Las mujeres de Shirin Neshat

Shirin Neshat Shirin Neshat, Mujeres de Allah, 1994-97.

Gabriela Galindo

Shirin NeshatLa palabra escrita, la frase, las letras que unidas de una manera determinada tienen un sentido o al ser recompuestas en otro orden significan algo diametralmente distinto, han estado presentes en la historia de las artes visuales desde siempre. Desde la escritura críptica de las culturas prehistóricas, hasta los símbolos, grafismos y señales que usamos actualmente. Pero hay ciertas obras en el territorio de lo visual, que destacan por el uso original de la palabra. La serie Las Mujeres de Allah de Shirin Neshat une dos de los lenguajes más poderosos que poseemos: el del cuerpo y la escritura; y con ambos, forma un texto visual que posibilita la voz femenina contra el silencio impuesto, contra el abuso y la esclavitud, a través de un lenguaje a su vez violento y sensual.

En 1974, con sólo 17 años, Shirin Neshat salió de Irán para estudiar arte en Estados Unidos. Los conflictos generados por la Revolución Islámica de 1979 le impiden regresar a su país hasta 1990. El impacto de la transformación y devastación que había sufrido su tierra natal, provoca en la joven Neshat un fuerte impulso para lo que sería, a partir de ahí, el inicio de una sólida carrera artística. Las fotografías de la serie Mujeres de Allah (1994-1997), así como su serie fotográfica anterior, Unveiling (1993-94), y las subsecuentes instalaciones fílmicas Turbulent, Rapture y Fervor, son el resultado de este reencuentro con Irán.

Shirin NeshatEl velo que cubre la cabeza, las manos que sostienen a la palabra escrita y las armas que portan las mujeres, serán los símbolos representativos de esta compleja, contradictoria y paradójica “nueva mujer islámica” que Shirin encuentra a su regreso. En el catálogo de la muestra Mujeres de Allah, Neshat comenta: “Fue una de las experiencias más sorprendentes que he tenido nunca. La diferencia entre lo que yo había recordado de la cultura iraní y lo que encontré era enorme. El cambio me entusiasmaba tanto como me asustaba. Cuando regresé a los Estados Unidos me obsesioné con la experiencia vivida y comencé a viajar regularmente a Irán” [1]. Con estas imágenes recoge la identificación, la proyección, las obsesiones y temores de una artista que se debate entre incógnitas, estereotipos y expectativas.

Shirin Neshat le da voz a la mujer islámica, y la fuerza de este grito va mas allá de la crítica política; se manifiesta como una reivindicación al potencial creativo de las mujeres. Neshat usa la escritura para violentar y defenderse, colocada en lo más íntimo de lo que somos, es decir, en la piel. El lenguaje nos libera a la vez que nos oprime y al vincular la palabra escrita con la sensualidad del cuerpo, establece una conexión entre el deseo con palabras y los sentidos del texto, en una dimensión corpórea y épica dentro del contexto de la sociedad islámica iraní; muestra el paralelismo que existe con la cultura occidental y los cambios políticos afectaron a ambas culturas.

La violencia y el dolor, añadidos a una sexualidad controlada por la política son constantes en su trabajo. “Todos los personajes de mis obras se sobreponen al dolor y también muestro la valentía de las mujeres en Irán contra la opresión y en busca de la libertad”. Sin duda el lenguaje es un medio de control y Neshat lo utiliza para declarase en contra de un autoritarismo manifestado como un fenómeno histórico y sociológico que surge en momentos de anarquía, crisis o desorden, como respuesta a problemas puntuales de esta época. La característica primordial es que este tipo de gobierno no surge necesariamente de la violencia sino, paradójicamente, bajo el consentimiento de los propios gobernados que expresan su aprobación de diversas maneras: con exaltaciones patrióticas o manifestaciones de sublime nacionalismo; así, al igual que ese poder absolutista que se presenta legitimado por el pueblo mismo, las mujeres islámicas, asumen con abnegación el control que sobre ellas ejerce el poder de la religión y la fe islámicas.

