendida objetividad del lenguaje reporteril
y evidenciar las falacias que construye. La prensa vende violencia
y su estructura comunicativa retroalimenta en el lector aquello
que pretende juzgar. |
Para Macchi las formas lingüísticas
dan paso a formas visuales desencadenando otros procesos de significación.
En La canción del final, un video que incluye los créditos
de una producción cinematográfica cualquiera, los
caracteres no son legibles, lo único que puede percibirse
son las manchas tipográficas corriendo de abajo hacia arriba
sobre la pantalla, acompañadas de música atonal, concreta.
Aunque demasiado ambigua en su objetivo, la intención de
usar el lenguaje movil da a esta instalación un tono más
lírico y menos crítico que Charco de Sangre.
Poco efectiva en su vinculación formal-estética, se
encuentra una partitura musical Nocturno, cuyo pentagrama impreso
ha sido inscrito con clavos. Tanto los créditos como el pentagrama
resultan obvios, dejando la impresión de que se trata de
un ejercicio formal de la estética Fluxus, colectivo de artistas
conceptuales de los 60 que exploró estos temas. |

Erick Beltrán
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| Los registros de Macchi responden a la necesidad
de obviar una comunicación alterna. Aunque los canales no
son los mismos, podemos encontrar tres niveles de comunicación:
la forma externa, el estilo lingüístico, y la distribución
del texto en el espacio. La suma de mensajes lingüísticos
está contenida en un pequeño libro que los visitantes
firman y donde consignan sus recuerdos, obra que lleva por título
Cosas que no debo olvidar.
En conclusión la obra se centra en la reproductibilidad
gráfica, la creación de sublenguajes gráficos
y lingüísticos, y la intersección de lenguajes:
el musical con el visual, el auditivo con el visual y el formal
con el textual. |
Tabernak!
En Latinoamérica y particularmente en
México ha sido frecuente el trabajo con formatos no ortodoxos,
como el libro-obra, el múltiple y experimentos que ligan
el arte público con los lenguajes gráficos. De esta
vertiente proviene el trabajo de Erick Beltrán (Ciudad de
México, 1974), quien ha transitado de la gráfica convencional
(la monotipia, el libro de artista) a la intervención gráfica
y ha puesto una minuciosa atención sobre los procesos gráficos
en general y quién los produce.
El resultado de su trabajo en la intersección
de los lenguajes (visuales y lingüísticos) se puede
observar en esta exposición en obras como Made in China,
consistente en la presentación de un sistema convencional
de impresión de serigrafía por medio del cual se producen
planillas de minúsculos sellos autoadheribles con la leyenda
Made in China. Las mismas son utilizadas por los visitantes
para escribir mensajes en la pared o realizar imágenes sencillas,
pegándolas directamente sobre la pared de la galería.
Esto es algo que siempre ha atraído la atención de
Erick Beltrán, el provocar a la gente para que ellos también
escriban, expresen lo que sienten ante su obra. Podría decirse
que su papel es el de un provocador que utiliza seducciones gráficas
y soluciones de muy bajo costo y baja tecnología.
Con esa idea de crear múltiples con las
técnicas más baratas y menos sofisticadas, Erick realiza
una pieza performance que consiste en llenar un cuarto con varios
kilos de confeti impreso con siluetas negras de hombrecitos, logotipos,
y cualquier cantidad de pequeñas imágenes resueltas
en alto contraste. Aunque la pieza se debe activar con un ventilador
que hace volar los confeti, ver las montañas de imágenes
regadas en el piso multicolor es una apuesta a un tipo de gráfica
que subsiste aun en la era de las computadoras. |

Jorge Macchi
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Más interesante para el dueto con Jorque
Maachi, hubiera sido presentar los periódicos intervenidos
por Beltrán en Brasil, Alemania, Holanda. Con gran destreza
negociadora ha logrado convencer a directores de periódicos
importantes para que le permitan intervenir sus páginas con
ideas como: eliminar todos los signos de puntuación y sustituirlos
por la figurita de un hombre corriendo. Coincide con la estrategia
del confeti que invade el espacio con una diminuta gráfica
multiplicada por miles.La obra de Beltrán se centra en los
procesos de reproducción técnica. |
Su idea es clara:
el mundo está lleno de imágenes que persisten cotidianamente
por ganar espacio en nuestra conciencia. Mensajes políticos,
económicos, ideológicos son transmitidos a través
de cientos de miles de imágenes. El artista replica, responde,
a esa sobresaturación construyendo un mundo alterno, donde
la réplica devuelve la estrategia de la imagen institucional
y del texto oficial. Y quizá ahí radica también
el punto débil de la propuesta, en su imposibilidad de reflejar
un sentimiento que vaya más allá de una presencia
gráfica. Recientemente el gobierno de la Ciudad de México
inició una campaña contra los anuncios espectaculares
(billboards)en las calles.
El espacio urbano ha sido saturado de mensajes comerciales que
mantienen al peatón secuestrado. Le impiden ver la ciudad
y concentran su atención en la lectura estructurada alrededor
de consumo, el costo-beneficio y la instrumentalización de
los sentimientos. Varios de los dueños de compañías
han colocado carteles en las calles que retan al jefe de gobierno
a no continuar la guerra contra las imágenes, la batalla
contra las carteleras que se han reproducido como hongos por la
ciudad. Cuando vemos ese horizonte plagado de anuncios, de tipografías
y textos de una a cinco palabras, lo mínimo que se puede
pensar es que Erick Beltrán es el un David en lucha contra
un Goliat, que un día ofrece una posibilidad de cambio en
lo cotidiano, a través de sus intervenciones gráficas. |

Erick Beltrán |
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