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24 de febrero, día
de la-vandera mexicana.
Breve crónica de una necesidad anunciada.
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Acción
realizada por César Martínez, el día miércoles
9 de febrero alrededor de las 21:00 horas
El orden relojero marcaba cerca de las 19:00 horas. El orden espontáneo
como siempre era un delicioso caos. Era la habitual situación
de lo invariable. Salíamos del metro Campo de las Naciones
y el sol ya casi nos anunciaba su remplazo por la luna. Me dirijía
en compañía de mis amigos que vinieron de Berlín,
Gerhard Haup y Pat Binder, al recinto ferial IFEMA, a presenciar
la inauguración de la feria de arte ARCO 2005, esta vez dedicada
a México. But México ya se dejaba ver desde
afuera con una reproducción gigantesca que simbolizaba parte
del muro de Sandiejuana y que envolvía el exterior
de toda la entrada al recinto ferial. Se alcanzaba a leer repetidas
veces: “Los muros no detienen las ideas”
y de inmediato imaginé miles de migrantes conceptuales saltándose
la barda, sorteando a los “border patrol” de la crítica
mundial. No era una réplica exacta del infame muro construido
por los gringos en la frontera con México, pero
si una idea de la frontera con nuestro vecino incómodo. |
| La vigilancia era extrema, a la entrada del recinto
ferial había cientos de policías y camiones blindados
con perros de narices bravas y profundas. Se habían instalado
scanners como otra muralla de contención en la entrada.
Bolsos, carteras, mochilas, portafolios, móviles, llaves, abrigos
de visón, bufandas de mink, suéteres, y hasta mi bolsa
de ixchtle con figura de Frida Kahlo fueron requeridos por el ojo
nuclear detector de bombas y armas. La mirada de los policías
suspiraba por hacerte sospechoso y encontrar en tu pupila no “a
la niña que corre” sino a un malviviente nacionalista.
Ese día, la banda terrorista ETA había hecho estallar
un coche bomba. El auto, un Renault 19 color blanco con 30 kilos de
cloratita estalló unos minutos antes del aviso anunciado. La
explosión fue cerca de las 9:30 de la mañana. Por fortuna
no hubo muertes, sólo heridos leves y el susto y martirio de
los oídos zumbando todo el día por el eco insolente
y resonante de aquel coche bomba. La paranoia no vacilaba en romper
el menudo orden habitual de este sitio. |
La explosión llegó
hasta México, mi madre apenas amaneció en México
se comunicó conmigo de inmediato:
- Hijito, ¿estás bien?
- Sí madre, lo estoy.
– ¿Que le han puesto una bomba a Fox?...
Solté la carcajada y de inmediato sentí una gran
necedidad de darle un abrazo a la vez de que comenzaba a sentir
una nostalgia profunda por el sensacionalismo mexicano y de cómo
el chisme de la bomba había explotado mas allá de
la cortina de nopal. Deduje de inmediato: claro, el gobierno
de Fox está extraditando a España presos etarras atrapados
en México, ¿habrá sido la razón de la
bomba?. Corrijo, aprieto control F1 y mejor digo “la razón
estúpida” de una bomba. |

César Martínez.
"Imperdurable mente Presente" |
| Había una curiosidad galopante en mi estómago.
En realidad no me interesaba mucho la inauguración. Mi admiración
y cariño por Gerhard y Patricia y la de escuchar sus comentarios
y acompañarles era un aliciente que me invitaba a asistir,
así como el hecho de encontrarme algunos amigos y caras conocidas.
Pero me intrigaba mas el hecho de por qué el presidente mexicano
Vicente Fox y su séquito se encontraba ahí inaugurando
junto con el Rey Juan Carlos I la feria ARCO. Esto sí que era
como una interrogación “innecesaria” pero tatuada
en mis tripas. How ever, no podía ocultarme a mi mismo
el morbo de las razones feroces y “darwinistas” que los
curadores que trabajan en México tuvieron para seleccionar
a ciertos artistas que viven y crean en México y con ello lograr
una representación mexicana en Madrid. La idea de “solidaridad”
se convertía en un fenómeno de “selección”
natural, artificialmente estábamos fuera los antagónicos,
los fágicos, los politizados, los independientes. |

