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¿Dónde
está el cielo?. Obra de Antonio "Gritón"
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Capítulo 1
En el principio creó
Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba
desordenada y vacía, y las tinieblas estaban
sobre la haz del abismo, y el Espíritu
de Dios se movía sobre la haz de las aguas.
(...) 31 Y vio Dios todo lo que había hecho,
y he aquí que era bueno en gran manera.
Y fue la tarde y la mañana el día
sexto.
Capítulo 2
Y fueron acabados los cielos
y la tierra, y todo su ornamento. 2 Y acabó
Dios en el día séptimo su obra que
hizo, y reposó el día séptimo
de toda su obra que había hecho." |
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Génesis
Seguramente muchos estamos familiarizados
con la versión bíblica de la creación; aunque
sabemos que es una versión diferente a la de las mitologías,
la ciencia o de algunas filosofías. Como en un examen de
opción múltiple, pareciera que tuviésemos
que decidir: ¿Quién creó el cielo? El dios
cristiano, una explosión, el dios azteca, cualquier otro
dios, el hombre ó nadie. ¿Cuándo se creó
el cielo? El primer día, a la mitad del tiempo ó
después de la creación y multiplicación de
los dioses. ¿Es buena la obra de la creación? Sí,
más o menos, no.
He experimentado estas reflexiones, y en este desenfado de creer,
no creer e invitar al juego, después de observar la obra
pictórica de Gritón. La obra combina diversos elementos;
por un lado el de los objetos incorporados: mapas, aretes de fantasía
y muñecos de plástico; los meramente plásticos:
color, textura, composición; y para terminar esta tríada,
la palabra escrita que nos ataca desde las obras: "El cielo, el
cielo, el cielo, el cielo, el cielo" (señalando una almendra
rosa con blanco), "Principio del cuadro" (a la izquierda), "Final
del cuadro" (a la derecha), "La tierra, bien asquerosa" (señalando
con flechas una mancha café), "Gente de cabeza" (debajo
de la zona denominada cielo), "Amor, dinero, destino, salud" (cada
palabra junto a un pato rosa, semejante a los que se utilizan
para tiro al blanco en las ferias), "Ahora, incluso soy una carga
para mi mismo" (debajo de un hombre cerca de lo que parece ser
un cubo de basura), "Dónde está el cielo, dónde
está el cielo, dónde está el cielo" (una
y otra vez, rodeando un conejo rosa), "Nube de el cielo" (en una
pequeña nube blanca en la parte inferior de una pintura),
"Si sólo tus ojos. El alimento es. Cómete de ti"
(Estas tres frases cerca de animalitos de plástico), "Hermosa
república mexicana" (perfilando una mujer morena vestida
de verde, encerrada en un óvalo blanco).
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¿Dónde está el cielo?. Acrílico/tela, 120x150 cms.1999. |
La
obra posee gran cantidad de información; sin embargo, su
autor juega a evadir la lógica. Nos presenta los símbolos
real ¿o aparentemente? desarticulados. Luego de una observación
detallada, el espectador descubre la fuerza y la coherencia que
posee el discurso. Me complace hablar de una obra así, aunque
estoy segura de que a una gran parte del público le incomoda.
Gritón no tiene escrúpulos en aproximarse al kitsch
o a lo cursi. Literalmente no le tiene miedo al mal gusto: La liebre
rosa se instala desenfadadamente en el centro de la obra, con cuatro
muñequitos de plástico (una ballena, dos gatos y un
oso) de color blanco, rosa, celeste y amarillo colocados por sobre
su cabeza. Hace presentes muchos elementos de la vida cotidiana
que pueden caer en lo ridículo: los aretes de plástico,
los patitos rosa, la misma frase: "mamá, dime que me quieres".
