La 52ª Bienal de Venecia

Replica21

Ambra Polidori

Sophie CalleSophie Calle, Take Care of yourself . Philosophe,2007. Trabajo hecho
de 107 fotografías, textos, filme.

Mirada y espíritu han sido enriquecidos gracias a la Bienal Internacional de Arte –la 52ª edición 007)–, visitada por alrededor de 230 mil personas. El paradigmático evento reunió más de 40 exhibiciones paralelas en museos, palacios, iglesias, cafés, islas, jardines y canales, entre ellos la primera participación nacional de México con un pabellón propio. El hecho que a sus 112 años sea la bienal más antigua y aún consiga llamar la atención es la esencia misma de su paradoja.

Haciendo a un lado debilidades e influencias evidentes tanto en algunos trabajos seleccionados por el curador general de la Bienal, el estadounidense Robert Storr[1] como en las propuestas hechas por otros curadores en los pabellones de otros países –hecho que suele acontecer cuando existe tal cantidad de obras en exposición–, pienso que en esta oportunidad ganó lo que provoca y alimenta, lo que emociona y sorprende, lo que hace pensar y da gusto mirar por primera vez o de nuevo. Aunque también hay que destacar que la Bienal se reveló “didáctica”, debido a ciertos recorridos nostálgicos inmersos totalmente en los años del Conceptualismo y Minimalismo (60s y 70s). No hay que olvidar que una enorme muestra como ésta constituye el instrumento más eficaz y directo para hacer notar los cambios que se están dando. Por ello no es una exhibición común, no son expuestas simplemente obras producidas por artistas; aparecen en escena las ideas, los grandes temas que contribuyen a los cuestionamientos fundamentales y a transformar el arte contemporáneo.

Confirmando estas líneas artísticas, los Leones de Oro –los premios máximos de la Bienal– miraron al Este y a Palestina y fueron entregados en noviembre  durante la clausura de la exposición (inaugurada el 10 de junio de 2007), con una intrusión excéntrica: el León a la Carrera otorgado al fotógrafo Malick Sidibé (Mali, 1936), quien presentó una instalación con fotografías y música titulada: África canta contra el SIDA, la cual respondería positivamente a la pregunta que si hiciera  el curador Storr: “¿De qué manera pueden responder las artes a las crisis del mundo y ser auténticamente eficaces frente a las guerras, las carestías y las epidemias?”

Mario Garcia Torres Mario Garcia Torres, What Happens in Halifax Stays in
Halifax (In 36 Slides),
2004-2006. 50 Diapositivas en
blanco y negro, duración aprox. 8” por diapositiva.

El jurado de la Bienal conformado por Manuel J. Borja-Villel (presidente), director del Museu d'Art Contemporani de Barcelona; Iwona Blazwick, directora de la Whitechapel Gallery, Londres; Ilaria Bonacossa, curadora de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo, Turín; Adbellah Karroum, curador independiente, París, y José Roca, Director de Artes, Banco de la República, Bogotá y director artístico de Philagrafika 2010, otorgó, en sintonía con las corrientes dominantes de los años 60 y 70, el premio al crítico e historiador Benjamin Buchloh, especialista de los años setenta, fino conocedor de la obra de Richter y Beuys. El pabellón de Hungría, representado por Andreas Fogarasi (Austria, 1977), recibió el premio por la mejor participación nacional, mostrando Kultur und Freizeit, una serie de videos que representan los centros culturales de la actual Budapest. Los premios siguieron la tendencia al Este para una de las menciones honoríficas otorgadas al Pabellón de Lituania gracias a los artistas Nomeda & Gediminas Urbonas (Lituania, 1968 y 1966, respectivamente), debido a su lúcida investigación (centrada en buena parte en las palomas mensajeras) y a una sutil ironía en relación a la misma noción de pabellón y del significado de identidad nacional, que lograron capturar al visitante.

El León de Oro para el artista menor de 40 años se lo llevó Emily Jacir (nacida en Jordania en 1970. Vive y trabaja entre Nueva York y Ramallá), quien en el Pabellón Central de los Jardines de la Bienal exhibió uno de los trabajos más bellos y conmovedores: un memorial con cartas, fotografías, testimonios y voces de personas –como los escritores Alberto Moravia, Jean Genêt y el cineasta Pier Paolo Pasolini– que conocieron a Wael Zuaiter, intelectual y periodista palestino asesinado en Roma en 1972 con doce proyectiles, como represalia de los agentes israelitas después de los hechos de Munich en las Olimpiadas.

Ferrari Leon Ferrari, La Civilización Occidental y
Cristiana,
1965. Técnica mixta.

