Size Matters: el grabado olvido más grande del mundo

El grabado más grande del mundo

Gabriela Galindo

El grabado más grande del mundoFoto de: Guillermo Sologuren tomada de La Jornada.

La gráfica tiene un particular encanto que no deja de fascinarnos (quizá más a los artistas mismos que al resto): su particular, y en ocasiones complejo, modo de producción es un imán para muchos artistas y es posible que este genuino gusto de los productores plásticos por la gráfica sea la razón principal por la cual los promotores culturales Isaac Masri y Emilio Payán hayan podido reunir un centenar de artistas que el 15 de septiembre tomarán las calles del Paseo de la Reforma con motivo de las celebraciones del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana para producir una de las obras gráficas más portentosas que se hayan visto en la Ciudad de México: un grabado que medirá un kilómetro de largo. Toda una proeza para conmemorar un hecho histórico distante, pero qué pasa con la memoria reciente, ¿quién se acuerda del aciago 1968? Un año en que justamente la gráfica fue el vehículo por excelencia de la protesta estudiantil.

Cuántas veces no hemos escuchado frases como "hoy a nadie le interesa la gráfica", "las galerías le dan preferencia a los videos o a la pintura" o "si eres grabador nunca vas a estar en la lista de los artistas del momento"; sin embargo por donde quiera encontramos cientos de artistas trabajando con técnicas de grabado, litografía y dibujo, que son uno de los núcleos centrales de su quehacer artístico. Actualmente las aportaciones de la tecnología digital al arte gráfico han abierto nuevos campos de investigación, técnicas y procedimientos que permiten no sólo formas nuevas de representación sino que han transformado la concepción original de la gráfica y el discurso artístico se ha expandido tanto como la tecnología ha enriquecido la diversidad en las técnicas de impresión.

Grabado mas grande del mundoFoto de: Yazmín Ortega Cortés, de La Jornada.

Durante siglos, desde el nacimiento de la imprenta, la gráfica fue considerada como un medio para reproducir mecánicamente una obra y permitir un acceso masivo a ella. Hoy en día ya no es necesario hacer réplicas en grabado de una pintura para darla a conocer, basta subir la imagen a la red o distribuirla por medio del correo electrónico y en instantes el mundo entero tiene acceso a la imagen de aquello que antes no era posible "ver" más que viajando al lugar en donde estaba colocada la obra. De este modo, si consideramos que la gráfica era sólo un medio de distribución, efectivamente ya hubiese desaparecido por completo.

Artistas de renombre, jóvenes y emergentes, participan en este  proyecto junto a decenas de empleados del servicio de limpia de la ciudad para  entintar las placas de unicel, colocar una tira de tela de un kilómetro e imprimir los trabajos de más de cien artistas. Según una entrevista con Payán que publicó el periódico La Jornada, la idea original surgió de un happening realizado hace algunos años en Cuba en que varios artistas colocaron decenas de placas de xilografía en la calle y con la ayuda de una aplanadora se imprimió un inmenso grabado. Esta experiencia, se ha repetido en México en varias ocasiones anteriores, sin embargo lo que hace hoy la diferencia es el tamaño: Será “el grabado más grande del mundo”.

Sin quitar ningún mérito a la proeza que significa imprimir una obra de esa magnitud, ni del entusiasmo de los artistas de participar en la producción de un trabajo colectivo. Hay dos aspectos que no cesan de brincar en mi conciencia ante tan magno evento.

El primero es justamente que la importancia del evento reside en la referencia competitiva sobre del tamaño de la obra: "la más grande del mundo". Quizá esto es relevante dentro de almanaques de marcas mundiales, donde es igualmente impresionante el grabado más grande del mundo, que el hombre más gordo o la mujer más vieja. Hace tan sólo un par de meses salió la noticia de que Perú está luchando para destronar a México en el famoso libro de Guiness en la elaboración del ceviche más grande del mundo. Lo que llama la atención es sobre todo el tono tan similar de ambas notas periodísticas, donde lo más destacado en ellas es una especie de numeralia de impacto: cientos de artistas, 400 cocineros, un kilómetro de largo, 5 toneladas de ceviche…

Grabado mas grande del mundoEl conejo más grande del mundo
Foto tomada de:
www.verdaderoofalso.com

Lo más probable es que ni a los artistas ni a las personas que participarán directa o indirectamente en la producción de esta obra, les importe si se alcanza una longitud digna de una competencia mundial. Sin embargo parece que los medios de comunicación se empeñan en destacar que lo importante es estar en eterna competencia con el mundo entero para ver en qué momento los mexicanos podemos alcanzar al menos una victoria que reivindique tanto fracaso. Pero lo más triste es que pasen por alto que la reunión de cientos de artistas en un proyecto común no es relevante por el tamaño de su obra, sino por la conjunción de cientos de potenciales creativos unidos en la creación de un proyecto comunitario. No es posible pasar por alto que la creación artística es uno de los factores de unificación de ideas e identificación cultural y que un grupo de ese tamaño reunido con un solo objetivo no solamente producirá un "grabado gigante" sino que tiene el potencial para generar una transformación en el modo de pensar de los mexicanos.

Esto me lleva a pensar en el segundo aspecto que me tiene inquieta en estas últimas semanas. Con este acto de creación masiva se está celebrando el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. Dos eventos que se han utilizado hasta el cansancio para representar la idea de nación y patriotismo mexicanos: la conformación del Estado mexicano y el supuesto alcance de un estado democrático. Celebrarlos es natural y hasta gratificante y reconozco que hay momentos en que uno no deja de emocionarse y se une alegremente al grito de ¡Viva México! Sin embargo lo que me llama la atención es que ante estas festividades pareciera que estamos olvidando otro hecho que marcó de manera definitiva a los mexicanos. Tan sólo un par de semanas posteriores a nuestro gran día de la Independencia se cumplen 40 años del movimiento estudiantil de 1968 y hasta hoy no hemos visto ningún grupo, artistas o intelectuales que organice un acto de conmemoración que recuerde que sin conciencia y reflexión de nada nos sirve ser una nación independiente o supuestamente democrática.

Sin duda, ese suceso marcó a muchos de los artistas que hoy participarán en la avenida Reforma; el movimiento del 68 generó que la participación ciudadana en las cuestiones públicas y políticas, sea detonador de nuestra incipiente democracia; y mucha de la obra artística que se produjo después de ese sangriento 2 de octubre denotaba una profunda indignación y repudio contra la violencia, y era una invitación a la reflexión y a la conciencia. El 68 rompió con conductas largamente arraigadas en la sociedad mexicana y fue de los pocos momentos en que se perdió el miedo a la sumisión total, se levantó la voz ante la injusticia, el abuso y la explotación. Actualmente México vive un momento crítico de violencia e inseguridad. La historia ha demostrado que la unión de los artistas e intelectuales con la población civil pueden crear la fuerza necesaria para transformar cualquier cosa. Esperemos que la euforia de la celebración no nos haga olvidar lo verdaderamente importante, el dolor de la memoria que aún se escucha:  "Dos de octubre no se olvida".

El grabado más grande del mundoFoto de: Guillermo Sologuren tomada de La Jornada

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Fecha de publicación: 15.09.2008