Reciclando ¿Lo contemporáneo?

Muca

María Josefa Ortega

Desacuerdos DESACUERDOS: Sobre arte, políticas y esfera
pública en el Arte Español.

Como parte de la exposición La era de la Discrepancia, arte y cultura visual en México 1968-1997, en el Museo Universitario de Ciencias y Arte, se llevó a cabo el simposio Recargando lo contemporáneo: Estrategias curatoriales de rescate del arte reciente. Se invitó a curadores de otros países que hubieran enfrentado experiencias de rescate de periodos del pasado reciente. La mayoría de las ponencias giró en torno a la recuperación de producción artística de la década de los setentas. Aquellos años en los que el arte se cuestionaba a sí mismo, y en los que se generaron rupturas formales y conceptuales en la creación artística. Propuestas como la de la artista neoconcreta Ligya Clark, la del llamado arte psicodélico, y del arte conceptual político realizado durante las dictaduras latinoamericanas, han sido  recuperadas por varios museos en los albores del siglo XXI.

En el simposio se compartieron experiencias similares a La Era de la Discrepancia. Por ejemplo, la exposición Desacuerdos. Sobre arte, políticas, esfera pública en el Estado Español, que se presentó en el MACBA de Barcelona, de la que habló Alberto López Cuenca. Desacuerdos abrió la investigación y la discusión sobre el otro arte producido en España desde los años 70 a la actualidad. Se trató de un macroproyecto en el que se organizaron grupos de investigación, foros de discusión y la exposición. Como parte del debate que generó la exposición se abordó el desarrollo institucional del arte español y se presentaron los desacuerdos a esa política,  y  la prioridad que se ha dado en España a la feria ARCO, con lo que se ha ponderado la visión comercial del arte.

Rpberto Plate Roberto Plate. "El baño". 1968.
Registro fotográfico de instalación
presentada en las “Experiencias 68”
del Instituto Di Tella.

En América Latina existen experiencias parecidas a la que se planteó en el MUCA. De Argentina, Patricia Rizzo habló sobre la exposición Instituto di Tella: Experiencia 68, en la que la curadora reprodujo la mítica exposición de 1968 realizada en el emblemático Instituto di Tella. En los sesentas la exposición fue clausurada por la dictadura y las piezas expuestas fueron destruidas. Se trató de una muestra en la que arte y política se entremezclaban criticando un sistema opresor. La propuesta  en este caso consistió en una réplica; se rehicieron las piezas más emblemáticas y se reinauguró la exposición. La reconstrucción  del contexto de 1968 fue determinante para lo que se quería decir en la muestra así como devolver a la actualidad esas piezas. Por ejemplo, la pieza de Oscar Bony, La familia obrera consistió en presentar una familia trabajadora exhibida en el museo. Obviamente el mundo ha cambiado de 1968 a nuestros días y con él la constitución de las familias obreras argentinas. Así, artista y curador tuvieron que adaptar la pieza a las condiciones actuales de la sociedad argentina.  La reconstrucción del objeto implicaba la reinterpretación de la realidad a la luz de los criterios del curador.

También de Latinoamérica participaron Miguel López y Emilio Tarazona, quienes en  Perú presentaron la exposición La Persistencia de lo efímero. A partir del descubrimiento de una pieza conceptual olvidada y maltratada en el archivo de un museo, surgió la inquietud de estos dos jóvenes curadores por rescatar el arte de los sesentas. Como lo dice el título de la exposición, se trató de rescatar el arte conceptual que en sí se proponía no ir más allá de su contexto histórico. Ambos curadores realizaron una labor de recuperación, en la que lograron rescatar y consolidar un archivo propio con piezas conceptuales. 

Formalismos y conceptualismos, discursos y escuelas poco analizadas han sido devueltos al presente, con intenciones de reciclar el pasado. De Inglaterra participó Christoph Grunemberg quien realizó una exposición de rescate del arte psicodélico, de Polonia Lucasz Ronduda que enfrentó el reto de recuperar  el arte conceptual de los setentas en un contexto socialista. De estados Unidos Rachel Weiss y Lynn Zelevansky, hablando sobre exposiciones de arte conceptual y arte geométrico respectivamente. La similitud de las propuestas nos lleva a concluir que existe una preocupación compartida por recuperar la memoria de cierto tipo de arte producido en la década de los sesentas. Todas estas iniciativas comparten la inquietud de recuperar obras perdidas o desaparecidas y con ello darle un lugar en la historia oficial a un arte que hasta ahora había quedado fuera de los acervos museísticos.

