De la Censura al Fanatismo

Replica21

Dante Medina

Manuel Ahumada"La Patrona", Manuel Ahumada.

Esta semana, causó revuelo la censura que quiso imponer la directora del Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, Yolanda Carvajal, a varias obras de la exposición "Homenaje al lápiz"; entre ellas, una que le parecía ofensiva a sus convicciones religiosas personales, titulada "La Patrona" porque, según declaró al periodista Ricardo Rocha: "La Patrona en México es la Virgen de Guadalupe".

Artistas y espectadores pensamos, originalmente, que estábamos ante un caso de censura, y que el asunto estaba resuelto cuando la Fundación Jesús Alvarez del Castillo tomó la sensata y valiente decisión de no excluir ninguna de las obras que componen el "Homenaje al lápiz". Pero no: no estábamos únicamente ante un caso de censura, sino ante algo peor, un caso de intolerancia y fanatismo. Con la señora Carvajal, separada de sus funciones en el museo, durante la inauguración, inesperadamente, "se fue la luz".

Otra cosa que no sabíamos es que la señora Yolanda no estaba sola. No han trascurrido ni siquiera tres días de la inauguración, cuando ya un par de individuos rompieron el vidrio que cubría a "La Patrona", y trataron de destruirla con aerosoles, en un acto de fanatismo puro, completamente a destiempo de los discursos de tolerancia que lanza la Iglesia desde Roma en boca del Papa, quien les ha tendido una mano de cordialidad y de humildad a otras religiones.

Quienes, como la ex-directora del museo, sienten que la obra de Ahumada es ofensiva para sus creencias doctrinales porque representa a un indio con una tilma en la que aparece Marylin Monroe desnuda, son más papistas que el Papa, más cristeros que cristianos. A todos los católicos nos ofende que los integristas musulmanes apliquen el apedreamiento hasta la muerte a las mujeres que no portan el tapabocas, y que los maridos puedan repudiar y echar a la calle a la mujer que no les da hijos, pero no por eso les lanzamos bombas ni soñamos con aniquilarlos. Las atrocidades de que se ha acusado a los fundadores y líderes de La Luz del Mundo son escandalosas, pero no por eso vamos a perseguir a los feligreses, a estropearles sus festividades anuales, o a pedir que los echen de Guadalajara.

Todos podemos entender que alguna obra artística ofenda la sensibilidad de algún creyente, nadie debe tolerar que en nombre de una fe un Ayatola condene a muerte a Salman Rushdie por una obra artística, una novela. El derecho a disentir, a creer de manera diferente, es sagrado; la intolerancia, el fanatismo, son diabólicos. Es impermisible que alguien haya dañado a martillazos La Pietà de Miguel Angel, en el Vaticano, por motivos anticatólicos; es igualmente impermisible que alguien quiera dañar a "La Patrona" de Ahumada, por motivos católicos.

Ha vuelto a sonar la alerta roja en Guadalajara: de tiempo en tiempo en nuestra historia reciente, ha habido atentados contra obras de arte en esta ciudad, y ha habido censuras de parte de funcionarios estatales y municipales. Estábamos en el debate de la censura y, perdiendo casi todas, por fin se había ganado una batalla para la libertad de expresión al abrir íntegro "El homenaje al lápiz". Ahora, con actos vandálicos y terroristas, se abre paso un fanatismo al que, artistas y ciudadanos, debemos detener con diálogo y tolerancia.

Iniciemos un debate en el que partamos de la base del derecho a la diversidad cultural. En el que mi desacuerdo con una obra o una persona no me empuje a asesinarla. Para aquellos cristianos que piensan que la fe se defiende a puñetazos, que la destrucción de los infieles, los laicos y los de otras religiones, preparará el Reino de Dios en la Tierra, quiero recordarles que Cristo es un árbitro que no aconsejaría la violencia entre seres humanos.

 

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Fecha de publicación: 12.03.2001