Las estrellas, semiesferas, pirámides, óvalos semejantes
a mandorlas de luz, círculos naranjas relacionados con soles;
las reflexiones sobre el cielo, la tierra y el destino, que tanto
abundaron en la pintura de la época colonial, son una reinterpretación
de los valores, llámense religiosos o espirituales (lo segundo
disminuye el aura de dogma y de institución oficial). |
Incluso ahora soy una carga para mi
mismo;
acrílico/tela, 120x150 cms., 1999
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También
cabe interpretarlos como una resistencia al catolicismo oficial,
para trivializarlo. Al fin y al cabo, hay un catolicismo popular,
que para algunas mentalidades es sincrético. El simbolismo
aquí no obedece a intenciones religiosas, sino artísticas,
pero no artísticas de viejo cuño. La representación
del cielo y la tierra, que ha sido tan socorrida a lo largo de la
historia de la pintura y que, en obras de artistas católicos,
tiende a aparecer como la representación de la creación,
o de principio y fin, de los límites entre lo humano y lo
divino, en la obra de Gritón aparece relacionada con el principio
y el final del cuadro, con la gente de cabeza, y la tierra bien
asquerosa. Es una suerte de burla a la locura del mundo contemporáneo,
representado por el mapa que aparece en el centro del fondo de la
obra. |
Sin duda estas pinturas no pretenden enfatizar sus atributos
formales, el plano sintáctico, o el plano semántico,
de relaciones de la figura con la realidad del símbolo
representado. El autor subraya el plano pragmático, los
efectos de la obra en el receptor. Su descontextualización
es compleja y polisémica. Presenta como obra de arte el
cuestionamiento irónico y sarcástico (burla en ocasiones
fina, otras veces cruel) de nuestra sociedad. ¿Acaso no
es divertido gritar "mamá "con grandes letras blancas a
la izquierda de la pintura, poner una mamá-animal, flamenco
rosa, que nos ve de reojo desde el centro del cuadro? y pedirle
"dime que me quieres" con letras verdes, un poco disimuladas a
la derecha, del mismo color que los dibujos primitivos que aparentan
representar niños; mientras a la derecha aparece una tortuga
de plástico cargando a su tortuguita. Además de
que por la obra se asoman cuatro máscaras de líneas
rosa, lila, rojo y azul, con puntos de otro color, que destacan
en un fondo amarillo, y sin faltar el mapa de fondo, que aparece
recurrentemente. Gritón renuncia a la solemnidad y a los
formalismos culturales. Toma nuestros queridos símbolos
de respeto: dios, la cultura, la familia, el país, y juega
con ellos.
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Son obras que probablemente han sido dolorosas
para el autor, expresan un desencanto de nuestro momento histórico.
De manera semejante a lo que ocurrió en el dadaísmo
(1916), que se caracterizó por una violenta reacción
contra las consecuencias de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Creo que los artistas plásticos de la talla de Ernst, Picabia,
Duchamp, y los literatos Tzara y Arp, pensaron que si la guerra
era lo que podía producir su cultura, entonces la cultura
era una mierda y necesitaba una transformación. También
era una demostración de dolor. Al igual que transformaron
las estructuras artísticas y renovaron los lenguajes, intimidaron
al público y ocasionaron grandes peleas. Kunt Schwitters,
creador de los Melbilder (cuadros de porquería) en los
que reunía elementos de desecho, fue precursor del collage
y el ensamble.
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Todos somos iguales; acrílico/tela150x120
cms. 1999
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Encuentro algo de teatral en las obras
de Gritón por su facilidad para pasar de la tragedia a la
comedia. La burla posee un sentido del humor que puede provocar
nuestra sorpresa o risa, pero la causa de la burla es la tragedia
humana: lista para conmovernos ó entristecernos. Sin descartar
que - lo he comprobado - hay personas que después de ver
estas obras experimentan coraje, un desagrado incomprensivo y palpitante.
