Como es común en el arte de instalación las ideas
que se manifiestan son de corte intelectual. En este caso, el
artista quizó expresar su inconformidad ante el sistema
social, recalcando las diferencias raciales y sus colindantes
económicos. La obra contiene los procesos ocultos que
se generan en la sociedad; es decir, se busca un arte que "
suceda " , donde el concepto no se represente sino que esté
presente, que sea la obra misma. El trabajo de Sierra funciona
como actividad y no como producto, se vuelve un espacio de trabajo
activo en donde se lleva a cabo el proceso de ganancia de un
salario. Éste contiene un mensaje e relacionado con la
idea de trabajo en la actualidad, el que adquiere -en algunas
ocasiones- un tono humillante, sobretodo en estratos marginados
de la población; ante la falta de oportunidades, la sociedad
ha generado una ideología colectiva que permite el uso
del propio cuerpo, la sumisión de la actividad humana,
todo ello con el fin de ser remunerado. Sin duda, se trata de
una obra crítica que confronta al público al presentarle
de forma cruda evidencias de quehaceres cotidianos que permiten
el funcionamiento del sistema capitalista. Resulta incómodo
estar presente en la obra. Nos escandaliza que sea un fenómeno
cotidiano y sin embargo desapercibido.
El planteamiento de Sierra pretende sensibilizarnos, hacernos
conscientes de las dinámicas socioculturales que suceden
a diario. El arte en este caso funciona como una herramienta
social. Hegel decía que el arte era un "potente
instrumento de civilización". Esta marcada diferencia
a nivel social, racial y económico sobrepasó el
límite ético. ¿Podemos justificarlo por
ser arte? Tenemos la concepción de que por tratarse de
arte lo que manifestamos no llega a causar daño, bajo
este planteamiento hoy en día nos encontramos con una
aparente ausencia de ética en el arte. Pero sobre este
cuestionamiento se encuentra el compromiso con la realidad,
enfrentando los productos sociales que generamos, en lugar de
permanecer en la eterna apatía.
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