Pero aquí el mexicano Yoshua Okon vino a romper estas
gélidas maneras, apuntando su arte hacia uno de los tabúes
por antonomasia de nuestra ferrea moral americana y elevando la
temperatura de este invierno a los niveles que ha de tener la
lava del volcán que ahora se encuentra haciendo erupción
en la ciudad de México; prácticamente, de la galería
Modern Culture At The Gershwin Hotel salían chorros de
vapor provocados por la videoinstalación y las fotografías
colocadas por mr. Okon.
Y es que el trabajo de este muchacho ha dejado boquiabiertos a
críticos y coleccionistas ya aburridos de la primera ola
de artistas mexicanos que hace diez años nos invadieron
con trabajos que, vistos ahora, no resultan ir más allá
de los que en su tiempo realizara la heroína de Madona
y todos los movimientos feministas: la señora Frida Kahlo.
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