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Gabriela Galindo

X Salón de Arte Bancomer, Armas y herramientas
Hasta cuando seguiremos preguntando… ¿esto es arte?

Hoy en día pareciera que el mayor desafío del arte visual es entenderlo.

Quizá una de las razones es que para comprenderlo es necesaria una renovación de nuestro propio lenguaje, del vocabulario y modo de pensar. Es necesario ver y pensar los objetos desde una persepectiva diferente, mientras que lo común es anclarse en los esquemas establecidos, en las retóricas aprendidas de manera irreflexiva y automática.

Desde hace siglos, los artistas se han enfrentado a la necesidad de justificar su obra por ser incomprendida. Hay que explicar el motivo, las razones y el concepto mismo del trabajo, para no mencionar incluso la técnica (como la utilización de materiales no convencionales). Gombrich escribe en su Historia del Arte, que cuando Le Corbusier construía un nuevo edificio Frank Lloyd Wright decía: Bueno, ahora que ha terminado una casa, escribirá cuatro libros sobre ella.

Sabemos que en el proceso de percepción del arte, influye tanto el objeto que se percibe como lo que, de antemano, se conoce de él. Esto significa que el espectador interpretará la obra por lo que ve en ella y por lo que sabe de ella. La combinación de estos dos factores son lo que hará que el sujeto sea capaz de asimilar la obra y le encuentre un sentido.

Eduardo Abaroa

Eduardo Abaroa, "Delfín de Supervisión", 2004

La décima edición del Salón Bancomer, que lleva por título Armas y herramientas, nos presenta abiertamente este desafío, comenzando por el propio título. Estando inmersos dentro de un mundo donde lo más globalizado es la violencia y la guerra, en la sala Carlos Pellicer del Museo de Arte Moderno nos encontramos con armas que no matan y herramientas que no arreglan nada. Las armas se presentan como un recurso diferente que nos guía hacia la inteligencia y la conciencia y las herramientas son los materiales que el artista utiliza para construir su obra y como la obra misma.

Alfredo Salomón

Alfredo Salomón, "Cardioarmónico para video y
ventrículos", 2004

El recorrido de esta muestra puede verse desde un punto de vista casi cronológico dado por el tiempo, o bien por las tecnologías utilizadas en las obras que nos van llevando hacia una experiencia que toca todos los sentidos. La pieza inicial es la obra de Alfredo Salomón titulada Cardioarmónico para video y ventrículos. Esta instalación está compuesta de un grupo de sensores del ritmo cardíaco de los propios espectadores. Los visitantes se sientan en unos cómodos silloncitos, formando un círculo. Cada asiento tiene un brazalete que detectará su ritmo cardíaco. A través de un programa de computadora, poco a poco se van combinando los diferentes ritmos de cada participante, hasta alcanzar un promedio de todos y lentamente se escucha como se va transformando el rimo del latido del corazón común. Al centro, en el techo se encuentra un lienzo redondo, donde se proyectan una serie de imágenes que me recordaron un viejísimo juguete-herramienta (que no sé si existe en versión Hi Tec) llamado espirógrafo.

No pretendo describir cada obra, pero esta pieza tiene la particularidad de que se escuchará permanentemente en toda la muestra; a diferencia de otras exposiciones donde los sonidos de las diferentes obras se tropiezan e interfieren, en este caso, surge una afortunada sensación de calma y tranquilidad casi uterina. El latir del corazón que emana de Cardioarmónico deja su marca en los visitantes y crea un curioso ritmo pausado en todo el recorrido.

El desarrollo de tecnologías de realidad virtual ha permitido alcanzar un nuevo nivel de interacción entre el ser humano y la computadora, permitiendo a los individuos experimentar un entorno completamente sintético desde perspectivas ajenas a la propia realidad.

Hoy, el arte utiliza estas tecnologías como un gesto conceptual que critica determinados aspectos del mundo, de los medios y de la vida contemporánea. El artista emplea todos los recursos disponibles, los mezcla y crea un efecto nuevo de experiencia. Tal es el caso de la pieza Peces reanimados de Marcelo Balzaretti, que usa una técnica de impresión japonesa, que consiste en imprimir pescados entintados sobre papel, y la combina con la tecnología. En esta obra se proyectan en pequeñas pantallas de plasma una secuencia de las impresiones realizadas. La proyección continua provoca un efecto de movimiento en los peces, cuando en realidad lo que estamos viendo es una imagen de una imagen que salió de un pescado. Suena fuerte, pero el resultado es de una delicadeza sugerente que atrae la mirada y la cautiva.

Alfredo Salomón

Marcelo Balzaretti, "Peces reanimados", 2004

Quizá el más aventurado de los artistas de esta exposición en torno a la experimentación y combinación de lo tradicional con la tecnología es Ariel Guzik. Artista, pero también inventor, músico y casi chamán, Guzik presenta un par de piezas en las que combina la luz, el movimiento, el sonido y la energía para crear un espacio en el que es necesaria la atención sensorial completa. El espectador participa en la creación de la experiencia y la controla a través de la luz y el movimiento.

