Attila
Richard Lukacs tiene muchas cosas en la cabeza. Los hombres,
los manuscritos Mughal, los monos... y los hombres. Con
gran virtuosismo ha puesto casi todo de ello en su nuevo
trabajo. Tomando de fuentes tan diversas como las miniaturas
de Persia, la figuración neoclásica
y la zoología, Lukacs ha creado su propio coktail
que seduce por su belleza, Aunque solo sea por lo idiosincrático
de la obra.
A través de una inspección
detallada de cualquiera de las obras, la habilidad del artista se
hace aparente de forma inmediata, pero hay un cierto sentido de ambivalencia
que causan la presencia de los grandes lienzos. Están excesivamente
llenos y lo que hay en ellos no conduce a un desarrollo
mayor, como el que pudiera suceder en otras obras tan cargadas,
como los cuadros de Breughel o los manuscritos chinos. La obra de
Lukacs produce a la vez apasionamiento y repulsión. |