Entrevista con Carlos Ashida

Replica21

Patricia Ruvalcaba

En el Museo Carrillo Gil “estamos haciendo una recapitulación”
    • La delegación de México en Arco 2005 causará polémica
    • Los artistas están más interesados en integrarse a los circuitos internacionales
      que en participar en la red cultural que nuestro país posee.

Es miércoles. Noche. A punto de cumplir tres décadas de existencia, el Museo de Arte Contemporáneo Alvar Carrillo Gil (MACCG), una de las principales instituciones en su tipo en México, luce pulcro y ordenado, sin rastros de la fiesta, ni una lentejuela por ahí. Pero sus numerosas rampas conducen a las salas que presentan una exposición que podría titularse “El Carrillo Gil según el Carrillo Gil”, la cual resume los trabajos de 30 años y cuya museografía recuerda ligeramente las exposiciones escolares de fin de año. El director, Carlos Ashida, nombrado comisario de la participación especial de México en la Feria Arco 2005, parece fatigado pero contento, aun cuando cojea debido a una lesión en el dedo pequeño del pie izquierdo.

Kara Walker
Kara Walker Kara Walker
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¿Cómo resumirías el papel del MACCG en estos 30 años?

El museo nació con el respaldo de una colección extraordinaria (orozcos, siqueiros, riveras, gerzsos y paalens, entre otros) que le dio sentido, pero asumió una tarea que era muy necesaria y representaba un grado de riesgo: la experimentación y la investigación sobre el continuo replanteamiento de las estrategias de producción y concepción de la obra artística. Ha sido pionero en esa línea, y la suma de esfuerzos han dado como resultado una institución especializada, claramente posicionada.

¿El aniversario se te impuso de algún modo?

No, para nada. Para quienes formamos el equipo de trabajo es un tanto simbólico en el sentido de cerrar un ciclo, hacer una balance y marcar un reinicio que está señalado por la historia del Museo, pero que debe tomar en cuenta las nuevas condiciones que imperan en nuestra realidad cultural, como la globalización, o que el sistema de museos en la Ciudad de México haya incorporado en numerosos espacios la presencia del arte contemporáneo. Ante este nuevo escenario, estamos reflexionando sobre qué ajustes debemos hacer para que nuestro rol no sea redundante y siga aportando a la reflexión y difusión de la producción artística más fresca y propositiva de nuestro país.

¿Entonces no tienes decidido por dónde llevar ese ajuste?

Hay varias hipótesis que estamos tratando de desarrollar. Una es tratar de romper algunas barreras que siguen existiendo entre el público que nos frecuenta. La colección permanente tiene la atención de cierto tipo de personas que no extiende ese interés por la propuesta contemporánea. Y viceversa. Queremos hacer un cruce de referencias y lograr que el público llegue a establecer vínculos entre temas que son de su interés, y otros que les resultan ajenos.

Ashida pone como ejemplo el proyecto siguiente del Museo, compuesto por tres exposiciones simultáneas cuyo hilo conductor es el dibujo. Se trata de La serie de la verdad, de Orozco; una colectiva de doce artistas extranjeros y nacionales que “son agudos críticos, gente que a través de la línea plantea reflexiones existenciales sumamente eficaces”, y otra de la artista negra estadounidense Kara Walker, quien establece un paralelismo entre la historia de los estados sureños de EU donde el esclavismo tuvo fuerte raigambre, “y la agenda política que el muralismo mexicano en algún momento practicó”.

La intención es superar una polémica vigente en el ámbito de las artes visuales “entre gquienes son vanguardistas avant la letre y los tradicionalistas que reclaman la pertinencia de los géneros ortodoxos”.
Apelando al dibujo, “uno de los medios de expresión creativa más básicos”, y a una temática común a creadores recientes e históricos, dice Ashida, se intentará “traer a cuento reflexiones que tengan que ver más con los contenidos de las propuestas, más allá de los instrumentos con que fueron realizadas o de la época en que fueron creadas.

Es una pausa en la línea que el museo ha venido desarrollando, de creación con tecnología y medios alternativos, para echar una mirada un poquito hacia atrás, y situarnos en la perspectiva que creemos más interesante, la de las ideas.

