Iñigo Manglano-Ovalle en el Museo Tamayo

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Enrique Jezik

Manglano OvalleDetalle de fotografía en
color de análisis de ADN.

La obra del artista hispano-colombiano, radicado en Estado Unidos, Iñigo Manglano-Ovalle (Madrid, 1961) se ha caracterizado por las relaciones que establece, tanto a nivel discursivo como estético, entre la ciencia y conflictos sociales como la migración y las culturas mestizadas. Recurre a elementos y datos científicos como base para tratar temas sociopolíticos, aunque lo hace de manera tal que sus productos, muchas veces sugestivamente ambivalentes, se mantienen dentro de una estética minimalista no exenta de belleza.

El conjunto de obras presentado en la exposición en el Museo Rufino Tamayo, plantea la necesidad de ahondar en el por qué de las cosas: nada dice sólo lo que se ve. Hibridación de sentidos y referencias que se va tejiendo entre las obras, muchas de ellas crípticas dentro de su esteticidad visual.

Una sensación desconcertante se desprende de algunas piezas, en tanto que otras permiten una lectura más diáfana.

En la serie de “retratos” genómicos que conforman The Garden of Delights (El jardín de las delicias, 1998), obra basada en la estructura de las pinturas de castas del siglo XVIII, el artista elaboró cuarenta y ocho "retratos", organizados en diez y seis "tríos", al igual que sus modelos coloniales, a partir del mapa genético de los retratados: la información proporcionada por la ciencia reemplaza a la representación física del individuo. La manipulación digital de los gráficos de información genómica plantea el dilema ético que supone tanto la difusión de los patrones que condensan la individualidad como su posible manipulación.

Menos interesante resulta un conjunto de piezas más recientes formadas por verdaderas pinturas de castas montadas sobre paneles, cada uno pintado con tres colores planos: la racionalidad de la pintura hard-edge dialoga con la categorización dieciochesca del mestizaje.

Los videos Accelerator y Oppenheimer, en cambio, transmiten una sensación de inminencia ominosa, como si algo anormal, extraño, estuviera por suceder. El hombre de ciencia mira a la cámara, impasible desde su paradisíaco (aunque algo siniestro) entorno selvático. Los movimientos de cámara, los cambios de planos y el sonido producen un clima de tensa espera, algo que nunca sucede parece, sin embargo, a punto de ocurrir. Tal vez la redención del propio científico de su conflictiva responsabilidad por la producción de la bomba atómica, quizás sólo espere el juicio de la historia.

Manglano Ovalle
Luis, Chetas and Pedro (From the  Garden of  Delights) ,  1998 

FotografÂa  en color de anàlisis de ADN 
Night Vision Poppy , 2002
Fotografía en color de visión nocturna.

Los niños jugando alrededor del auto volcado forman una escena desconcertante, cuyo tempo recuerda al pacífico momento previo a la tempestad. Este video se complementa con otro, no incluido en la exposición, la animación de una nube de tormenta, en movimiento constante y a la vez anclada en un instante indefinido, sujeta en el tiempo y en el espacio y cobijada por una estructura con reminiscencias modernistas. Artificio que ironiza sobre su propia artificialidad, Storm Hangar (Hangar de tormenta, 2003) sugiere la inminencia de algo que, a pesar de su amenaza, nunca sucede.

El interés de Manglano-Ovalle por las tormentas y otros fenómenos meteorológicos, en tanto imágenes metafóricas de procesos sociales como las migraciones y la globalización, se manifiesta en varias de las obras presentes en esta exposición. Windshear (1997), video en dos pantallas simétricas que muestra la imagen de nubes empujadas por el viento, toma las nubes como símbolo de la globalización, "ya que una nube al ser efímera y fluida y no estar sometida a fronteras nacionales o políticas es un reflejo de la ideología global."

Plume (Penacho, 2002) consiste en la fotografía, en negativo y en positivo, de una enorme formación nubosa cuya forma remite a la del hongo atómico. Además de un juego perceptual que lleva a dudar de cuál es la imagen positiva, la obra se relaciona con las referencias al científico Oppenheimer y a la cuestión del dilema ético de la responsabilidad científica ante las armas de destrucción masiva. El aparentemente inconexo mural pintado sobre una de las paredes de la sala integra el mismo discurso, al reproducir en sánscrito la frase del Baghavad Gita “soy el tiempo, destructor del mundo”, que fuera citado por Oppenheimer al reflexionar sobre su papel en las tragedias de Hiroshima y Nagasaki.

Las relaciones entre las distintas obras deben ser rastreadas en la información que subyace tras ellas mismas. La fotografía de un hombre que, desde el interior de una sala de arquitectura y mobiliario funcionalistas, observa a través de la ventana lo que parece ser un cielo nublado, completamente blanco. El contexto arquitectónico (las referencias a Mies van der Rohe como paradigma de la utopía funcionalista son otro tópico en la obra de Manglano-Ovalle) se integra con la observación meteorológica como parte de un reconocimiento visual-empírico del momento histórico en que vivimos.

Manglano OvalleGlenn, Dario and Tyrone. (From the Garden of Delights), 1998.
Fotografía en color de análisis de ADN.

Manglano OvalleBank In Pink and Blue (V.S.), 1999
Instalación.

Desde esta perspectiva, el conjunto de gatos hidráulicos, ubicados en el suelo, dispuestos según un diagrama pentagonal, es inevitablemente asociado a la sede del poder militar estadounidense y a sus políticas belicistas. Referencias similares emergen de la instalación Night Vision Poppy (Amapola de visión nocturna, 2002), en la que el video muestra un conjunto de amapolas grabadas usando un dispositivo militar de visión nocturna. Un conjunto de flores de plástico, movidas por el soplo de pequeños ventiladores, enfatiza la idea de artificialidad propiciada por los recursos tecnológicos.

La obra de Iñigo Manglano-Ovalle, a través de diversas estrategias discursivas, refleja sus preocupaciones éticas en el análisis de la realidad, a pesar de que él mismo rehúsa adoptar una posición ideológica definida. "Mi postura no es la de un artista que refleja su propio mundo, sino el mundo en que vivimos el público y yo a la vez." Un mundo complejo, ambiguo y equívoco, que necesita ser descifrado e interpretado activamente por el espectador para comprender la profundidad de sus propuestas.

Manglano OvalleOppenheimer , 2003.
Still de video.

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Fecha de publicación: 04.08.2003