Paul Graham, destellos de posibilidad

Paul Graham

Paula López Zambrano

Paul GrahamUna de las grandes dificultades que presenta el estudio de la fotografía, es su capacidad de reproducción en masa. A diferencia de la pintura, donde aún se puede mantener el carácter áurico(único) al que se refiere Walter Benjamín, en la fotografía existen varios factores que influyen en nuestra manera de percibirla y valorarla, y casi todos estos factores son consecuencia de los métodos de distribución.

La reproducción de imágenes fotográficas, generalmente no depende del autor, de aquel que  fue capaz de atrapar el instante decisivo o construir la imagen. El surgimiento de la imagen, como la marca o escritura de la luz en una superficie, depende del medio que sirve de soporte a esta: ya se trate de un libro de fotografía, de un periódico o un medio electrónico.

El consumo de la obra de arte es el resultado de la suma del trabajo de un autor-individuo-artista, que da a conocer una idea, a través de diferentes expresiones estéticas,  más el de un taller-grupo-gremio, que llevan a cabo el trabajo de reproducción que puede ser considerado menos intelectual y más mecánico. Con la imagen fotográfica, el artista y el impresor, o las artes liberales y las mecánicas se unen para poner en circulación un conocimiento visual.

Paul GrahamMi intención es analizar la obra del fotógrafo Paul Graham, expuesta recientemente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y el papel que juega la distribución de la imagen, debido a que esta exposición surgió a partir de la publicación del libro A Shimmer of Possibility (Un destello de posibilidad), editado por steidlMACK en 2007. El título del libro-exposición refiere esa capacidad de la fotografía de ser un reflejo distorsionado pleno de posibilidades. La fotografía no es considerada como un facto definitivo e inamovible; es tan sólo un destello de la ilimitada capacidad del ojo humano para atrapar algo tan escurridizo como la realidad.

¿Qué se puede hacer para que estas imágenes se reproduzcan, manteniendo, en cierta medida, la calidad de obra de arte? ¿Cómo es que el trabajo “mecánico” de reproducción se puede transformar en algo más “liberal”? ¿Cómo hacer libros cuyas ideas y estructura nos hagan conscientes de su originalidad, libros que llegan a ser “obra de arte” debido a su hechura y concepto?  La respuesta a estas preguntas sería convertir a  la fotografía en serie en una tipología de obra de arte: el múltiple.

La editorial Stiedl produce ediciones personalizadas  de las ideas del autor, siguiendo rigurosos métodos de producción, en el diseño, la tipografía, la impresión, el soporte  y la distribución. Con tan sólo treinta y cinco empleados que trabajan en la oficina central de la editorial en Göttingen[1], esta empresa es una versión contemporánea de los talleres medievales donde se copiaban obras clásicas. La fotografía obliga a reconsiderar  la comparación, porque se trata de una matriz reproducible, en cuya percepción concursan variables externas.

Gerhard Stiedl dice: "En muchas formas Joseph Beuys fue mi maestro. Desde 1972 hasta su muerte, produje la mayor parte de sus múltiples impresiones. Él me hizo consciente  del uso de los materiales inusuales para producir, con un meticuloso cuidado y atención al detalle, obras de arte móviles. Desde entonces, asumí el reto de trabajar con materiales y técnicas no convencionales, creando objetos que sobrepasan la esfera de simples producciones en serie."[2]

Paul GrahamEn el caso del libro A Shimmer of Possibility, las imágenes poseen un papel protagónico y una posición especial dentro del todo. Cada imagen está seguida de páginas en blanco, pues no hay una narrativa lineal en las series, y esto hace que adquiera un sentido de continuidad distinto al del libro tradicional. Cada uno de los doce volúmenes que comprende es una matriz combinable  de la vida cotidiana, estructurada en breves secuencias: un hombre cortando el pasto y anaqueles semivacíos en una tienda. En ocasiones dos, tres o cuatro secuencias aparecen en un sólo libro, como vidas separadas, pero relacionadas entre sí por el contexto temático.[3]

Las lecturas de las imágenes invitaban a presentar la obra como un entramado de posibles interpretaciones. Fue así como surgió la exposición del mismo título A Shimmer of Possibility en el MoMA de Nueva York.  A partir de la publicación del libro se estructuró una exposición de las imágenes a manera de un libro abierto sobre las paredes del museo. Podríamos llamarle una exposición de miradas más que una muestra fotográfica.  El énfasis está puesto sobre la recepción de la imagen más que sobre su producción.

Un reflejo de nuestra mirada

Nueve series fotográficas que suman cincuenta impresiones individuales colocadas en secuencias cinematográficas conforman la  exposición. Son imágenes que nos son familiares, pero que cuesta trabajo reconocer, dado que presentan situaciones de nuestra realidad inmediata que vemos y  a veces no miramos.

