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En Estados
Unidos existe, además del circuito artístico "principal"
de los museos y las galerías comerciales, un mundo paralelo
conformado por las galerías de universidades y colleges,
cuyo poder económico les permite generar su propio circuito
artístico universitario. En este contexto surge el proyecto
Mexico Illuminated en la ciudad de Reading, en el estado de Pennsylvania,
coordinado por el director de la universitaria Freedman Gallery,
Chris Youngs.
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| En
primera instancia, podría pensarse que Mexico Illuminated
es otra exposición más de arte mexicano, que llega
a sumarse tardíamente al socorrido éxito internacional
que la producción contemporánea de estos lares ha
tenido en los últimos tiempos. Sin embargo, no se trata de
un intento advenedizo de sumarse a la ola del boom mexicano, sino
del fruto de más de tres años de investigación
y de preparativos que concluyeron en un proyecto abarcador y ambicioso,
que presenta un amplio panorama del arte hecho en México
en nuestros días. Veamos las estadísticas: el proyecto
incluye obras de unos sesenta artistas, del D.F., de Guadalajara,
de Monterrey y Tijuana y otros radicados en Estado Unidos, casi
la mitad de los cuales estuvieron presentes en una breve residencia
con el propósito de generar obras in situ o de participar
en los montajes. Nueve sedes que durante el tiempo de duración
del proyecto (de septiembre a noviembre) presentarán no sólo
varias exposiciones sino también ciclos de video y cine,
seminarios, etc. |

Carlos Aguirre
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Laura Barrón |
Al momento de escribir esta
crónica no se han inaugurado aún todas las exposiciones,
pero las que ya iniciaron concentran la obra de la mayoría
de los artistas participantes.
En la Freedman Gallery, institución líder del proyecto,
se presentan trabajos de diecisiete artistas. El espacio está
saturado por la excesiva cantidad de obra, con técnicas,
estilos y propuestas muy diversas que van desde las cajas de luz
de Iñaki Bonillas, catalogando las distintas graduaciones
de los focos Osram, hasta los sutiles dibujos de Magali Lara,
de las burdas pinturas de Cisco Jiménez a los videos mínimos
de Perla Krauze. Laura Anderson presentó una videoinstalación
de carácter antropológico cuyo elemento principal
era, paradójicamente, el audio: la grabación de
cantos de indígenas del Amazonas venezolano. La imagen
de video sólo aparecía brevemente entre largos intervalos
de obscuridad, más como destellos de una memoria desgastada
que como documentación de otra cultura.
En cambio, Diego Medina, artista
tapatío radicado en Nueva York, propuso un proyecto público-social,
alejado de "lo artístico", que intentaba poner
en contacto las comunidades de "locales" e inmigrantes
mexicanos con los artistas visitantes, mediante varias actividades
que incluyeron una visita al lugar de trabajo de la mayoría
de los migrantes mexicanos en la zona y una fiesta en el bar frecuentado
dichos migrantes.
Algunos factores, como el hecho de que el proyecto tiene lugar
en una ciudad totalmente alejada de las grandes capitales del
arte contemporáneo, el haber elegido como ícono
seudofolclórico a una lamentable pintura de Rubén
Ortiz Torres (Bart Sánchez, 1991) y hasta el título
mismo de la exposición, con sus resonancias místicas,
podrían generar suspicacias.
Sin embargo, Mexico Illuminated, con sus múltiples sedes
y su extensa selección de artistas, presenta una perspectiva
distinta a la de las grandes exposiciones recientes de arte mexicano.
Esa diversificación es un aporte nada desdeñable
de este proyecto.
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Los bolígrafos gigantes
de cerámica esmaltada de Luis Miguel Suro y las maquetas
de Diego Toledo, a medio camino entre la arquitectura y el juguete,
introducen un acento seudopop de carácter racional, que contrapuntean
tanto a las parodias pictóricas de Rubén Ortiz Torres
como la pintura más bien matérica de Boris Viskin
y Raymundo Sesma.
Una bodega industrial cercana a esta galería, el "anexo",
alberga obras de una veintena de artistas, entre ellos la mayoría
del nutrido grupo de tapatíos: José Dávila,
Javier Dueñas, Rubén Méndez, Gonzalo Lebrija,
C.A.C.A. (Colectivo de Acción y Creación Artística),
Francisco Ugarte, entre otros. La cantidad de obras y de artistas
metidos un poco a presión en este espacio genera también
aquí una lectura algo confusa, aunque más fresca y
dinámica que en la Galería.
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Luis
Miguel Suro presenta una eficaz reflexión sobre las relaciones
entre violencia y poder: un video en el que una cúpula de
fibrocemento, de las que narcos y nuevos ricos tapatíos colocan
sobre sus casas como torpe símbolo de status, es balaceada
hasta dejarla casi irreconocible. El colectivo LIPO inutiliza una
serie de juegos de jardín: en una quizá involuntaria
parodia de los métodos mafiosos de los años treinta
(que seguramente proliferaron en la entonces próspera ciudad
industrial que fue Reading), resbaladillas y columpios aparecen
incrustados en bloques de concreto, condenados a la inutilidad.
En una suerte de antítesis conceptual en cuanto a la relación
de la obra y su creador (que de alguna manera resume lo "panorámico"
de la exposición) se ubicarían las piezas de la juarense
(avecindada en Monterrey) Pilar de la Fuente y del regiomontano
(basado en el D.F.) Mario García Torres. De la Fuente pinta
en un muro una gran amplificación de un pequeño dibujo,
de manera que los leves trazos originales se convierten en vibraciones
reproducidas mediante grandes pinceladas. |

