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Salón de Arte Bancomer, Armas y herramientas
Hasta cuando seguiremos preguntando… ¿esto es arte? |
Hoy en día pareciera que
el mayor desafío del arte visual es entenderlo.
Quizá una de las razones es que para comprenderlo es necesaria
una renovación de nuestro propio lenguaje, del vocabulario
y modo de pensar. Es necesario ver y pensar los objetos desde una
persepectiva diferente, mientras que lo común es anclarse
en los esquemas establecidos, en las retóricas aprendidas
de manera irreflexiva y automática. |
| Desde hace siglos,
los artistas se han enfrentado a la necesidad de justificar su obra
por ser incomprendida. Hay que explicar el motivo, las razones y
el concepto mismo del trabajo, para no mencionar incluso la técnica
(como la utilización de materiales no convencionales). Gombrich
escribe en su Historia del Arte, que cuando Le Corbusier
construía un nuevo edificio Frank Lloyd Wright decía:
Bueno, ahora que ha terminado una casa, escribirá cuatro
libros sobre ella.
Sabemos que en el proceso de percepción del arte, influye
tanto el objeto que se percibe como lo que, de antemano, se
conoce de él. Esto significa que el espectador interpretará
la obra por lo que ve en ella y por lo que sabe de ella. La combinación
de estos dos factores son lo que hará que el sujeto sea capaz
de asimilar la obra y le encuentre un sentido. |

Eduardo Abaroa, "Delfín
de Supervisión", 2004
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| La décima edición del Salón
Bancomer, que lleva por título Armas y herramientas,
nos presenta abiertamente este desafío, comenzando por el propio
título. Estando inmersos dentro de un mundo donde lo más
globalizado es la violencia y la guerra, en la sala Carlos Pellicer
del Museo de Arte Moderno nos encontramos con armas que no matan y
herramientas que no arreglan nada. Las armas se presentan como un
recurso diferente que nos guía hacia la inteligencia y la conciencia
y las herramientas son los materiales que el artista utiliza para
construir su obra y como la obra misma. |

Alfredo Salomón,
"Cardioarmónico para video y
ventrículos", 2004 |
El recorrido de esta muestra puede
verse desde un punto de vista casi cronológico dado por el
tiempo, o bien por las tecnologías utilizadas en las obras
que nos van llevando hacia una experiencia que toca todos los sentidos.
La pieza inicial es la obra de Alfredo Salomón titulada Cardioarmónico
para video y ventrículos. Esta instalación está
compuesta de un grupo de sensores del ritmo cardíaco de los
propios espectadores. Los visitantes se sientan en unos cómodos
silloncitos, formando un círculo. Cada asiento tiene un brazalete
que detectará su ritmo cardíaco. A través de
un programa de computadora, poco a poco se van combinando los diferentes
ritmos de cada participante, hasta alcanzar un promedio de todos y
lentamente se escucha como se va transformando el rimo del latido
del corazón común. Al centro, en el techo se encuentra
un lienzo redondo, donde se proyectan una serie de imágenes
que me recordaron un viejísimo juguete-herramienta (que no
sé si existe en versión Hi Tec) llamado espirógrafo. |
No pretendo describir cada obra, pero esta
pieza tiene la particularidad de que se escuchará permanentemente
en toda la muestra; a diferencia de otras exposiciones donde los
sonidos de las diferentes obras se tropiezan e interfieren, en este
caso, surge una afortunada sensación de calma y tranquilidad
casi uterina. El latir del corazón que emana de Cardioarmónico
deja su marca en los visitantes y crea un curioso ritmo pausado
en todo el recorrido.
El desarrollo de tecnologías de realidad virtual ha permitido
alcanzar un nuevo nivel de interacción entre el ser humano
y la computadora, permitiendo a los individuos experimentar un entorno
completamente sintético desde perspectivas ajenas a la propia
realidad. |
| Hoy, el arte utiliza estas tecnologías
como un gesto conceptual que critica determinados aspectos del mundo,
de los medios y de la vida contemporánea. El artista emplea
todos los recursos disponibles, los mezcla y crea un efecto nuevo
de experiencia. Tal es el caso de la pieza Peces reanimados
de Marcelo Balzaretti, que usa una técnica de impresión
japonesa, que consiste en imprimir pescados entintados sobre papel,
y la combina con la tecnología. En esta obra se proyectan en
pequeñas pantallas de plasma una secuencia de las impresiones
realizadas. La proyección continua provoca un efecto de movimiento
en los peces, cuando en realidad lo que estamos viendo es una imagen
de una imagen que salió de un pescado. Suena fuerte, pero el
resultado es de una delicadeza sugerente que atrae la mirada y la
cautiva. |