La persistencia de lo efímeroLa persistencia de lo efíimero: orígenes
del no-objetualismo peruano:
ambientaciones / happenings / arte conceptual
(1965 - 1975)

Se trata de una paradoja, pues implica colocar en el ámbito institucional un arte que cuestionó a  esas mismas instituciones. Los curadores enfrentan la pregunta de cómo recuperar la memoria de un tipo de arte dentro de un ámbito tradicional que durante años mantuvo al margen esa historia del arte. El reto es problemático, pues el arte de aquellos años dialogaba con su contexto público-social de manera determinante, así al sacarlo de esa realidad y traerlo al siglo XXI a través de una réplica exacta, enfrentada a otro contexto político y social, puede ser leído de manera diferente, como entre comillas. Por ejemplo, en La Era de la Discrepancia, se replicó una manta del Grupo Germinal. La manta mide alrededor de 1.80 por lado, sin embargo a los que conocieron la manta original, se les preguntó cuánto media y todos afirmaron que cuatro metros. Esta memoria colectiva nos habla de cómo la experiencia es la que determina la percepción y cómo el trasladar el mismo objeto a un contexto diferente puede cambiar completamente su sentido. Ante tal problemática la brasileña Suely Rolnik, propuso no sólo exponer el objeto sino también la memoria de la experiencia. Para este propósito realizó una serie de entrevistas  de gente que hubiese estado en contacto con la obra de la escultora Ligya Clark y así acompañó al objeto con la experiencia que significó.

Resulta inquietante que sea hasta ahora que  la institución artística esté preocupada por recuperar un arte retador y desafiante que se produjo hace ya casi cuarenta años. Es positivo y encomiable que se inicien estos esfuerzos de recuperación de memoria de una etapa tan convulsa y que ha costado tanto digerir, como son los años 60- 70. Sin embargo, debiéramos también pensar  en qué hacer con la producción artística actual, que quizá por otras razones, pero también plantea retos de exhibición, distribución y consumo, derivados de trabajar con soportes cada vez menos estables y propuestas efímeras.

Probablemente  este interés se deba a la voluntad de esclarecer  una confusión de términos, que tiene que ver con la invención de nuevas taxonomías: ¿Por qué al arte producido desde los sesentas se le llama contemporáneo, cuando dejó de serlo hace más de tres décadas? ¿No estamos hablando de un cambio de paradigma que no sabemos  asumir y por tanto no nos atrevemos a nombrarlo más que como coetáneo de nuestra época? Estas y otras son cuestiones que quedan abiertas a la reflexión a partir del esfuerzo realizado en el simposio organizado por la UNAM.

MARTHA HELLIONMartha Hellion. Life Still Life, 1974.

Aunque la discusión se realizó al final de la exposición La Era de la Discrepancia, abrir la discusión de experiencias afines es un ejercicio que permitió un diálogo fructífero; recuperar la memoria fue el eje del debate, las formas de hacerlo variaron en enfoque, la mayoría coincidentes con la exposición del MUCA: reconstrucción de piezas, reestablecimiento de la memoria a partir de la experiencia curatorial, y presentación del material original en el contexto museístico fueron algunas de las propuestas del simposio para abordar el arte del pasado reciente.

Si bien cada experiencia presentó vicios y virtudes, a partir de las carencias y aciertos se  dibujaron puentes de comunicación que enriquecerán propuestas posteriores sobre esa u otras épocas. En el simposio se habló de la producción de los sesentas hasta los noventas, pero queda claro que cada propuesta tiene requerimientos específicos, necesidades de exhibición diferentes, que abren nuevos retos y perspectivas que deberán ser exploradas.

En conclusión la época del museo cronológico y la exposición histórica quedó atrás, la forma de exhibición se convierte en sí misma en un arte que debe estar a la altura de lo que expone. El reto es grande  pues trabajar con un arte trasgresor y cuestionador de sí mismo, debe resultar en la creación  de propuestas expositivas acordes con el discurso de la obra, para evitar caer el subjetivismo historicista. Indudablemente, necesitamos inventar nuevas formas de exponer que logren recuperar el espíritu del arte exhibido.

 
María Josefa Ortega Erreguerena, estudia la Maestría en Historia del Arte en la UAEM en la línea de investigación de Estética. Ha participado en exposiciones de arte público con piezas como ¿Y tú, ya te viste?, La esfera de los deseos y Corpo market Ó. E mail: viajejose@yahoo.com.mx
Fotografías:
Fachada MUCA (tomada de http://servidor.esteticas.unam.mx)
Desacuerdos (tomada de http://www.arteleku.net)
Roberto Plate (tomada de http://www.macromuseo.org.ar)
Martha Hellion (tomada de http://servidor.esteticas.unam.mx)

 

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Fecha de publicación: 01.10.2007