Sin duda, Gritón renuncia a la categoría estética
de la belleza; a lo que "gusta sin interés alguno"(1). En
cambio, acoge las categorías estéticas de lo dramático
o de lo cómico, incluso de lo sarcástico, lo irónico
y lo cursi. La obra de Gritón, citando a Kant, está
más cerca de "lo bueno" donde la satisfacción está
unida con el interés, que de "lo bello": "Bueno es lo que
place por medio de la razón; es decir, no es un interés
sensible inmediato, como lo agradable, sino un interés racional
que depende de un concepto que el hombre se forma de las cosas en
vista de sus necesidades, sean ellas económicas o de naturaleza
moral. Por ello, entre la noción genérica de "bueno"
hay que distinguir lo que es "bueno para algo" (lo útil)
y lo que es "bueno en sí" (el bien moral). En ambos, empero,
está encerrada la idea de un fin y, por consiguiente, la
relación de la razón con el querer"(2). Gritón
acentúa el plano pragmático, el conceptual, que va
dirigido a la razón del espectador. Depende que el espectador
tenga un interés racional en este tipo de obra para que la
encuentre valiosa. Es obra que no busca agradar ni entretener a
un consumidor; por el contrario, su objetivo es llegar a un diálogo
con receptores activos: aficionados al arte que conozcan la lógica
del devenir del campo artístico y sepan de sus reglas del
juego. |
Entre las constantes que
aparecen en esta serie de obras destacan los mapas. "Mapa, mapamundi,
del latín mappa mundi, mapa celeste: Representación
convencional, sobre un plano, de la distribución de fenómenos
geográficos, geológicos, astronómicos. Mapa
que representa el globo terráqueo dividido en dos hemisferios.
Mapa plano de la bóveda celeste en el que figuran las constelaciones."
El mapa es para nuestra cultura un retrato o una tarjeta de presentación
(bastante sofisticada por cierto) del cielo o de la tierra. Recuerdo
haber visto mapas antiguos, de cuando aún se pensaba que
la tierra era plana, mapas de la ciudad de México, cuando
aún era la región más transparente del aire.
Sin duda, el mapa es un testimonio del paso del tiempo, tanto porque
deja testimonio del estado del cielo, o de la tierra en ese momento,
de la forma en que el hombre los denomina o los entiende, de los
recursos científicos o tecnológicos con que se cuenta
para lograrlo. Gritón utiliza únicamente mapas actuales,
evidencia de nuestro tiempo.
Una de las cosas que me llama la atención es que el mapa
es plano: suprime el espacio, evita escorzos, sombras y volumen,porque
las dimensiones con profundidad requieren, para su interpretación,
de una activa intervención del espectador -digamos que complica
la cosa. Por otro lado, el plano simplifica la captación
del objeto (el cielo, la tierra, el mundo, la cultura, el hombre),
presentándonos la situación objetiva, en un imperativo
afán de abstracción. "Entre otras razones, por ser
el espacio precisamente aquello que vincula entre ellas las cosas,
que les da su relatividad en el panorama universal y, también,
porque el espacio no se deja individuar" (3). Y no es plano solamente
el mapa, el dibujo de Gritón es de un realismo conceptual
que renuncia precisamente a la representación espacial del
realismo visual. Exige mayor actividad perceptual. El dibujo puramente
lineal es importante para la sensibilidad o visión del hombre
moderno, habituado a la lectura de publicidad y no de arte. Nos
permite analizar los elementos básicos, la figura vacía
es más conceptual y visual que la poblada de rasgos. Dibujo
plano sobre mapa plano. |

EL RÍO; acrílico/tela, 120x150
cms. 1999
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En relación con la vinculación del yo con la obra
de arte, que recibe toda su vida exclusivamente del yo, el artista
tiene el afán de proyectarse en su obra, de salir de sí
e introducir su actividad en otro objeto, hasta encontrarse dentro
de él. Queda absorbido el afán de vivencia interna
del artista por la forma exterior de la obra de arte, y el artista
queda redimido de su ser individual. El ansia de enajenarse(4)
del propio yo no se manifiesta como un anhelo de despojarse del
ser, sino en forma de un impulso de redimirse por la contemplación
de un algo (que puede ser la obra de arte) inalterable. De acuerdo
con Lotze: "El hombre llega a aprehender toda forma como un escenario
en que actúan fuerzas indecibles, y a sentir la dicha de
proyectarse a ellas"(5). Con base en esta catarsis del yo en una
obra polisémica y crítica, probablemente el cielo
de Gritón se encuentra en la pintura.
1. ALTIERI Angelo, Kant: estética
y teleología. México, Universidad Autónoma
de Puebla, 1997.
2. Ibid.
3. WORRINGER Wilhelm, Abstracción y naturaleza. México,
Fondo de Cultura Económica, 1953.
4. Salirse de sí, transmitir el dominio de sí a
una cosa o persona fuera de uno; a algo o alguien que provoque
tal deleite que se quede uno absorto en su contemplación
o gozo.
5. ALTIERI Op. Cit. |
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