La otra mención de honor fue concedida al búlgaro Nedko Solakov[2], invitado por el curador Storr, cuya obra  Discussion (Property) sorprendió a muchos por su contenido, su presentación y la particular relevancia en relación al espacio de la exposición del Arsenal. Con Discussion (Property), articulada a través de un vasto repertorio de estrategias estéticas, Solakov muestra su habilidad para crear relaciones subversivas entre cultura, política y representación simbólica, al plantear la absurda querella –para usar un eufemismo–, que los rusos han mantenido por años con relación a los búlgaros sobre si estos tienen el derecho a fabricar y vender el fusil de asalto AK-47. Ya que para los rusos es ilegal, aún cuando fuera la misma Unión Soviética la que libremente diera la autorización y la documentación técnica a la República Popular de Bulgaria, durante la era socialista, para producir y comercializar sin límite alguno la disputada arma mortífera creada por Mikhail Kalasnikov, satisfaciendo con ello la demanda del antiguo bloque oriental. ¿Disputa vana e irónica sobre la “propiedad intelectual” después de que se han vendido entre 50 y 100 millones de AK-47? Y, finalmente, León de Oro al argentino León Ferrari[3], artista conceptual, barroco y bizarro de más de 80 años, quien en la zona de la Laguna de Venecia crucificó a un Cristo ex voto sobre un aeroplano, sin suscitar ninguna polémica. A sus 80 años y 60 de carrera profesional,  Ferrari ha desarrollado con ética y valentía un trabajo y una práctica críticas en el contexto de una situación política y social por lo general adversa a Argentina.

Bien analizado, fueron premiadas obras y actitudes que reflejan preponderantemente compromiso social y político, la deuda con la historia, la conciencia de la misma, no sin cierta ironía en algunos casos, y que se alejan de lo banal como postura artística o lo puramente formal, a la que nos tienen acostumbradas las ferias de arte.

Louise Bourgeois Louise Bourgeois, Sin título (Harry Truman),
2005. Uno de 74 dibujos, tinta, carboncillo,
sanguina y lápiz sobre papel.

Bajo el título temático que dió  Storr a la Bienal, el cual parece fruto de un delirio poético de la Beat Generation: Piensa con los sentidos/ siente con la mente. El arte en el presente[4], el Pabellón Central exhibió el trabajo de cien artistas con nombres tan reconocidos como los del versátil y genial conceptual Bruce Nauman[5], con la lucidez del proceso y la lógica absurda de sus fuentes autorretrato las cuales, sin haberse enajenado detrás de la finalidad estética, provocan la reacción intelectual del público, retándolo a golpes de semántica transfigurada; Sigmar Polke y sus espectaculares telas semiabstractas de luz oxidada y pigmentos violeta; la veterana Louise Bourgeois y sus decenas de dibujos espontáneos en tamaño carta nacidos de la exploración de la propia infancia; Kara Walker y su fascinante video-teatro de sombras sobre la crueldad del esclavismo, Martin Kippenberger y sus pinturas satíricas incluso nostálgicas referidas a Picasso y a Jacqueline, pintadas un año antes de su muerte en1997 a los 44 años, y Giovanni Anselmo con su obra de bloques de piedra esenciales en la cual las ideas son dictadas por las sensaciones, los conceptos y la percepción de lo que es en Natura; o nombres de jóvenes, sorpresas gratas, como las del estadounidense Joshua Mosley y su breve animación poética de lo inesperado, de los misterios de la naturaleza y los conflictos que aún mantiene con ella el ser humano: una especie de parábola esencial sobre la crisis que implica dilucidar la relación del hombre con la naturaleza y su propia existencia, basada en las lecturas de los Pensamientos de Pascal y del Émile de Rousseau, sumada a los personajes de su animación transformados en pequeños bronces. Así como el caso del mexicano Mario García Torres  que con sus videos y serie de diapositivas redondas producidos en  los márgenes del conceptualismo, tan espartanos como cargados de intenciones ligadas a la idea, remiten al origen de la creación artística y sus motivaciones.

Entre los pabellones destacan, a mi parecer: el de Japón con la obra de Masao Okabe, Is There a Future for Our Past? The Dark Face of the Light, 1996-2007, instalación con hojas de papel, lápiz, frottage, video y materiales varios, con los cuales la historia es cuestionada. El sujeto del frottage: la ya desaparecida estación ferrocarrilera del barrio Ujina en Hiroshima, importante puerto militar que llevaba y traía tanto mercancías como personas a otras partes de Asia (funcionó sobre todo entre 1894-95 con la guerra chino-japonesa y con la segunda guerra mundial) y también escenario de la tragedia atómica.  El artista dedicó 9 años y 4 mil frottage de las piedras en los márgenes del andén del ferrocarril, las cuales demuestran un gran afán de preservación para el futuro y el activismo artístico como respuesta a la cancelación de los vestigios de la historia; el pabellón de Estados Unidos mostró  obras discretas y esenciales: una frase, la luz de un foco, carteles, un mar de caramelos, del desaparecido Félix González-Torres.

Tracy EminTracey Emin, Not so difficult to understand, 2002. Neon azul y rosa.

