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De la Censura al Fanatismo
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Esta
semana, causó revuelo la censura que quiso
imponer la directora del Museo del Periodismo y las
Artes Gráficas, Yolanda Carvajal, a varias
obras de la exposición "Homenaje al lápiz";
entre ellas, una que le parecía ofensiva a
sus convicciones religiosas personales, titulada "La
Patrona" porque, según declaró
al periodista Ricardo Rocha: "La Patrona en México
es la Virgen de Guadalupe".
Artistas y espectadores pensamos, originalmente,
que estábamos ante un caso de censura, y que
el asunto estaba resuelto cuando la Fundación
Jesús Alvarez del Castillo tomó la sensata
y valiente decisión de no excluir ninguna de
las obras que componen el "Homenaje al lápiz".
Pero no: no estábamos únicamente ante
un caso de censura, sino ante algo peor, un caso de
intolerancia y fanatismo. Con la señora Carvajal,
separada de sus funciones en el museo, durante la
inauguración, inesperadamente, "se fue
la luz". |
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Otra cosa que no sabíamos es que la señora
Yolanda no estaba sola. No han trascurrido ni siquiera tres
días de la inauguración, cuando ya un par de
individuos rompieron el vidrio que cubría a "La
Patrona", y trataron de destruirla con aerosoles, en
un acto de fanatismo puro, completamente a destiempo de los
discursos de tolerancia que lanza la Iglesia desde Roma en
boca del Papa, quien les ha tendido una mano de cordialidad
y de humildad a otras religiones.
Quienes, como la ex-directora del museo, sienten que la
obra de Ahumada es ofensiva para sus creencias doctrinales
porque representa a un indio con una tilma en la que aparece
Marylin Monroe desnuda, son más papistas que el Papa,
más cristeros que cristianos. A todos los católicos
nos ofende que los integristas musulmanes apliquen el apedreamiento
hasta la muerte a las mujeres que no portan el tapabocas,
y que los maridos puedan repudiar y echar a la calle a la
mujer que no les da hijos, pero no por eso les lanzamos bombas
ni soñamos con aniquilarlos. Las atrocidades de que
se ha acusado a los fundadores y líderes de La Luz
del Mundo son escandalosas, pero no por eso vamos a perseguir
a los feligreses, a estropearles sus festividades anuales,
o a pedir que los echen de Guadalajara.
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"La Patrona"
obra de Manuel Ahumada.
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Todos podemos entender que alguna obra artística ofenda
la sensibilidad de algún creyente, nadie debe tolerar
que en nombre de una fe un Ayatola condene a muerte a Salman
Rushdie por una obra artística, una novela. El derecho
a disentir, a creer de manera diferente, es sagrado; la intolerancia,
el fanatismo, son diabólicos. Es impermisible que alguien
haya dañado a martillazos La Pietà de Miguel Angel,
en el Vaticano, por motivos anticatólicos; es igualmente
impermisible que alguien quiera dañar a "La Patrona"
de Ahumada, por motivos católicos.
Ha vuelto a sonar la alerta roja en Guadalajara: de tiempo en
tiempo en nuestra historia reciente, ha habido atentados contra
obras de arte en esta ciudad, y ha habido censuras de parte
de funcionarios estatales y municipales. Estábamos en
el debate de la censura y, perdiendo casi todas, por fin se
había ganado una batalla para la libertad de expresión
al abrir íntegro "El homenaje al lápiz".
Ahora, con actos vandálicos y terroristas, se abre paso
un fanatismo al que, artistas y ciudadanos, debemos detener
con diálogo y tolerancia.
Iniciemos un debate en el que partamos de la base del derecho
a la diversidad cultural. En el que mi desacuerdo con una obra
o una persona no me empuje a asesinarla. Para aquellos cristianos
que piensan que la fe se defiende a puñetazos, que la
destrucción de los infieles, los laicos y los de otras
religiones, preparará el Reino de Dios en la Tierra,
quiero recordarles que Cristo es un árbitro que no aconsejaría
la violencia entre seres humanos.
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