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Arte-Publicidad: Tan Lejos,
tan Cerca
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Museo
/ Galería exposición |
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13 de mayo, 2000. 1:07 p.m. Voy retrasado en mi cita
con Carl para realizar la entrevista, tengo pocos pero
significativos antecedentes del personaje, dentro de
ellos una parte de su portafolio de trabajo como publicista,
que contiene varias de esas imágenes icónicas
contemporáneas que por su penetración
al medio urbano cualquier artista envidiaría,
algunos de esos trabajos realizados en Canadá
su país natal, hasta los más recientes
para la agencia de la cual es vicepresidente y director
creativo (BBDO México). Así mismo Carl
es presidente de la importante asociación de
publicistas, Círculo Creativo de México.
Un trajeado individuo desciende de una lujosa camioneta
para entrar junto a mí a la Galería de
Arte Mexicano (donde lo he citado), le dirijo una sonrisa
que no responde al tiempo que descubro sentado en un
escalón de la galería, a otro de shorts,
camiseta y gorra, quien sí devuelve la sonrisa
para identificarse como Carl W. Jones B. |
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Traté de explicar lo que obviamente ha
comprendido, el porqué realizar la entrevista en el marco
de una exposición de cuatro artistas en torno a la publicidad
y es que la publicidad es arte, (dice)...cuando yo era estudiante
de Artes plásticas, la concepción de arte se limitaba
al de los grandes maestros de la pintura, dentro de una educación
académica y conservadora, entonces en los 70´s
descubro a Warhol con sus latas de Campbell´s y sus cajas
de Brillo para cuestionar el sistema establecido del Arte y
plantear al advertising, los productos de consumo cotidiano
y los recursos gráficos de la mercadotecnia como una
posibilidad contemporánea de arte; Además Warhol
funcionaba en sí mismo como una agencia publicitaria,
tenía un taller (the factory) con varios ayudantes que
de manera mecánica reproducían sus imágenes
e incluso consolidaban sus ideas de autopromoción.
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Ese rasgo cuestionó entre otras cosas, valores artísticos
como la originalidad y la autoría de la obra. La publicidad
es el arte de las calles, un reflejo del mundo al igual que
el arte, lo que puede hacer una diferencia es que el arte además
lo cuestiona, es más reflexivo y subjetivo, un anuncio
debe ser claro, simple y directo, si se presta a múltiples
lecturas y diversos significados es que algo está mal
en el mensaje.
El publicista pretende influír en una conducta como consumidor,
el artista en una filosófica, sin embargo ambas recurren
a la plástica y la estética para seducir y enganchar
al espectador, hay igualmente recursos de composición,
color, proporción, etc
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Cuestiono entonces a Carl sobre el trabajar bajo
encargo y en relativo anonimato, ejemplifico con mi caso personal
como ilustrador separado del arte, bueno (replica) la aplicación
es distinta, pero lo importante es el resultado, no como llegaste
a él, a mí lo que me gusta es eso, el resolver
un problema de imagen y arte de un cliente y que al pasar por
mí se convierta en un producto artístico, cuando
Miguel Angel realiza los murales de la capilla sixtina estaba
resolviendo el problema de la imagen de dios por encargo del
Papa, y en conjunto es un grandioso trabajo publicitario para
la iglesia católica.
Acerca del anonimato, en efecto es muy relativo
pues los tiempos actuales te hacen más fácil volverte
famoso en la publicidad que en el arte, te puedes cotizar realmente
alto, de hecho no pinto porque además de que creo no
era realmente bueno para eso, opté por llevar una vida
mas segura que la del artista convencional.
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Al preguntarle sobre su estilo (yo opino de un elegante sentido
del humor y cierto surrealismo) afirma... Sí hay una
manera particular de abordar los temas pero no debe predominar
tu sello, mas bien tienes que adaptarte a la personalidad de
cada producto... en efecto creo que soy simple y directo en
mis imágenes, como la llanta firestone con forma de candado,
la ves y de inmediato deduces: llanta-segura ...el humor, en
efecto creo que es una manera de acceder al público,
claro dependiendo de la firma, lo he evidenciado más
por ejemplo en Alka-Seltzer o Salsa Tabasco, uno tiene el enorme
reto de capturar la atención con una imagen y slogan
contundente porque en realidad a nadie le gusta ver publicidad
exceptuando a los publicistas...
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... Sí, recurro al surrealismo porque
la computadora me ofrece la oportunidad de hacer verosímil
lo imposible, una fotografía retocada digitalmente puede
hecerte ver como el asfalto se arruga al frenar una llanta,
a la Venus de Milo llorando o a un teléfono celular despidiendo
aroma de perfume, eso aunado a que los ilustradores del medio
son escasos aquí en México, porque hay una gran
separación entre los artistas y la publicidad a diferencia
de norte América y Europa donde éstos son multidisciplinarios
y recurren con frecuencia al trabajo publicitario sin prejuicio.
Sobre el coleccionismo... sí estoy interesado en coleccionar
arte mexicano, pintura, fotografía y también folk
art, visito artesanos de Oaxaca por ejemplo para comprarles
piezas, me interesa la obra que tiene relación con la
publicidad, de artistas que también trabajan en ella
como Gritón, Arturo Jiménez, Niegel Dixon, y en
Canadá todavía tengo enbodegada mi colección
de arte y artesanía sudamericana.
De tu adaptación al contexto mexicano y su comparación
con el exterior... Conservo el carácter global de mi
trabajo aquí, aunque algunos productos requieren de un
humor muy local que he tenido que aprender como el del teléfono
celular que aparece con 2 huevos y dice: Se necesitan 2 cosas
para tener éxito en la vida, o el de la salsa que dice:
¿Tu gringa te sabe a Belga?
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Por lo demás incluso si te interesan los premios internacionales,
conviene tener un portafolio de una lectura universal.
En cuanto al nivel, es sorprendente ver en México la
cantidad de artistas de calidad en comparación a la baja
publicidad que se maneja, otros países como Argentina
por ejemplo tienen extraordinaria publicidad y regular artisticidad.
Pese a ello creo que exposiciónes como esta ayudan
a desvanecer cada vez más la línea que separa
ambos fenómenos socio-estéticos.
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En opinión del que escribe,
esta línea se desvanece en la medida que la publicidad
se nutre más ávidamente del arte y los artistas
apabullados por el vertiginoso medio comercial, se interesan
en la fenomenología y alcance de los anuncios, la diferencia
la dictará como siempre quien tenga la conciencia clara
reflexiva de poner en cuestión los sistemas establecidos
de cultura y estética basada en una conceptualización
de sí mismo en función a los tiempos presentes.

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