Yolanda Paulsen
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García Torres, en cambio,
ha hecho un contrato entre artista y curador para producir una escultura
concebida por otra persona (Cocol Bernal, parte del equipo curatorial
del proyecto) y cuya característica específica, paradójicamente,
es no ser vista jamás por su autor.
Otra de las instituciones participantes en este
proyecto es el Centro Hispano, cuya importancia radica en otra estadística:
la mitad de la población actual de Reading es de origen latino,
principalmente puertorriqueño pero con una creciente presencia
mexicana, que ha aumentado en los últimos años. Este
Centro Hispano y la galería Freedman habilitaron un espacio
en el bello y desolado downtown de Reading: una vieja oficina de
excelentes cualidades museográficas. |
| En
este sitio se congregaron obras de una docena de artistas en un
conjunto mejor balanceado y distribuido que en los espacios anteriores.
La fachada transparente del local permite ver, desde la plaza exterior,
una pintura enorme de Ray Smith que muestra dos portaaviones a punto
de colisión. Remanencia del gigantismo pictórico de
los ochentas, la obra de Smith proporciona un inicio espectacular
al recorrido por esta exposición, en la que sin embargo prevalece
la fotografía, con obras de Alfredo di Stefano (de sus recientes
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Ray Smith |
intervenciones
en le desierto), de Laura Barrón (dos series de imágenes
en secuencia que hablan del desplazamiento y que lamentablemente
fueron montadas en un orden incorrecto) y de Gonzalo Lebrija (dos
imágenes abstractas de gran formato), entre otros. Una extensa
serie de pequeñas fotos de Carlos Amorales, en las que continúa
su análisis de la impostura, el disfraz y la máscara
en el contexto icónico de la lucha libre, articulan el espacio
interior de la sala.
Yolanda Paulsen muestra dos piezas de placas de
resina poliéster con inclusión de objetos que representan
cielos con nubes. Esas nubes son en realidad el calco en silicón
del interior de pulmones de distintos animales, en una referencia
algo obvia quizá a la respiración como función
vital de la naturaleza.
Frente a la estentórea pintura de Smith,
una sutil escultura de Carlos Aguirre alude al confuso protagonismo
de los medios de comunicación en los sucesos políticos
recientes. En un discreto círculo sobre la pared, construido
con los fragmentos de una revista cortada en tiras y tensada con
hilos, Aguirre despedaza (literalmente) la sonada entrevista en
la que el alto funcionario Paul Wolfowitz reconoce las mentiras
de su gobierno acerca de las armas de destrucción masiva
iraquíes.
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El material de
difusión generado para promover las exposiciones de Mexico
Illuminated hace mucho hincapié en el arte público,
en la producción de ese tipo de obras por los artistas participantes
en las distintas sedes. A juzgar por las obras, lo que prevalece
es una confusión entre arte público y arte en espacios
públicos. En los alrededores de la Freedman Gallery hay,
efectivamente, varias obras situadas en el espacio público:
instalaciones de Laura Anderson y de Marcos Ramírez "Erre"
y un automóvil intervenido por Betsabeé Romero. Incluso
la pieza de Stefan Bruggemann, la palabra nothing grafiteada sobre
la fachada del espacio anexo, si bien dialoga de otra manera con
lo público, no deja de ser algo que hubiera podido estar
dentro de la sala. |

Carlos Amorales |
| En cambio, el proyecto de
Marcos Ramírez "Erre" de colocar un espectacular
junto a la autopista cercana, informando las distancias de Reading
a distintas ciudades que fueron bombardeadas por Estados Unidos
(junto con la fecha en que eso ocurrió) era un sutil proyecto
de arte público con impredecibles consecuencias. El malogrado
proyecto tomó dimensiones inesperadas al ser censurado por
el dueño de la estructura del anuncio, quien se enteró
por la prensa del significado de esos datos.
Por otra parte, Diego Medina, artista tapatío
radicado en Nueva York, propuso un proyecto público-social,
alejado de "lo artístico", que intentaba poner
en contacto las comunidades de "locales" e inmigrantes
mexicanos con los artistas visitantes, mediante varias actividades
que incluyeron una visita al lugar de trabajo de la mayoría
de los migrantes mexicanos en la zona y una fiesta en el bar frecuentado
dichos migrantes.
Algunos factores, como el hecho de que el proyecto tiene lugar en
una ciudad totalmente alejada de las grandes capitales del arte
contemporáneo, el haber elegido
como ícono seudofolclórico a una lamentable pintura
de Rubén Ortiz Torres (Bart Sánchez, 1991) y hasta
el título mismo de la exposición, con sus resonancias
místicas, podrían generar suspicacias.
Sin embargo, Mexico Illuminated, con sus múltiples
sedes y su extensa selección de artistas, presenta una perspectiva
distinta a la de las grandes exposiciones recientes de arte mexicano.
Esa diversificación es un aporte nada desdeñable de
este proyecto. |
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