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| Rinoplastia / Centro de
la Imagen |
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Si en la década pasada la principal corriente en el
videoarte fue de corte documental o de un conceptualismo alejado
de la narración , hoy en día han surgido distintos
trabajos de tipo narrativo que apuntan hacia el profundo acercamiento
que veremos en los años venideros entre el video y el
cine, tal y como se observa en el más reciente trabajo
de Yoshua Okón y Peter van Lengen, proyectado en el Centro
de la Imagen de la Ciudad de México.
Tres peliculas estrenadas en 2001 -Y tú mamá
también, Perfume de violetas y De la calle- nos presentaron
una suerte de corte sociológico, las más de las
veces un tanto romántico, de cómo transcurre la
vida de los adolescentes, ubicados en las clases media, popular
y de pobreza extrema, de la ciudad de México.
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Yoshua Okón y Peter van Lengen:
Escena de video Rinoplastia, 2001
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A esa visión se suma ahora este trabajo reciente de Okón
y van Lengen: Rinoplastia, un video de 40 minutos sobre la vida
cotidiana de tres adolescentes de apellidos incluidos en la reducida
lista de los hombres más ricos del país.
A diferencia de sus predecesoras fílmicas, el video de
este artista mexicano nos muestra un mundo más tangible
al reunir de manera afortunada una serie de hechos verdaderos
en una sola historia que da cuenta de un día cualquiera
en la vida del hijo adolescente de un megaempresario. El tiempo
narrativo se desarrolla desde la mañana, en que a bordo
de su BMW pasa por su amigo y cómplice para dar la
vuelta por la ciudad, consumiendo cervezas y cuanta grapa
de cocaína logran conseguir, hasta la noche en que deambula
sólo por la ciudad con lágrimas en los ojos, presa
de una crisis existencial.
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Entre llamada y llamada del celular, la plática
de ambos amigos va conformando un mundo donde el dinero, la discriminación
social, la prepotencia y la misoginia son ley; un mundo cuya violencia
llega a superar cualquier ideal neofascista. Mientras dan
la vuelta protegidos, dentro del BMW, se dedican a ejercer
la violencia engendrada en el mundo en que viven: bajándose
del coche para tocarles las nalgas a las sirvientas de las Lomas,
aventándoles latas de cerveza y demás proyectiles
a los albañiles que laboran en la construcción de
los edificios de los que seguramente son dueños sus papis
en Santa Fé, mentándole la madre a los obreros de
Vallejo y Xalostoc, aventándole el coche a cuanto personaje
que con aspecto de pobre se atraviesa en su camino,
robándoles la mercancía a los vendedores ambulantes,
rompiéndole la pierna con un tubo al desempleado que espera
el pesero; un sinfín de verdaderas perversiones que sólo
el dinero y el saberse realmente dueños del
país y protegidos pueden lograr.
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Yoshua Okón y Peter van
Lengen: Escena de video Rinoplastia, 2001
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Rinoplastia llega a su clímax con la crisis del millonario
adolescente desencadenada porque su noviecita santa
no se quiere acostar con él, por la falta de comprensión
de su papá y porque el portero de una discoteca se tarda
en dejarlo pasar. Crisis que lo lleva a violar sin éxito
a la trabajadora domestica de su casa y seguir dando vueltas en
su coche por la ciudad nocturna, atascándose con más
cocaína y oyendo en el estéreo Desiderata con Paco
Stanley, animador de televisión que en 1999 murió
asesinado en un ajuste de cuentas del narcotráfico.
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El vidéo de Okón y van Lengen se
ciñe a los planteamientos de Dogma, el grupo de cineastas
daneses que en 1999 decide establecer lineamientos claros para
evitar la trastocacion de la realidad caracteristica de las producciones
industriales hollywoodenses, resalta el uso de la cámara
sostenida a pulso, la ausencia de iluminación artificial,
la ausencia de recursos técnicos de videofilmación,
de un guión propiamente hecho, y actores profesionales,
y, sobre todo, el hecho de que gran parte de las escenas resultan
ser reales: los albañiles realmente son albañiles
y realmente los insultan y les avientan las latas de cerveza sin
que ellos sepan que participan en una película. Hecho este
ultimo por el cual Okón ha sido criticado, pues su estética
está reñida con la ética de su modus operandi.
Más al revelar el mundo que él conoce desde adentro
y exponerlo de una manera directa, Okón vuelve a demostrar
que la potencialidad realista del video en relación con
el cine está en su capacidad de coptar y captar el mundo
simultáneamente.
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Yoshua Okón y Peter van Lengen:
Escena de video Rinoplastia, 2001
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Hace año y medio, en el mismo Centro de la Imagen, Yoshua
Okón presentó la serie de videos Con dinero
baila el perro, en los que diversos policías y agentes
de tránsito, a cambio de una lana, se ponían
a bailar a ritmo de cumbias. Ahora bien, esta serie de videos,
junto con Rinoplastia, vienen a mostrar cómo el arte contemporáneo
no se encuentra reñido con el compromiso social, tal y
cómo es posible entrever en la actitud de muchos artistas
visuales contemporáneos que para insertarse en las corrientes
globales del arte renuncian a cualquier viso de crítica
social ó cultura local, a cambio de lograr la atención
de los grandes coleccionistas y curadores. Yoshua Okón
viene a ser el ejemplo del artista cuyas obras, además
de contener una fuerte crítica social, continuamente se
exhiben en galerías y museos de muy diversos países.
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Yoshua Okón y Peter van Lengen:
Escena de video Rinoplastia, 2001
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Un hecho sui-géneris llamó mi atención
la mañana que fui al Centro de la Imagen: En la pequeña
sala dónde se exhibía Rinoplastia, atestada de estudiantes
de pinta de las escuelas cercanas a la Plaza de la
Ciudadela, las carcajadas no cesaban; se reían de la violencia
sin límites, ejercida contra quienes muy bien podrían
ser sus padres, madres ó hermanas.
Yoshua Okón y Peter van Lengen: Escena de
video Rinoplastia, 2001
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