Su trabajo está basado esencialmente en la idea del arte como regalo,  que aún hace reaccionar al observador quien da continuidad a la vida de la obra, tal como deseaba su creador; el pabellón francés vestido con cortinas de terciopelo negro y muros rojos que albergan una inmensa instalación íntima titulada Take care of yourself, hecha esencialmente de numerosas fotografías y videos realizados por Sophie Calle y curada por el propio Daniel Buren, sí, el artista conceptual francés. Partiendo de sus juegos entre realidad y ficción, a veces inspirados en la obra de Georges Perec, a veces desarrolladas con el escritor Paul Auster, las historias de Calle no son ficciones, se alimentan más bien en la mente de cada uno de los espectadores, coleccionando los recuerdos de los otros para crear un brebaje común de sensaciones conocidas: el abandono de un amante expresado en una carta desmenuzada en sus más mínimos detalles con ironía y humor por 107 mujeres, muchas de ellas conocidas: actrices, bailarinas, criminólogas, escritoras, raperas, compositoras, clowns, psicoanalistas, etc. Y para completar el cuadro del abandono, la valiente instalación de Sophie Calle, Pas pu saisir la mort, sobre la reciente muerte de su madre, presentada en el pabellón central por decisión del curador Storr. Destaca también el polémico pabellón inglés con Borrowed Light de Tracey Emin (Londres, 1963), quien a la vez con timidez, pudor y desvergüenza se descubre a todos, dejando traslucir sentimiento, dolor, pero también versatilidad y coquetería de una mujer que a los 13 años fue violada y de ahí convirtió el sexo en una ocupación que posteriormente sería documentada en dibujos, bordados y acuarelas que muestran abortos, masturbaciones, jovencitas solitarias tanto en el blanco de la tela como en el del papel y neones con frases como: “mi sexo está húmedo de miedo” y “cada parte de mí está sangrando.”

Felix Gonzalez TorresFélix González Torres, Sin Título (América).
1994. Bombillas incandescentes, cables.

Lamento no poder expresarme sobre la obra electrónica del artista de instalaciones interactivas Rafael Lozano-Hemmer, Some Things Happen More Often Than All of the Time, curada por Príamo Lozada (quien desgraciadamente falleció durante su estancia en Venecia) y Bárbara Perea, presentada al Palazzo Soranzo Van Axel, la cual no tuve oportunidad de ver, debido a que dicho palacio se encontraba lejos  de las áreas principales de la Bienal y el tiempo es tirano. En cambio puedo comentar algo de la instalación de Francis Alÿs, Bolero, 1996-2007, consistente en 511 dibujos a lápiz de dimensiones variables, una animación y un video, la cual fue seleccionada por Storr para exponerse en El Arsenal. Arte conceptual y rico, de estilo simple, la investigación de Alÿs se centró –según sus palabras– en “la relación de América Latina con el concepto de producción, con el dogma de eficiencia y los grandes programas o promesas de desarrollo”. Sí pero lo que muestra la instalación es lo inacabado, de eso que está siempre por alcanzarse y que irremediablemente se disipa. Estudioso de ingeniería e historia del arte, así como arquitecto, dominado por su amor al centro histórico de la Ciudad de México y sus fenómenos, su obra semeja una fábula o metáfora que suele presentar un quiebre con el fin de sacudirnos para llevarnos a mirar con mayor atención y lucidez, y cuestionarnos sobre lo que nos rodea y sucede para no aceptarlo tal cual. De ahí el video de un doble ensayo: el de una streaper y una cantante de lírica en el mismo escenario pequeño, con una larga disertación en off de Cuauhtémoc Medina sobre el eterno ensayo de una esperanzada prosperidad y reconocimiento en el que vivimos los latinoamericanos, y la animación irónica de una boleada en la que sólo vemos moverse unas manos con un trapo, buscando limpiar un zapato, mientras se escucha una voz femenina cantando –a momentos a capella– al ritmo de un danzón-blues tocado por un clarinete, los cuales marcan la construcción de la imagen.

 

 

NOTAS

  1. Robert Storr, ex director del MOMA de Nueva York, actual rector de la Yale School of Art y primer curador estadounidense en la historia de la Bienal.
  2. Nedko Solakov también tuvo una participación destacada  en la Documenta XII. Ver nota en Replica21 por José Manuel Springer
  3. También participante en la Documenta XII.
  4. Creo que a este enunciado le va bien lo señalado por Mary Midgley : “Cada razonamiento es alimentado por el sentimiento y todos los sentimientos serios presuponen un razonamiento. Razón y sentimiento no son opuestos”.
  5. Bruce Naumann también expuso en el Proyecto Escultórico de Munster, otro de los grandes eventos que se inauguraron en el verano de 2007. Ver nota publicada en Replica21.com por José Manuel Springer
Fotografias cortesía de:
1. Sophie Calle: Cordesía de Galerie Emmanuel Perrotin, París, Arndt & Partner, Berlin, Paula Cooper Gallery, Nueva York, y Gallery Koyanagi, Tokyo.
2. Mario García Torres: Cortesía de Jan Mot, Bruselas.
3. León Ferrari (Colección Alicia y León Ferrari) Cortesía del artista. Foto: Ramiro Larraín.
4. Louise Bourgeois: (Colección privada). Cortesía de Cheim & Read, Nueva York. Foto: Christopher Burke.
5. Tracey Emin: Cortesía deJay Jopling/ White Cube, Londres. Foto: Stephen White.

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Fecha de publicación: 09.01.2008