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Verdades ocultas y mentiras disfrazadas
por la violencia de los medios
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Había
una vez un chavo de quince años al que le decían
gallinita. Un día decidió acabar con
las burlas, tomó el revólver de su papá
(un Arminus alemán, calibre .22 largo), fue a la escuela
y comenzó a disparar. Mat ó a dos de sus compañeros
de clase e hirió a otros once. Esta y otras historias
que reflejan la manipulación informativa de la violencia
pueden ser descubiertos en la muestra Toy Stories, de Gerardo
Suter (1957), que se presenta en el Laboratorio Arte Alameda. |
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El proyecto, integrado por videos, fotografía digital
y textos, marca la incursión de Suter en la reflexión
sobre la violencia, tomando como punto de partida ciertos elementos
más o menos cotidianos desde los que va a hilvanar una
cierta narratividad, desarrollada en varias series.
El sentido del palimpsesto se reitera al considerar otras obras
de la serie K&C, que aportan datos para reconstruir una historia
truculenta: alguien, quizá arrepentido, declara que ha
participado en la extracción de órganos a prisioneros
ejecutados para luego venderlos en el (presumiblemente floreciente)
mercado negro. Un video muestra la intrigante imagen de un personaje
que aparece y se desvanece (¿víctima o victimario?),
marcado momentáneamente por lo que semeja una guía
de puntería láser, quizá como referencia
al tiro de gracia o a los ajusticiamientos insinuados en las manchas
sobre el otro texto.
Las frases, impresas sobre el muro, que acompañan
al video hacen que éste se vuelva la vez sugestivo y misterioso.
Una impresión digital colocada directamente sobre el suelo
narra la historia según la nota periodística, con
la aplicación de franjas de censura cubriendo nombres y
patronímicos.
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Gerardo Suter: Vulnerable 1, 2001, impresión
en vinil,
300 X 300 cms.
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Deliberadamente, el artista deja breves fragmentos sin cubrir.
Y, tal como sucede en los medios informativos, algo se escapa
por los intersticios del control burdo y podemos intuir lo que
se trata de ocultar.
Otra de esas piezas de piso incluye, junto
a un conjunto de imágenes manipuladas de armas, la palabra-título
vulnerable. Varios de los trabajos de Suter tratan sobre ese concepto:
hay un tipo de vulnerabilidad que no depende de ti; te vuelves
vulnerable y lo eres por decisión de otra persona.
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De repente a alguien se le ocurre hacerte daño,
escribe el artista. En esta línea, otra de las piezas de
piso se compone de una imagen enigmática con una franja
que la censura junto a un texto, probablemente tomado de los medios,
que, tras mencionar la muerte de 116 mujeres, ensaya una reflexión
absurdamente académica sobre la indefensión de los
débiles frente a los más fuertes.
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Gerardo Suter: K&C,2001, Texto en vinil
e impresión
sobre acetato transparente, 450 X 900.
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Suter pone en evidencia el discurso estéril
que ha acompañado a los atroces hechos en un comentario
de certera ironía sobre el caso irresuelto de los asesinatos
de mujeres en Ciudad Juárez.
Its Only Me: Gallinita une dos notas periodísticas
publicados a ambos lados de la frontera, referentes a los asesinatos
cometidos por un adolescente de 15 años en su escuela.
Cada nota (texto de vinilo aplicado sobre la pared) aporta diferentes
matices del amarillismo de la prensa, mientras otra pieza de suelo
que muestra un revólver integra otro capítulo a
esta historia. La obra-serie se completa con un siniestro video,
la imagen de una gallina que alguien que no podemos ver acerca
a la cámara.
Esta instalación estructura su narratividad de manera eficaz,
aunque la relación de la obra con el espacio resulte quizá
algo forzada por las dimensiones y la ubicación de la proyección,
que a mi juicio exagera la preponderancia del video sobre los
demás elementos discursivos.
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Gerardo Suter: -It´s only me: gallinita,
2001 Videoproyección color, sonoro,
1 minuto 15 segundos( Fotografía: Gerardo Suter Cortesia:
LAA)
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Las
obras de la serie Es un juego forman un conjunto poco interesante,
en el que el comentario se queda en lo superficial. La referencia
al juego infantil en el video da lugar a una interpretación
de crítica ingenua y moralista que el mismo artista se
apresura a negar en la autoentrevista que podemos encontrar en
el sitio web de la exposición (artealameda). Y las fotos
de manos (imágenes congeladas de lo mostrado en el video)
carecen de la profundidad analítica y de las múltiples
sugerencias que Suter ha logrado en obras anteriores al encarar
la reflexión sobre el cuerpo (recordemos, por ejemplo,
su exposición Bitácora (disecciones de un topógrafo),
de 1997, en el Centro Nacional de las Artes).
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Algo semejante sucede con las tres imágenes (impresiones
digitales de gran formato) que refieren a la vigilancia:
Rostros misteriosos que se intuyen entre manchas, con la frase
te estamos observando, aluden a la vigilancia continua a la que
todos estamos expuestos en una sociedad cada vez más orwelliana.
Mediante la manipulación digital de las fotos de unos soldaditos
de juguete, Suter obtiene sugerentes imágenes que sin embargo
son debilitadas por la obviedad del texto sobreimpreso.
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Gerardo Suter: Es un juego 1, 2001, Video proyección
color,
sonoro, 45 segundos, 300 X 450 cms.
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Gerardo Suter: Es un juego 1, 2001, Video proyección
color,
sonoro, 45 segundos, 300 X 450 cms.
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La
truculencia sensacionalista de los medios llega a entretejerse
con la experiencia cotidiana, y uno de los resultados de esa sumatoria
tal vez sea la insensibilidad frente a todo tipo de tragedias
que el tamiz mediático ayuda a provocar. Me atrajo
la idea de hablar de estos temas utilizando elementos o acciones
aparentemente inofensivas, ingenuas. Me interesa manejar algo
de humor negro. De contraponer la tragedia con actitudes aparentemente
inofensivas, apunta Suter. Aunque el artista logra estructurar
una muestra de gran impacto visual y con interesantes aciertos,
en el juego que propone quizá la ingenuidad esté
ganando la partida.
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K&C,2001 Texto en vinil e impresión
sobre acetato traansparente 450 X 900 cms
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