Entonces, lo que va a distinguir al MACCG en medio de la oferta museográfica…

Carlos AmoralesCarlos Amorales

Es una especie de recapitulación, eso es lo que estamos haciendo. Otro de los programas que vamos a desarrollar tiene que ver con las prácticas contemporáneas de lo que antes se llamaba muralismo. Es decir, muchos artistas de diferentes latitudes del planeta han adoptado la realización de pinturas directas al muro con una óptica adecuada a sus intereses expresivos, y vamos a hacer una reflexión sobre eso.

Dado que México tiene bastante qué decir respecto a ese tema, el Museo lo usará como una oportunidad para combinar su vocación internacionalista con una reafirmación de su pertenencia. Queremos hacer la afirmación de que somos una institución mexicana ubicada en un contexto propio (cuya fuerza) haríamos mal en ignorar por este afán de integración a los procesos internacionales o a mainstream.

¿Significa que el Museo tiene calculada una cuota para los artistas mexicanos?

Por supuesto que sí. El MACCG ha ido subiendo sus niveles de exigencia en estos 30 años. Aunque sigue abierto a propuestas novedosas y no necesariamente respaldadas por una carrera larga, los niveles de exigencia cada vez son mayores. Por otro lado, la inevitable participación de un referente externo también ha ido adquiriendo peso en nuestra programación, pero no queremos tenerlo a costa de la presencia de nuestra comunidad local. Lo que queremos es, en todo caso, establecer puntos de encuentro y de reflexión, en el sentido de pensar y de reflejar, de verse en sus contrapartes.

Sobre esta línea, hemos resentido, lo digo a título personal, que la atención de la comunidad artística mexicana está vertida hacia fuera, los artistas están más interesados en integrarse a los circuitos internacionales que en participar en la red cultural que nuestro país posee. Uno de los retos que nos estamos planteando es cómo generar dentro de este museo una plataforma de discusión que pueda atraer la atención, de una forma poderosa, intensa y productiva, de nuestra comunidad artística.

¿Puedes darnos nombres de artistas o corrientes considerados?

Miguel CalderónMiguel Calderón.

Sí, por supuesto que los hay, pero mencionarlos sería gratuito, sin dar el suficiente contexto como para que se entienda su participación… Habrá nombres reconocidos porque nos resulta importante hacer cierto tipo de balances de carreras muy desarrolladas, es el caso de Miguel Calderón o de Carlos Amorales. Y habrá otros que esperamos sean propuestas frescas y hasta sorprendentes.

Presencia del arte mexicano en Arco 2005

En relación con Arco 2005, la decisión sobre las galerías que conformarán la delegación mexicana ya debe estar tomada…

En su parte medular está tomada.

Salvo algunos ajustes que podrían significar la inclusión de alguna participación más, hay 17 galerías invitadas. Ashida, quien constantemente se masajea la piel de la frente, se apresura a advertir que no puede proporcionar nombres, debido a que el protocolo instituido por los organizadores (CONACULTA, INBA, embajadas, entre otros) le niega esa facultad, pero explica a la reportera:

En cuanto a la selección de galerías, en un primer impulso nos inclinamos a tratar de formar un grupo que estuviera decididamente dedicado al arte contemporáneo. Pero esta línea pronto mostró sus limitaciones y tuvimos que reconsiderarla, para incluir algunas referencias de orden histórico, galerías que han tenido una presencia fuerte en momentos anteriores de nuestra historia y de la producción de las artes visuales. Entonces la composición va a ser diversa, va a haber galerías con muchos años de operación, y otras de muy reciente aparición, habrá pequeñas y grandes...

¿Cuáles fueron esas limitaciones del primer criterio de selección?

Que era parcial. Que no se sostenía por su propia lógica, tenía que plantearse procesos que habían venido operando desde décadas atrás y que están en la expectativa tanto de la comunidad madrileña como toda la comunidad flotante internacional que llega a esta cita. Empezamos a percibir que además de querer entender lo que está sucediendo en el último minuto, están interesados en tener un acercamiento con artistas establecidos, maestros incluso de la modernidad.

¿Qué esperas que suceda con esta representación?

Estoy seguro de que va a ser polémica, dentro del medio galerístico. El número de galerías que vamos a incluir es francamente pequeño en relación con el total de las que están operando: visitamos unas 60 galerías, no solo en la Ciudad de México sino en Mérida, Guanajuato, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Tijuana, Oaxaca.

