Santiago Ortiz. Net art y sensibilidad

Santiago Ortiz

Gabriela Galindo

Santiago OrtizProyecto Quiasma.

Hay ocasiones en que nada de lo que se planea sale como uno quiere ¿o debería decir, como la ley de Murphy, que lo ocasional es que sí salga como uno lo espera?. El asunto es que la mañana en la que había establecido una cita con Santiago Ortiz, se rompió una tubería de agua de mi casa y tenía que esperar al plomero. Así que llamé al Museo Tamayo para disculparme; afortunadamente, Santiago tomó el teléfono y tuvimos la oportunidad de charlar un poco.

Es probable que como entrevistadora me moriría de hambre, le boté algunas preguntas deshiladas, más con la intención de conocerlo que de establecer un criterio para escribir un artículo. Pero algo que me tranquilizó saber, fue que no era un matemático y científico riguroso (como lo anuncia su currículum) que había transgredido la exactitud de las ciencias para caer en las garras del arte. Santiago es antes que nada un artista, apasionado de la música y la literatura. Me agradó bastante reconocer que coincidíamos además de en gustos literarios (Borges, Eco, Calvino, Auster…por ejemplo), en la opinión sobre el uso de la tecnología en el arte; que más que ser la panacea de las nuevas vanguardias, es un “mal necesario” que los artistas padecemos en aras de buscar un medio alternativo de representación.

La llamada fue breve, dado que ese día sería la presentación de su performance, acordamos continuar la plática esa noche, una vez que yo tuviera la oportunidad de verlo en acción. Pero repito… hay veces que las cosas no salen como deberían. Esa noche salí rumbo al museo (confieso que tenía el tiempo un tanto justo) pero no contaba con que era 14 de febrero… Sí, me parece que todos los habitantes del Distrito Federal decidieron salir a celebrar el día del amor. Un trayecto que por lo general me lleva 20 minutos, ese día me costó una hora y cuarto. Cuando llegué al museo todo había terminado y para rematar mi deseperación, solamente escuchaba “estuvo sensacional… lástima que no llegaste”…

Santiago OrtizTriada BinauralSantiago OrtizColores en el tiempo

Con una conversación trunca y un performance que no vi, escribo esta nota (aquí es donde se permite dejar la lectura sin que la autora se pase a ofender). Pero para quien se arriesgue un poco más, la fortuna (para mi) de la obra de Santiago es que mucha de ella, está en la red (http://moebio.com). Gran parte de su proyecto es la creación de espacios comunes y la divulgación de construcciones de información. Y no cabe duda que Internet es el medio por excelencia para la divulgación libre y gratuita, además de que en el ciberespacio, el exceso de tráfico no repercute de manera tan brutal como el tráfico vehícular en la Ciudad de México.

En las estructuras y construcciones de Ortiz, algunas más narrativas que visuales, lo esencial es la interactividad. La acción del usuario remite a la reflexión tiempo-espacio donde la obra se materializa únicamente cuando hay un interlocutor que la active y detona el movimiento. Estructuras geométricas que sostienen palabras, que al enlazarlas crean una idea y que al moverse muestran el dinamismo de una vida simulada. Seres vivos que se plasman a través de un código, que como el DNA, repercute en la formación y transformación del ser que crece.

Es el caso de la pieza Gramatrama que representa una red de textos que pueden ser leídos linealmente o cambiando hacia sub-textos a través de los vínculos. Con caminos diversos de navegación, las palabras se mueven dinámicamente y van encontrando el espacio por donde caminar. Los textos de pronto se convierten en líneas y trazos y de pronto vuelven a ser palabras, siempre en movimiento, (escritura, gesto) y bifurcación. La obra se consolida en la premisa de que una “misma red se puede representar de mucha formas; y cada una de ellas puede ser también la base gráfica de una interfase de creación y modificación de redes” [1]

La obra de Santiago Ortiz se basa en estructuras artificiales creadas sobre un código que representa modelos de vida, donde los pequeños organismos virtuales, formados por líneas, letras o palabras, se desplazan intercambiando información, como analogía del código genético sintéticamente simulado. Esto recrea la capacidad de los elementos de evolucionar. Este sistema dinámico genera una sucesión de eventos infinitos y en ocasiones impredescibles. Un ejemplo de esto es su obra GNOM, proyecto de investigación con interfaces digitales y físicas para la visualización y experimentación de de redes genéticas que ofrecen mecanismos de desplazamiento y diferentes sistemas de visualización. En él se combinan esencialmente dos factores: el azar y los algoritmos deterministas.

