| Es
precisamente desde el altar principal dónde uno puede observar
la magnificencia del trabajo aquí realizado por Kounellis:
más que acomodar una aparente serie de instalaciones en un
espacio determinado, lo que ha hecho es una muy meditada conjunción
entre espacio y objetos de tal manera que forman una sola unidad.
Incluso, pareciera ser que este templo se hubiese mandado a construir
exprofesamente para albergar la obra de este artista griego, afincado
en Italia; de hecho, cuando visité este templo, un señor
le preguntaba al vigilante si las esculturas de Platón, Confucio,
Copérnico, etc., que circundan la nave principal, eran también
parte de la instalación, así cómo la duela
levantada del piso; el vigilante le contestó que no, que
las esculturas se colocaron ahí cuando este edificio albergaba
a la hemeroteca nacional y que el estado de la duela se debía
a las reparaciones que actualmente se realizan. |