Por otro lado lo que quisiera que sucediera, es que pueda satisfacer a diferentes sectores y no a uno solo, que no haya reacciones en blanco y negro, que a unos les encanta y otros lo rechazan, nos queremos mover en los tonos medios de este espectro. Y está implícito también el propósito de revelar la potencia de México en el campo de la producción artística, que desde nuestro punto de vista está en un muy buen momento.

¿Crees que 17 galerías alcancen a mostrar eso?

Carlos AmoralesCarlos Amorales.

Creo que sí. Tal vez queden fuera algunos matices interesantes, pero en sus grandes rasgos, creo que sí…

¿Conocías todas esas galerías?

Hubo algunas sorpresas. Nos encontramos con 3 o 4 proyectos de los que no teníamos antecedentes y resultaron muy alentadores. Del número de visitas que hicimos al menos la mitad está compuesto por galerías con una orientación muy comercial y sin un rigor lo suficientemente fuerte como para armar un programa no solo con un valor comercial sino también cultural.

¿Y sobre los arquitectos que van a diseñar uno de los espacios chillout?

Eso está todavía en concurso. Es una modalidad que la Feria ha venido usando. Eligen a una institución académica del país invitado para que la comunidad seleccione una propuesta (elaborada por alumnos) para ser materializada en el contexto de la Feria. Eso apenas está arrancando en la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

¿En la actividad paralela, tienen ustedes injerencia?

Hay 24 eventos paralelos en 16 lugares diferentes de la ciudad, y sí tenemos una participación en tanto que estamos tratando de evitar redundancias, y de canalizar iniciativas de manera que la suma de todas ellas sea una propuesta coherente y lo más diversificada posible.

“Fui un pésimo galerista”

Ashida pellizca pequeños mechones de los cabellos de su sien cuando se le pregunta cómo conviven su formación como galerista y su actual responsabilidad pública.

Bueno, fui un pésimo galerista.

“¿Fui?” ¿Ya lo dejaste?

Sí, por supuesto. Mi involucramiento con la curaduría y con la promoción en el campo cultural y no comercial fue una decisión que tomé hace mucho tiempo, mucho antes de llegar al Carrillo Gil. Incluso mi inserción en este medio se dio en la actividad galerística porque en Guadalajara no existía otra opción, al menos para mí.

Si digo que fui un fracaso es porque en términos económicos no logré muy buenos resultados, los logré en otro sentido, vamos, tuve la satisfacción de crecer junto con muchos artistas que en ese momento estaban en el arranque de sus carreras.

Yo creía que guardabas alguna conexión…

La conexión que tengo y que es muy clara para todo el mundo, es que esa actividad galerística fue cedida a mis hermanas. Yo les ofrezco asesoría, como se hace con los parientes. Lo que ha sucedido conmigo es que he tenido que formular un modelo propio basado en mi circunstancia personal y en mis capacidades profesionales, y creo que es una situación que podría suponer una especie de conflicto de intereses, pero…no se trata nada más de que yo asevere que tengo la conciencia tranquila ni mucho menos, sino que mi carrera ha estado a la vista y creo que tan no se ha dado esa confusión de propósitos que, por modesto que sea, creo tener un reconocimiento de estar calificado para realizar las tareas que en este momento estoy realizando.

Ashida, quien en la década pasada impulsó la Expo Arte Guadalajara, dirigió la galería Arena México de su propiedad y estuvo a cargo del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, afirma:

Sin duda, a las personas que están en responsabilidades como la que yo tengo, se nos reconoce algún tipo de destreza en este campo, algún tipo de juicio. Pero esa calificación no nos autoriza a imponer una visión, sino tenemos que utilizar esa destreza para los fines de una institución pública de repercusión comunitaria.

Perla KrauzePerla Krauze.

“En mis tiempos de free lance, no sólo como galerista sino como curador, no tuve consideraciones que no fueran las que a mí en lo particular me interesaban o me apasionaban. Ahora sigo teniendo un entusiasmo, pero también me doy el margen para incluir cosas que tal vez no sean del todo de mi agrado o de mi interés, pero reconozco su derecho a participar en las actividades, ya sea de este museo o de este programa para España, y que por lo tanto convoco, apoyo y desarrollo con la misma determinación que lo haría para mi proyecto personal, en el que están materializadas mis convicciones y mi sensibilidad, cualquier cosa que sea esto”.

 

 

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Fecha de publicación: 30.06.2004