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Doméstica
26: Más allá de Museos, Galerías y demás
deformaciones |

César Barrera |
En estos tiempos, para el joven
artista resulta prácticamente imposible llegar a mostrar
su obra en los espacios que la propia sociedad a creado para la
contemplación y difusión del arte. Mientras que en
los museos se topan con el infranqueable muro de los curadores,
tan desconcertados por el papel de creadores que les ha asignado
el arte contemporáneo, que no tienen tiempo para visitar
ó recibir las propuestas de estos artistas, en las galerías
se enfrentan a las eternas preguntas interiores de su dueño,
más allá de cualquier consideración estética:
¿Qué es esto?, ¿Quién querrá
comprarlo?
Más al igual que para muchos investigadores
la economía global se ha transformado en un monstruo con
vida propia que se niega a seguir las ordenes de Wall Street, Microsoft,
Slim ó de cualquier gran concentración de capital,
el arte contemporáneo también se ha constituido en
una hydra de mil cabezas que, a pesar de los férreos esfuerzos
de los hombres del sistema por evitarlo a través de sus incomprensibles
políticas culturales, siempre encuentra los más insólitos
caminos para hacer llegar la obra de arte a la sociedad para la
que esencialmente fue creada. Este es el caso de Doméstica. |
Originalmente ideada para que un
grupo de artistas, amigos entre sí, realizara obras específicamente
dirigidas a tomar el lugar de los espacios domésticos de
un inmueble cualquiera, desde una modesta casa de provincia hasta
un lujoso penthouse de una colonia residencial, pasando por todo
tipo de departamentos de arquitectura antológica de las colonias
populares, Doméstica logra situarse más allá
de los tradicionales espacios alternativos (que suelen transformarse
en corrientes galerías ó depresivos espacios en los
que el artista y su obra sólo son utilizados para proveer
el modus vivendi de sus "dueños"), al prescindir
absolutamente de un lugar fijo de exhibición: todo inmueble
es susceptible de ser invadido temporalmente por esta hueste de
jóvenes artistas. Concepto, que por cierto no tiene copy-rigth,
y que mucho valdría la pena el ser retomado por otros grupos
de artistas.
En esta tercera edición de Doméstica -titulada Doméstica26-
se optó por la utilización de un pequeño departamento
situado en un edificio de la ahora populosa colonia Viaducto Piedad
y participan César Barrera, Ricardo Caballero, Pablo A. Castro,
Mauricio Colín, Ricardo Dorantes, Juan José Rivas,
Luz Sánchez, Alma Sandoval, Valerio y Milton Zayas. El día
de la inauguración, más bien parecía tratarse
de una fiesta cómo tantas otras, pero en un departamento
"decorado" (intervenido) extrañamente con las obras
de estos artistas: un televisor rodeado de seis platos ocupando
el lugar del comedor, una mesa de centro con empaques de tetrapak
cómo adorno, unas ventanas en las que siempre se podía
observar el atardecer y una habitación que por la ropa puesta
ahí correspondería a una persona de unos 250 kilos
de peso. |

Ricardo Caballero |

Pablo A. Castro |
Aún y cuando
no formaban un discurso común las obras ahí expuestas,
más allá del eclecticismo de las piezas que se pueden
encontrar en cualquier vivienda de una típica familia de
clase media, la carga conceptual de algunas de ellas hacen referencia
a las rutinas domésticas que conducen a la pobreza de vida
que se puede alcanzar en las grandes ciudaes. Ejemplo de esto es
la excelente pieza de Milton Zayas, en la que en un monitor de televisión,
rodeado por un círculo de platos sucios, se muestra el video
de un par de manos incesantemente lavando platos, remitiéndo
al rutinario comer-lavar, comer-lavar y nuevamente comer-lavar hasta
transformarlo en único motivo de vida. De igual manera, la
instalación con rollos de papel higiénico de Luz Gabriela
en el cuarto de baño, ¿cuánto tiempo transcurrirá
para terminarlo?
En otro contexto, a pesar de que Mauricio Colín quiso significar
con su obra Entisema (de museo sin duda) una suerte de calendario;
dentro de Doméstica26 retomaba el discurso de ese objeto
incomprensible, absolutamente ascéptico , que en todo hogar
tiende a poseer las claves de los vicios y perversiones del que
ahí habita. |
La noche de la inauguración
se presentaron dos performances. Emma Villanueva, vestida cómo
"recién salida de bañarse" se dedicó
a repartir bocadillos al publico ahí reunido, en tanto que
Alma Sandoval presentó un ritual de cumpleaños (de
fuertes lazos con los rituales religiosos indígenas de San
Juan Chamula ), colocando arrodillada una hilera de panecillos con
velas encendidas sobre el piso y entonando las mañanitas
con un dejo de soledad infinita.
En suma, Doméstica26 viene a reafirmar la pobre y rutinaria
vida, circunscrita en la soledad, de la inmensa mayoría de
los habitantes de la ciudad de México, al tiempo que se constituye
en toda una alternativa en la búsqueda de espacios para el
arte contemporáneo, más allá de museos, galerías,
pseudo espacios alternativos y demás deformaciones.

Juan José Rivas |

Valerio y Milton Zayas
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