De la memoria al muro y de regreso
Siegfried Kaden en la Celda Contemporánea

Siegfried Kaden

Mauricio Marcin

Siegfried KadenEl muro poniente de la Celda Contemporánea está convertido en un gran espejo. Más de cien metros cuadrados han sido cubiertos con dibujos de pared a pared. Durante un mes de residencia en la ciudad de México auspiciada por la Universidad del Claustro de Sor Juana, el artista alemán Siegfried Kaden fue dibujando su biografía íntima y profesional sobre él. Doscientos instantes apandillan 62 años de vida.

Tras un ejercicio de revisión del pasado -sistémico y azaroso a la vez- Kaden extrajo los momentos climáticos y las rutinas que dan cuenta de su tránsito continuo por la vida: reflejo de una generación que padeció los estragos de la segunda guerra mundial.

El primer fragmento que recuerda es producto de la humanidad entera. Bombardeo de Dresden, Alemania en 1945. Kaden se refugia, sin conciencia, "de un infierno increíble" en su ciudad natal. La reconstrucción de aquellos días procede de testimonios ajenos: narraciones de parientes, libros de historia. Él tan sólo contaba un año.

El momento del bombardeo, igual que la pieza entera, es representado con formas caricaturescas. Así impulsa un doble juego: nos invita a reír de la tragedia para advertirla con mayor contundencia. Kaden abreva de la tradición alemana de la década de 1920, durante la cual el arte echó mano de la sátira y el humor (realismo social) para denunciar las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.  

Between the fathers (Entre los padres), nombre que recibe la exposición, condensa al mismo tiempo una catarsis y una confesión. Desde el muro lateral de la galería espían avispados dos retratos hechos sobre la pared, el de su abuelo y su padre. Sigi les cuenta, a la distancia qué ha sido de su existencia. Lo hace desde la vida hacia la muerte.

Sus ancestros, no parecen inmutados. No hay gestualidad en sus rostros, que parecen salidos de una fotografía oficial. Por lo menos ahora, que ya han pasado años de su muerte, la confesión de Kaden no busca su aprobación ni teme el rechazo.

Mientras el plumón de aceite fue fijando las huellas de su tránsito sobre el muro, Siegfried, montado en un andamio, sufría una catarsis. La punta negra, guiada por su mano, escupió lo mismo sueños y pesadillas. Kaden dibujaba e intentaba liberarse del pasado, de la herencia innata e inalienable de sus padres, probablemente las dos personas que mayor influencia tuvieron en él durante su atropellada juventud. A pesar de lo íntimo y personalísimo de la historia narrada por Kaden, la intención del artista se expande y lo trasciende. La tradición de los hombres sin historia, sin atributos, o sin rostro -como granos de arena- es parte de la memoria colectiva. Kaden, como uno más, retrata los padecimientos de la humanidad toda.

Siegfried Kaden

Siegfried Kaden

 

Siegfried, decepcionado, advierte en la edad madura que la historia es circular. Su experiencia surje teniendo como fondo la era del fin de las utopías; por lo menos las colectivas. No hay nada, en su opinión, que pueda detener los tentáculos omnipotentes del capitalismo. Por ello, el único remedio, consiste en la salvación personal: que para él significa el lanzamiento de su más reciente cuadro a las olas del mar.

Siegfried KadenTras el mes de residencia en México, Siegfried Kaden, relata la historia de su vida, que irónicamente comenzó en un país comunista (la ex Alemania Democrática) y lo ha llevado hasta otro país gobernado por la dictadura: Cuba, donde hoy reside con su esposa. Doscientos dibujos pescados de la memoria atestiguan y comparten su existencia: sus conflictos en torno a pertenecer a un grupo fascista, su descubrimiento del sexo, de las mujeres, de los marchantes del arte, de los museos, de la calle, la soledad, la amistad, la policía y los excesos de una carrera artística que alguna vez estuvo bien aceitada por el dinero y la fama. Lo único que parece importarle hoy es narrar, terminar la obra de cada día y dejar atrás su vida en Alemania.  

Así, su vida permanecerá un mes adjunta al gran muro de la Celda Contemporánea. Luego... una gruesa brocha empapada en vinílica blanca la regresará de nuevo a los arbitrarios terrenos de la memoria. Su vida se diluirá de nuevo, de la misma forma en la que Siegfried Kaden algún día lo hará en los anales obesos de la humanidad: efímera existencia, un cuadro último que se arroja sin resentimientos al flujo marítimo.

La exposición Between the Fathers se exhibirá hasta el 16 de febrero de 2007 en la Celda Contemporánea. San Jerónimo 24, Centro Histórico. Entre Bolivar e Isabel la Católica. Entrada Libre.
El martes 13 de febrero de 2007 a las 19:00 horas se presentará un video documental que mostrará el proceso de trabajo del artista alemán durante su residencia en la Ciudad de México. Entrada Libre.

 

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Fecha de publicación: 09.02.2007