465 personas remuneradas

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Esther Masri

A la Sala 7, Proyectos Contemporáneos del Museo Rufino Tamayo, llegaron 465 hombres asalariados, en su mayoría, jóvenes de modesta condición económica que probablemente nunca antes habían asistido a un museo. Santiago Sierra intentaba reunir a un grupo de personas quienes a cambio de un pago, aceptarían formar parte de esta instalación. Todos ellos debían estar de pie ocupando toda la superficie de la sala y mirando hacia la pared de espaldas al público. Cuando llegaron a la sala ninguno entendía que estaba sucediendo, no les habían explicado la naturaleza de la actividad a realizar; la agencia que los contrató les dijo que iban a formar parte de una obra de teatro política. Muchos de ellos disconformes e incómodos abandonaron la sala 7 aún antes de que el público asistiera a la inauguración, los que quedaron en el recinto se movían en diferentes direcciones.

Como es común en el arte de instalación las ideas que se manifiestan son de corte intelectual. En este caso, el artista quizó expresar su inconformidad ante el sistema social, recalcando las diferencias raciales y sus colindantes económicos. La obra contiene los procesos ocultos que se generan en la sociedad; es decir, se busca un arte que " suceda " , donde el concepto no se represente sino que esté presente, que sea la obra misma. El trabajo de Sierra funciona como actividad y no como producto, se vuelve un espacio de trabajo activo en donde se lleva a cabo el proceso de ganancia de un salario. Éste contiene un mensaje e relacionado con la idea de trabajo en la actualidad, el que adquiere -en algunas ocasiones- un tono humillante, sobretodo en estratos marginados de la población; ante la falta de oportunidades, la sociedad ha generado una ideología colectiva que permite el uso del propio cuerpo, la sumisión de la actividad humana, todo ello con el fin de ser remunerado. Sin duda, se trata de una obra crítica que confronta al público al presentarle de forma cruda evidencias de quehaceres cotidianos que permiten el funcionamiento del sistema capitalista. Resulta incómodo estar presente en la obra. Nos escandaliza que sea un fenómeno cotidiano y sin embargo desapercibido.

Santiago Sierra
Santiago Sierra

El planteamiento de Sierra pretende sensibilizarnos, hacernos conscientes de las dinámicas socioculturales que suceden a diario. El arte en este caso funciona como una herramienta social. Hegel decía que el arte era un "potente instrumento de civilización". Esta marcada diferencia a nivel social, racial y económico sobrepasó el límite ético. ¿Podemos justificarlo por ser arte? Tenemos la concepción de que por tratarse de arte lo que manifestamos no llega a causar daño, bajo este planteamiento hoy en día nos encontramos con una aparente ausencia de ética en el arte. Pero sobre este cuestionamiento se encuentra el compromiso con la realidad, enfrentando los productos sociales que generamos, en lugar de permanecer en la eterna apatía.

 

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Fecha de publicación: 20.02.2000