Shirin NeshatLos fragmentos de los cuerpos en las fotografías de Neshat , muestran a través del velo, a mujeres adscritas a los códigos islámicos más severos. Pero a diferencia de lo que se podría pensar, estas mujeres no adoptan actitudes sumisas ni son víctima de nadie. Sus miradas son las de mujeres fuertes, dispuestas a resistir y combatir para aniquilar de una vez por todas esa figura femenina silenciada y soslayada.

Si asumimos que el lenguaje determina entre otras cosas las acciones, los modos de realización y la subjetividad; el lenguaje entonces es también un arma que incluye y a su vez excluye. Puede ser el medio para el diálogo, para polemizar, confrontar, acordar, discutir. Neshat confronta los lenguajes sumisos de la mujer iraní con la mirada liberada de la mujer occidental. Estas mujeres provistas de rifles y armas de fuego, se adueñan de los códigos del héroe masculino como un gesto de subversión social y política que testimonia, al mismo tiempo, la violencia que se ejerce sobre ellas. Como una alegoría a la palabra usurpada por el hombre, los textos en caligrafía persa reproducen poemas de amor y de deseo de escritoras iraníes y referencias religiosas que aluden a la mujer en la fe islámica. Simone Weill afirmó que “el esclavo no tiene derecho a expresar algo, salvo lo que puede complacer a su amo”[2], pero en la obra de Neshat, la yuxtaposición de textos, escritos en la piel de una mujer que sostiene un arma, se convierte en un símbolo de resistencia: a la mujer se la ha privado de voz, pero no por ello ha dejado de hablar. En un mundo donde el lenguaje impone y anula el pensamiento del otro, creando una realidad asfixiante y autoritaria, estas mujeres se rebelan con la fuerza de la simple mirada.

Shirin NeshatTodo lo que está en el lenguaje, está en el mundo y en la serie Mujeres de Allah, la palabra es la obra, la escritura forma parte del sentido objetual de la pieza y no existe sin ella. “El texto escrito es la voz del fotógrafo” dijo Neshat al respecto de estas fotografías; los poetas usan metáforas y símbolos para construir imágenes, ella hace lo mismo pero a la inversa, con las imágenes construye metáforas y alegorías de un lirismo evocativo y contundente. Pero la interrogante surge al momento en que nos damos cuenta de que los textos poéticos que aparecen en estas imágenes son en realidad incomprensibles. Es verdad que son perfectamente legibles para alguien que domina la lengua árabe, pero esta serie jamás ha sido expuesta en territorios islámicos, de forma que el texto permanece incomprensible para nosotros en tanto no tengamos la posibilidad de acceder a una información anexa que está fuera de la obra.

El texto que no puede ser leído, se convierte en parte de la imagen y se establece una interconexión entre el texto verbal y el texto icónico, provocando una condición de negación al propio lenguaje. El texto dice algo que no puede ser leído pero a su vez nos habla claramente de la condición de las mujeres en Irán y de la confrontación entre la cultura occidental y el mundo islámico. Así, cada una de estas imágenes, visual y conceptualmente nos proponen una visión paradójica de la violenta realidad política y religiosa y nos conducen irremediablemente a la necesidad de la interpretación que refleja la ambivalencia entre contenido y forma y sin duda, entre texto e imagen.


[1] Neshat, Shirin, Women of Allah, Vancouver, Galería de Artspeak, 1997.
[2] Weill, Simone, “La Ilíada o el poema de la fuerza” en: La fuente griega, Argentina, Ed. Sudamericana, traducción de M. Eugenia Valentié, p. 19.
FOTOGRAFÍAS de la serie: Mujeres de Allah, 1994-97
Foto superior: Shirin Neshat, tomada de http://pictify.com/user/scottchristensen3154/ch32
Foto 1 y 2: Shirin Neshat, tomadas de: http://nparadoxa.blogspot.com
Foto 3: Shirin Neshat, tomada de: http://vandervart66.blogspot.com
Foto 4: Shirin Neshat, tomada de: http://www.lamonodigital.net

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Fecha de publicación: 02.01.2014