Paul GrahamVemos la mirada de un vagabundo en San Francisco que vende flores en la noche, cuya expresión y ojos bien abiertos nos ponen en alerta. Miramos las manos de un hombre sosteniendo un vaso desechable en California; observamos a un hombre podando el césped en el momento justo en el que caen las primeras gotas de lluvia en Pittsburgh, un atardecer en un suburbio de Texas y una mujer esperando al autobús en un parabús de Nueva Orleans.  Las fotografías no son las miradas del turista, ni del antropólogo o el sociólogo, son miradas que escapan a la clasificación.

Imágenes de situaciones poco fuera de lo común, instantáneas de momentos que pasan desapercibidos. La historia que cuentan parece familiar y de inmediato pasan a formar parte del inconsciente. Graham nos muestra algo que ya conocemos, pero que olvidamos. Como un etnógrafo, sin caer en el fotoperiodismo, el artista propone historias de la vida cotidiana suburbana de Estados Unidos.

Inspirado en las novelas y relatos de Anton Chéjov, Graham crea impresiones fotográficas aisladas que al paso de la mirada se tiñen de una sensación de melancolía. Los protagonistas son solitarios en el transcurrir de sus vidas, en las que no hay mucho que contar, como en la fotografía periodística, pero que revelan todo un universo humano. “…A partir de situaciones ordinarias, los cuentos de Chéjov adquieren una extraordinaria atmósfera, una sensación profundamente vívida del tiempo, lugar y carácter, utilizando los medios más mínimos, constantemente ajustando palabras en enunciados largos y musicales...”.[4]

Aquello  que se  olvida en los laberintos de la memoria, reaparece  en las fotografías de Graham. La cámara fotográfica se convierte en instrumento de la memoria colectiva y la fotografía en su reflejo. Misail, el narrador creado por Chéjov  en Historia de mi vida, es el ojo que revive momentos y situaciones, lugares y personas, al describirlos en su relato:

Paul Graham

“Todo el mundo dormía aún, mis pasos resonaban ruidosos y aislados en el silencio matutino. Las acacias, cubiertas de rocío, impregnaban el aire de una deliciosa fragancia. Yo estaba triste, sentía en el alma tener que dejar la ciudad. La amaba, me parecía bella y placentera. Me agradaba el verdor de sus calles, sus dulces mañanas soleadas, el campaneo de sus iglesias. Sólo la gente que vivía en ella me era extraña, desagradable, odiosa a veces. Ni la amaba ni la comprendía. No acertaba a explicarme por qué y cómo vivían aquellos sesenta y cinco mil habitantes. Sabía que Tula fabrica samovares y fusiles, que Moscú es un centro importante de producción, que Odesa es un gran puerto de mar; pero ignoraba el papel de nuestra ciudad en el mundo y la razón de su existencia.”[5]

Paul GrahamA través de planos cerrados, capturados en momentos en que los individuos retratados adoptan alguna expresión (un vagabundo se sorprende y una mujer espera bajo los rayos del sol), o cuando la naturaleza nos sorprende (el sol está por desparecer en el horizonte o la caída de las primeras gotas de lluvia), Graham capta una atmósfera distinta, como Chéjov en sus narraciones, y hace de lo ordinario algo extraordinario. El significado se produce en función de las asociaciones que surgen entre las imágenes en nuestra mente.

La obra de Paul Graham lleva a recordar detalles y situaciones simples de todos los días, hechos que pasan desapercibidos. Sus obras parten de un medio reproducible que está al alcance de todos: la imagen fotográfica; los libros en los que concentra sus registros fotográficos  son álbumes del tiempo, lugares donde cada imagen reposa solitaria, en espera de contar su historia.   Graham sorprende por la manera de transformar esta cotidianeidad en algo sublime, a través de una narrativa que surge del manejo de las infinitas posibilidades de la fotografías, y de su articulación tanto en los espacios del museo como en el de los libros.

 

NOTAS:
[1] http://www.steidlville.com/aboutus/3-steidlmack.html, 25 de abril 2009.
[2] Steid, Gerhard, About Steidl, http://www.steidlville.com/aboutus/, 28 de abril 2009.
[3] Paul Graham at MOMA, New York, http://www.saatchi-gallery.co.uk/blogon/art_news/paul_graham_at_moma_new_york/5413, 21-03-2009.
[4] Chandler, David, Sliding Sight, Setting Suns, http://www.paulgrahamarchive.com, 29 de abril 2009.
[5] Chejov, Anton Pavlovich (1860-1904), Historia de mi vida, Madrid, Calpe, 1920.

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Fecha de publicación: 25.05.2009