César Martínez,
La Vandera Mexicana |
Así que para puntualizar
mi participación en ARCO 2005 mandé imprimir como postales
“dos banderas mexicanas”. Una de ellas
era una la-vandera mexicana lavando de rodillas ropa en un
río, notoriamente descalza, en unas condiciones de pobreza
evidentemente miserables, y al fondo, un anciano bebe de la misma
agua de río que sirve para intentar ocultar las miserias que
la suciedad, digo sociedad, produce. Atrás como horizonte está
un gran billete de dólar, anunciando el suplicio de trabajar
para nada, el DÓLOR agotador decidratante, el DÓLOR
del horizonte económico, el ONE DOLLOR BILL de las
políticas actuales de narcolavado bancario, una imagen
real del aPRIcalipsis. La 2da. postal es una gran bandera mexicana
izada en la Plaza del Descubrimiento de América en Paseo de
la Castellana, en Madrid. Por atrás puede leerse: Plaza de
Mexpaña, Antiguo Paseo de la Castellana, ahora del Nahuatleca. |
Arte por aquí, arte por allá,
galerías donde sea, artistas, colectors, curaitors,
churris, ple-bellos, y un olor tenue a bajo alfombra muy
especial. Hicimos un breve recorrido, saludamos algunos cuates…,
dimos muchos abrazos, hasta que de lejos observamos una muchedumbre
que se retorcía cual si fuera ropa exprimiéndose en
una lavadora antigua. Lo notorio se veía en el techo a 15
metros de altura, se sentían los reflejos de cientos de flashes
que disparaban en una sola dirección. Eran los reyes, Fox
y su séquito. Clack, flash, pumba, click, click, ruidos de
máquinas retrato por todos lados.
- Hostia, - joder,
- mira que ahi van, expresiones variadas y empujones, y la policía
atropellando nuestros curiosos impulsos por verles.
Seguimos nuestro trayecto rodeados de arte y
puestos de supuestas innovaciones creativas. Pero algo hacia invariante
mi ánimo. La estela de la diversidad del pensamiento innovador
no me apabullaba el aburrimiento esta vez. Algo se sentía
incompleto en mi querer queriendo. Necesitaba un momento de inclusión.
¿Que era esa omnipresencia de aquellos líderes?. Un
sin número de preguntas comenzaron acongojarme, estaba rodeado
por mi mismo otra vez, no tenía respuestas y sí muchas
preguntas falsas. Me sentía monstruosamente solitario ante
tanta multitud. Lo que veía desde afuera en esas masas que
salpicaban pisotones era que aquello representaba la desconfianza,
la astucia y la hostilidad.
Así que…en ese momento comencé
a sentir un impulso de doble vida, y aprovechando la virtud de la
espontaneidad encontré un pretexto para separarme de mis
amigos.
–Voy al baño, les dije,
si me tardo nos mandamos un mensajito por el móvil para
encontrarnos después…
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| La bondad natural de mis pasos
corrió de nuevo a buscar aquellos líderes, mi impulso
era traslúcido, el deseo era voraz, cada volteón de
cuello era transparente pero ni el Rey ni Fox aparecían por
ningún lado. Alcé los oídos, las orejas no
me eran suficientes, el sudor se disparaba en la cabeza pues ya
había pasado media hora, hasta que miré el resplandor
de los flashes reflejados en los techos del IFEMA. ¡Ahí
estaban!, ya por salir de la feria, en la Galería Marlborough.
El cordón policial comenzaba a formarse, unas churris
de rojo alzaban la mano, un protocólico código
no verbal que señalizaba la precaución de que los
privilegiados pasarían por ahí sin ninguna interrupción.
Recuerdo un intenso close up, aquellos brazos se entretejian
como una red de acero, dispuestos a abrir y cerrar las aguas del
oceáno humano de ARCO y formalizar el cruce al otro lado:
la salida, no más arte. |

César Martínez.
"Palabras Interactivas" |
Logré escabullirme por una rendija de
codos y brazos uniformados, y comencé a gritar cual si fuera
el grito de Munch antes de ser robado: ¡Vicente!, ¡Vicente!,
¡DOOOON ViiicentEEEE!, él me miró, cautivo se
acercó y tuve la oportunidad de decirle: -Con todo respeto,
le entrego “dos banderas mexicanas”
de un artista chilango que vive en Madrid.
– Muchas gracias, buenas noches,
me dijo con su vocerrón después de recibir “dos
banderas mexicanas” y estrechar mi mano.
- ¡Adios Marthita!, no pude contenerme,
ni tampoco evitar mirar su guiño de ojo y aspaviento manual
de decirme adios.
Decidí volverme dentro de la lógica de seguridad
de aquel momento, cuando a 10 pasos veo a su Majestad el Rey y continué
con la violación del cerco humano. Hice la reverencia, inclinando
la cabeza le dije:
- Su Majestad el Rey, reciba “dos
banderas mexicanas”, un comentario mas sobre la política
actual.
- Muchas gracias, muy buenas noches.
Me devolvió la reverencia, nos miramos fuerte a los ojos
y estrechamos la mano.
En aquel momento sentí como mi autonomía se volvía
competente e irreverente, cínicamente elegante. Y también
logré sentir que me zambullía en lo inmerso de las
capas profundas de la suciedad actual, y que la utilidad
de esas “dos banderas mexicanas” me
permitieron cruzar hacia una libertad, izar un himno de sol-edad
y poder estar en medio de esa frontera animada, la de lograr estar
cerca con un comentario propio sobre la distancia y lo lejano y
reconocer mi status de creActivista performero y con ello hacer
valer el democrático sentido de dar una opinión |
Lo que yo hacía era un ARTEntado.
No ARTErrorismo pero mi deseo oculto era que ambos
tuvieran esos “comentarios incómodos” en sus
manos sobre mi visión de una realidad actual, sintetizadora
y vinculadora. Aquí sólo existe mi palabra, y dos
o tres personas mas conocidas como Roger Casas, que testimoniaron
el suceso de que las “dos banderas mexicanas”
fueron depositadas en las manos de dos líderes. El final
de la acción lo vió el crítico de arte mexicano
Francisco Reyes Palma, y escuchó a la gente preguntar que
le había dado yo al Rey y a Fox. De hecho adquirió
“dos banderas mexicanas”, pues se trata
de una edición de 1000 ejemplares, numerados y firmados y
que tienen un costo simbólico de 5 €uros.
Eso es único: estar de pie y estrechar una mano se vuelve
un Estado de Conciencia, mas allá de la noción del
Estado Nación.
Si usted desea “dos banderas
mexicanas” pueden solicitarla a: cmartinez62@yahoo.com
y recibirá instrucciones para realizar el depósito
bancario equivalente a 5 euros, para recibirlas posteriormente vía
postal. No se quede sin su Post Arte. Aproveche esta promoción
simbólica. |

César Martínez.
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