| La estructura adherida
al museo está configurada internamente como espacio habitable
y funciona efectivamente como morada del artista, que invita al
público, previa cita, a visitarlo.
Me parece interesante la decisión de Zamora de instalarse
en su propia construcción, hacerla su casa y vivir ahí
durante el tiempo que dure la intervención al museo. Más
allá de las declaraciones de maestría estructural
y de reflexión sociocultural periférica, la decisión
de habitar personalmente la obra implica asumir la estructura habitable
como tal y entrar de lleno en esa interferencia entre espacio público
y espacio privado que el proyecto representa.Además de las
declaraciones que tratan empeñosamente de integrar la intervención
de Zamora a una lectura de tipo político social (lectura
inevitable dado el título de la obra), el discurso que rodea
esta pieza híbrida entre arte y arquitectura se refiere,
principalmente, a la situación parasitaria en la que la obra
obtiene sus requerimientos "vitales" (agua y electricidad)
sustrayéndolas del edificio. |