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| Cada
género artístico trabaja dentro de su propia
lógica, el caso del grabado que se realiza con
técnicas tradicionales, como la litografía
o el huecograbado necesitan de una larga paciencia acumulada
para ser dominados, el virtuosismo en este arte no nace
del trazo espontáneo como en algunas pinturas o
dibujos. Es frecuente que existan talleres especializados
a los que el artista entrega diseños para su realización,
en ese caso se dividen las tareas y el dominio de la técnica
no interviene para el diseño pero tampoco le aporta
soluciones. |
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En el caso de Gerardo López Padilla, se integran las
dos características él es un técnico depurado
y un diseñador artístico en este género.
Abro un paréntesis para decir que creo fervientemente
en las formas pías del arte, en la artisticidad del diseño,
en la rebeldía artística a ultranza, pero también
creo en la permanencia y la apreciación de lo nuevo y
lo viejo. Pongo de antemano estas consideraciones al ingresar
a la exposición de Gerardo López Padilla en Casa
del Lago, porque su trabajo es una minuciosa búsqueda
a través de técnicas tradicionales principalmente
el huecograbado. La convivencia de las propuestas de avanzada,
de nuevas tecnologías, intervenciones arquitectónicas
y demás junto con las viejas tecnológías
de producción artística, es un postulado del que
debemos hacer uso y a la par buscar mecanismos que nos permitan
el registro, por lo menos, de lo nuevo. Máxime en nuestro
país donde lo hegemónico consiste o pretende consistir
en anular al oponenete, y a conveniencia, lo que fue transgresor
se vuelve hegemónico.
López Padilla, en la
década de los 70, se perfiló como un joven y
virtuoso dibujante, r ealizando sus primeras exposiciones
individuales en aquella época. El trazo libre, saturación
y minuciocidad, lo caracterizaron en esa etapa, sus temáticas
eran figurativas, y filiales al surrealismo. Ya para la década
de los 80 ingresó al Grabado descubriendo en esa técnica
un cúmulo de posibilidades que a la fecha no agota.
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Grabado de la serie Memorias XIII
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Es interesante lo que Gerardo plantea como una
preocupación en el cambio del dibujo hacia la impresión,
se empeñó por dos décadas, en pasar directamente
su habilidad de dibujante hacia las placas de zinc, pero en ese
panorama de diversas opciones fue descubriendo que la técnica
misma le pedía tratamientos distintos. A su vez, también
se fué interesando en desglosar por capas o partes independientes
lo que en el dibujo y en sus primeras placas podemos definir como
sobreposición de contenidos. En su primera época
de grabador estuvo enfrascado en la búsqueda de filigranas
y realidades fantásticas para que convivieran en la misma
representacion, desde la serie Ventanas(1976) hasta la Serie Relatos
de Jorge Luis Borges (1982), vemos esta característica.
El desglose de contenidos formales junto con el dominio ya del
huecograbado en zinc, lo llevan desde la década de los
90 hasta el presente, a la incorporación de otras formas
de impresión como son: el aguafuerte, calvas, aguatinta,
barniz blando y mezotinta; inicia a devastar contenidos y conjunta
técnicas en cada pieza, pero sobre todo transmite en este
último periodo, gran disfrute. |
En los 90, con la gran serie que llama
Memorias, nos deja ver cómo, al sentir su técnica
depurada y el dominio, comienza a correr riesgos con la composición,
juega con el color y con la textura, le da protagonismo y cualidad
a cada uno de estos ingredientes, deja que el blanco, antes casi
ausente invada el papel, ese fondo no tenía derecho de
aparición, solo era el soporte, pero en Memorias toma vital
relevancia, antes ya había incorporado intaglio como para
que el blanco no apareciera sin intervención pero más
adelante, ya solo, este color, juega al equilibrio con tonalidades
y con formas. Tambien los formatos se tornan audaces, y el color
es cada vez más. Junto con este fluir desaparece lo figurativo
para dar paso a las texturas de naturaleza muerta, finamente incorporadas
se regodean en minuciosos tonos.
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Grabado
de la serie Memorias XIII |
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Grabado
de la serie Memorias IV
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Volvemos al recorrido inicial y el abecedario estaba puesto,
la batalla con la técnica en este caso ha sido bien librada.
Gerardo López Padilla, con su detallado trabajo ha logrado
mostrarnos en un corto espacio, como de la figura se fue al color
y la forma, el minucioso camino hacia la abstracción y
el refinamiento está claramente marcado, pero ¡son
25 años! de labor que como un sello nos dejan ver lo arduo
que puede ser el tiempo de dominio, siendo desde joven un virtuoso
del dibujo, es hoy un maestro del grabado, pero el reconocimiento
como pasa con muchos artistas mexicanos, le llega desde el extranjero,
la obra de López Padilla circula en Polonia, en Varsovia
y hoy, por fortuna en México su lugar de origen, podemos
apreciar su trabajo. |

Grabado de la serie Memorias XIII
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