Marcelo Balzaretti, "Peces
reanimados", 2004
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| Quizá el más aventurado
de los artistas de esta exposición en torno a la experimentación
y combinación de lo tradicional con la tecnología
es Ariel Guzik. Artista, pero también inventor, músico
y casi chamán, Guzik presenta un par de piezas en las que
combina la luz, el movimiento, el sonido y la energía para
crear un espacio en el que es necesaria la atención sensorial
completa. El espectador participa en la creación de la experiencia
y la controla a través de la luz y el movimiento.
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Ariel Guzik, "Laúd",
2004 |
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Ariel Guzik instalando
la pieza "Olla de grillos y cigarras", 2004 |
Pero no todo es tecnología, el arte va más allá
también de la propia herramienta. La obra América
en extremo: Tierra de fuego, tierra de hielo de Carla Rippey,
está realizada casi artesanalmente con transferencias de
fotografías, un poco de collage, textos y unas líneas
de hilo rojo cosidas a máquina. Las fotografías nos
muestran los contrastes étnicos entre grupos de indígenas
de la Tierra del Fuego en el sur de América e indios de Norteamérica.
Imágenes impactantes de las cacerías humanas que se
dieron hasta mediados del siglo XX. En el norte más norte
y en lo más sur del sur, el hombre ha manifestado su brutalidad
y salvajismo por la incomprensión de culturas, razas e inteligencias
diferentes. Rippey nos muestra que con o sin tecnología parece
que el hombre no deja de sentir miedo a lo diferente y reacciona,
por desgracia, con violencia. |
| 
Carla Rippey, "América
en extremo:
tierra de fuego, tierra de hielo", 2001-2004 |
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| Ciertamente,
Armas y herramientas, habla de la violencia. Igual que Rippey
descarga su indignación mostrándonos brutalmente el
dolor humano, encontramos también una serie de fotografías
de Enrique Bordes Mangel que nos remiten a nuestra propia historia,
a nuestra propia violencia con las imágenes de las represiones
a maestros, estudiantes y trabajadores de los años sesenta
y setenta.
Y seguimos con la violencia, pero Marcos Ramírez ERRE lo
hace con cierto humor. Su obra La multiplicación de los
panes es una sátira a la guerra. Dos miradas, dos culturas,
dos mundos enfrentados y divididos por un arsenal de bombas hechas
de pan y una alfombra persa tapada con tierra, polvo y piedras.
Cubierta de la ruinas que deja una guerra.-
| 
Marcos Ramírez
Erre, "La multiplicación de los panes", 2002-2003
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Enrique Bordes Mangel,
"Movimiento del 68", 1968
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Julio Orozco, "Salas
del pasado.
Proyecciones en el futuro", 1999 |
El pasado y el futuro
se combinan en esta exposición de una manera ágil y
continua. La obra de Julio Orozco hace gala de esta combinación
con la serie de videos titulada Salas del pasado, proyecciones
en el futuro. Hay que tener paciencia para entender este trabajo.
Las proyecciones son continuas y no muy fáciles de captar a
simple vista. Hace falta ver los carteles publicitarios de películas
que rodean la televisión que proyecta los videos. Ellos hablan
de cada uno de los videos, la historia, el concepto y su origen. Una
vez leídos, es muy agradable sentarse en la butaca de cine
que se encuentra frente al televisor (que por cierto es reclinable
y comodísima, aunque no lo aparenta) y disfrutar de las proyecciones,
como si fuera una sesión de antaño de permanencia voluntaria.
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| Y hablando del tiempo, hay que
mencionar la presencia de la monumental Cascada de Marta
Palau, la realizó en los años setenta para una exposición
en este mismo museo y treinta años después regresa
y nos hace recordar las obras del, ahora muy conocido, artista brasileño
Ernesto Neto. Esta pieza nos remite a la necesidad de algunos artistas
de hacer partícipe al espectador del gozo que los materiales
provocan, cuando se está trabajando.
Este placer de sentir los materiales, las texturas, los sonidos;
la experiencia del movimiento o la percepción de la luz,
se reflejan también en algunas otras obras que son de un
carácter mucho más sutil. Perla Krauze nos conduce
a la experiencia de los materiales a través de cuatro videos
que nos llevan a sentir la textura de la tela, el agua, el jabón,
lo frío lo caliente, lo suave y lo rugoso; y esto sin haber
tocado absolutamente nada.

Perla Krauze, "Tela
con caracoles", 2004
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Marta Palau, "Cascada"
, 1978 |
| Muchas más obras de las que menciono,
muchas más experiencias se presentan en esta décima
edición del Salón Bancomer de forma muy bien coordinada.
Sin embargo no puedo dejar de mencionar una presencia que está
ausente. Me refiero a la pieza Público Subtitulado
que no está, del artista Rafael Lozano-Hemmer. Tal como se
menciona en el catálogo, por causas ajenas al artista, los
curadores y la Fundación Bancomer (¿quién falta?),
esta pieza no pudo ser montada. En su lugar se presentó un
video, la obra original era una instalación interactiva que
por medio de un par de sistemas de vigilancia con sensores infrarojos
computarizados, proyectaba una serie de palabras sobre los espectadores,
detectando el movimiento y el tamaño de la persona donde
la palabra se proyectaba. No es que el video no sea bueno, lo triste
es que la pieza que iba a ser presentada, era una muestra de la
perfecta combinación entre la tecnología, el lenguaje
y el arte electrónico, con el humor y la ingeniosidad del
artista que recordamos también por aquella intervención
en el zócalo para darle la bienvenida al nuevo milenio.
Sin buscar la perfección, los artistas participantes en
esta muestra nos abren un camino hacia la experimentalidad del arte,
pero también nos recuerdan que sin importar cómo o
con qué técnica el arte es el arma con la que debemos
defender la inteligencia y la tecnología es la herramienta
con la que podemos manifestarla.

Rafael Lozano-Hemmer, "Público
subtitulado", 2004
(pieza lamentablemente ausente en esta muestra)

Rafael Lozano-Hemmer, "Intervención
Literal "
(video que sustituyó la pieza ausente)
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El X Salón de Arte Bancomer
se presenta en el Museo de Arte Moderno,
en Chapultepec, hasta el 6 de febrero de 2005. |
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