Santiago OrtizEl Neme.

Pero aunque esto suena bastante complejo, el trabajo del artista colombiano se caracteriza por la búsqueda de la simplificación; a pesar de que la naturaleza y el hombre –como parte de ella– se resiste a ello. La sencillez es una de las tareas más difíciles en el terreno de la comunicación, tanto para un artista como para un científico. Me imagino que es parecida la dificultad de un científico que trata de explicarle a un artista un algoritmo matemático como para el artista explicarle a él una obra conceptual. Muestra de la capacidad de ello es uno de sus “experimentos” favoritos. Se trata de la obra El Neme que es un simple pajarraco dibujado por su novia en un arranque de furia, al que le asignó una serie de variables asociadas a un estado de ánimo “alterado”.

Como mencioné anteriormente, la obra de Santiago Ortiz no es únicamente gráfica. El artista considera que la visualización de espacios de información plantea muchas más vías de investigación que solamente la visual. El sonido es parte fundamental dentro de este intercambio. El sonido se relaciona con las formas de movimiento y las estructuras matemáticas de cada elemento y se plantea como un “aliado” de la luz para enfatizar la percepción de la pieza. Una de las obras que me parece que captura con mucha fortuna esta coordinación entre sonido, interactividad y movimiento visual es la pieza El cerebro de Edgardo (el inventor de Historias), se trata de una instalación audiovisual donde el personaje Edgardo narra, sin descanso, historias de todo tipo. Como lo expone el artista: “Esta narración emerge de un algoritmo aleatorio que recorre una red semántica, recombinando palabras y manteniendo una gramática correcta“ [2]

Santiago OrtizOráculo (red circular). Gramatrama.

Oráculo (prototipo). GNOM.

En una alegoría poética se crea una red gramatical donde por medio de juegos y experimentaciones se generan relaciones direccionales que inducen la concatenación de un segmento de frase con otro, preservando siempre la corrección gramatical. La gráfica se combina con los textos literarios y se enredan creando breves instancias narrativas, completamente aleatorias, tan sinsentido que al final… hacen sentido. La instalación completa se compone del cerebro [algoritmo digital], el rostro [video], y el cuerpo [fotografía].

La obra de Santiago Ortiz es el resultado de la búsqueda permanente de experiencias perceptuales. Muestra la complejidad de nuestra realidad a través de modelos simples. Para el artista “hacer modelos se ha convertido en una forma de expresar ideas. Escribir código puede ser una forma activa de proponer visiones y formas de entender el mundo. Escribir nunca ha dejado de ser simular” [3]

El éxito de la produccion artística de Santiago consiste en su capacidad de relacionar el mundo real con las interfaces creadas por él para viajar, experimentar con el sonido (él mismo es un músico consumado), escribir literatura y abrir horizontes para conjugar infinitas posibilidades efímeras en planos concretos y tiempo real. A diferencia de otros proyectos de net art, donde el usuario se ve abrumado por interfaces complicadas, Santiago propone modelos de interacción donde los contenidos juegan un papel más claro y determinante que los dispositivos de programación.

Santiago OrtizEstudio t.4: privilegio de punto de vista.

Es evidente en su trabajo que la experiencia cotidiana de su país, Colombia, atribulado por décadas de guerra de guerillas, ha dejado una impronta de carácter ético y estético sobre su trabajo. Sus propuestas no parten de un mundo fícticio, cibernético, sino de condiciones comprobables de la experiencia humana en el mundo. Esto tiene como resultado que, a través de la interacción con sus dispositivos, el interlocutor puede sentir cómo el mundo virtual es una prolongación del mundo real, usando el primero como un plano cartesiano, un mapa, para recorrer el segundo. Esto, pienso yo, es el mérito de sus investigaciones en la tecnología y su sensibilidad.Santiago Ortiz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santiago Ortiz expone en el Cyberlounge del Museo Tamayo.
La muestra incluye una retrospectiva de su obra y permanecerá abierta hasta el 7 de mayo del 2006.
1. Sobre Gramatrama.
http://moebio.com/santiago/gramatrama/acerca/index.html
2. El cerebro de Edgardo (el inventor de Historias).
http://moebio.com/cerebro/#

3. Modelos informáticos y visiones de la vida.
http://moebio.com/santiago/textos/transtextos/modelos.html

 

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Fecha de publicación: 25.02.2006