Ariel Guzik

Ariel Guzik, "Laúd", 2004

 

Ariel Guzik

Ariel Guzik instalando la pieza "Olla de grillos y cigarras", 2004

Pero no todo es tecnología, el arte va más allá también de la propia herramienta. La obra América en extremo: Tierra de fuego, tierra de hielo de Carla Rippey, está realizada casi artesanalmente con transferencias de fotografías, un poco de collage, textos y unas líneas de hilo rojo cosidas a máquina. Las fotografías nos muestran los contrastes étnicos entre grupos de indígenas de la Tierra del Fuego en el sur de América e indios de Norteamérica. Imágenes impactantes de las cacerías humanas que se dieron hasta mediados del siglo XX. En el norte más norte y en lo más sur del sur, el hombre ha manifestado su brutalidad y salvajismo por la incomprensión de culturas, razas e inteligencias diferentes. Rippey nos muestra que con o sin tecnología parece que el hombre no deja de sentir miedo a lo diferente y reacciona, por desgracia, con violencia.

Carla Rippey

 

Carla Rippey, "América en extremo:
tierra de fuego, tierra de hielo", 2001-2004

Carla Rippey

Ciertamente, Armas y herramientas, habla de la violencia. Igual que Rippey descarga su indignación mostrándonos brutalmente el dolor humano, encontramos también una serie de fotografías de Enrique Bordes Mangel que nos remiten a nuestra propia historia, a nuestra propia violencia con las imágenes de las represiones a maestros, estudiantes y trabajadores de los años sesenta y setenta.

Y seguimos con la violencia, pero Marcos Ramírez ERRE lo hace con cierto humor. Su obra La multiplicación de los panes es una sátira a la guerra. Dos miradas, dos culturas, dos mundos enfrentados y divididos por un arsenal de bombas hechas de pan y una alfombra persa tapada con tierra, polvo y piedras. Cubierta de la ruinas que deja una guerra.-

Marcos Ramírez Erre

Marcos Ramírez Erre, "La multiplicación de los panes", 2002-2003

Enrique Bordes Mangel

Enrique Bordes Mangel, "Movimiento del 68", 1968

Julio Orozco

Julio Orozco, "Salas del pasado.
Proyecciones en el futuro", 1999

El pasado y el futuro se combinan en esta exposición de una manera ágil y continua. La obra de Julio Orozco hace gala de esta combinación con la serie de videos titulada Salas del pasado, proyecciones en el futuro. Hay que tener paciencia para entender este trabajo. Las proyecciones son continuas y no muy fáciles de captar a simple vista. Hace falta ver los carteles publicitarios de películas que rodean la televisión que proyecta los videos. Ellos hablan de cada uno de los videos, la historia, el concepto y su origen. Una vez leídos, es muy agradable sentarse en la butaca de cine que se encuentra frente al televisor (que por cierto es reclinable y comodísima, aunque no lo aparenta) y disfrutar de las proyecciones, como si fuera una sesión de antaño de permanencia voluntaria.

Y hablando del tiempo, hay que mencionar la presencia de la monumental Cascada de Marta Palau, la realizó en los años setenta para una exposición en este mismo museo y treinta años después regresa y nos hace recordar las obras del, ahora muy conocido, artista brasileño Ernesto Neto. Esta pieza nos remite a la necesidad de algunos artistas de hacer partícipe al espectador del gozo que los materiales provocan, cuando se está trabajando.

Este placer de sentir los materiales, las texturas, los sonidos; la experiencia del movimiento o la percepción de la luz, se reflejan también en algunas otras obras que son de un carácter mucho más sutil. Perla Krauze nos conduce a la experiencia de los materiales a través de cuatro videos que nos llevan a sentir la textura de la tela, el agua, el jabón, lo frío lo caliente, lo suave y lo rugoso; y esto sin haber tocado absolutamente nada.

Perla Krauze

Perla Krauze, "Tela con caracoles", 2004

Marta Palau

Marta Palau, "Cascada" , 1978

Muchas más obras de las que menciono, muchas más experiencias se presentan en esta décima edición del Salón Bancomer de forma muy bien coordinada. Sin embargo no puedo dejar de mencionar una presencia que está ausente. Me refiero a la pieza Público Subtitulado que no está, del artista Rafael Lozano-Hemmer. Tal como se menciona en el catálogo, por causas ajenas al artista, los curadores y la Fundación Bancomer (¿quién falta?), esta pieza no pudo ser montada. En su lugar se presentó un video, la obra original era una instalación interactiva que por medio de un par de sistemas de vigilancia con sensores infrarojos computarizados, proyectaba una serie de palabras sobre los espectadores, detectando el movimiento y el tamaño de la persona donde la palabra se proyectaba. No es que el video no sea bueno, lo triste es que la pieza que iba a ser presentada, era una muestra de la perfecta combinación entre la tecnología, el lenguaje y el arte electrónico, con el humor y la ingeniosidad del artista que recordamos también por aquella intervención en el zócalo para darle la bienvenida al nuevo milenio.

Sin buscar la perfección, los artistas participantes en esta muestra nos abren un camino hacia la experimentalidad del arte, pero también nos recuerdan que sin importar cómo o con qué técnica el arte es el arma con la que debemos defender la inteligencia y la tecnología es la herramienta con la que podemos manifestarla.

Rafael Lozano-Hemmer

Rafael Lozano-Hemmer, "Público subtitulado", 2004
(pieza lamentablemente ausente en esta muestra)

Rafael Lozano-Hemmer

Rafael Lozano-Hemmer, "Intervención Literal "
(video que sustituyó la pieza ausente)

 

  El X Salón de Arte Bancomer se presenta en el Museo de Arte Moderno,
en Chapultepec, hasta el 6 de febrero de 2005.

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Fecha de publicación: 16.12.2004