Una cierta infancia.
Obra de Ambra Polidori

Ambra PolidoriV de la serie: Érase una vez…, Detalle

José Antonio Rodríguez

Ambra Polidori.Ambra Polidori. Cinthia, 2008.
Postal.

La invitación a la apertura de la muestra La infancia no es un juego de niños es, de entrada, inquietante. Es el retrato a color de una hermosa y chispeante niña de nombre Cinthia. Pero a esta imagen, apacible, alegre, le acompaña un texto y testimonio de Ambra Polidori, autora de este proyecto, que cambia el sentido para quienes recibieron la invitación. Polidori escribe: "Cinthia era una niña con carácter, respondona, peleonera, muy despierta. Sabía cocinar y hacía trueques. Estudiaba aunque no le hacía gracia ir a al escuela. Era muy amiguera y a pesar de su carácter arrebatado era también muy cariñosa. ¡Aaah… y le gustaba llenarse la boca con muchos chicles! Cinthia escribió una cartita contando lo que le había parecido el campamento de diez días a la Presa del Elefante en Nuevo México:

que la comida esta mui rica/ que cenia nos regaña mucho/ que asiamos muchas actividades/ que el agua estaba muy rica/ que dormia mui incomoda/ que alli estava mui vonito/ que isis y yo nos isimos bolita/ porque teniamos años/ que cenia se creia mucho/ que vanta tenia que estar y estar/ regañando a cenia porque/ en la presa del elefante/ avia un oyo y una niña se andaba/ ogando./ CINTHia rocio acosta."

Ambra Polidori, una creadora con una posición profundamente política, agrega: “Cinthia descansa en paz desde marzo de 1997 en una cripta en la iglesia del Señor de la Misericordia en Ciudad Juárez. Desapareció el 7 de febrero de ese mismo año, mientras jugaba a las puertas de su casa. Fue encontrada un mes después en un basurero al sur poniente de la ciudad. Su muerte tuvo lugar 15 o 21 días posteriores a la tarde en que desapareció.

Fue torturada, violada y asesinada a los diez años de edad…Cuando el espectador ingresa a La infancia no es un juego de niños esta información se confirma en un cartel que es parte de la exposición. Y a ello se le aunará otra serie de imágenes que forman parte de una propuesta que fue vista en Madrid a principios de 2007: Érase una vez… una exposición, con excelente catálogo, que revierte la versión idílica de la infancia.

Ambra PolidoriAmbra Polidori. V de la serie Érase una vez…, 2006. impresión UV/tela.

La infancia… y Érase una vez…, son un único proyecto, en el sentido que uno incluye al otro. Pero eso es secundario aquí. Porque en esencia a lo que asiste el espectador es a ser testigo de una niñez perdida. O, bien, literalmente desaparecida (como en el caso de la pequeña Cinthia). Y su puesta en evidencia forma ya parte de las interrogantes de Polidori que vienen desde hace años. Cuestionamientos sobre, precisamente, la violencia, la fragilidad de los grupos, las políticas internacionales que repercuten en el hábitat cotidiano (y ni que lo diga la actual crisis que a algunos ya les comienza a afectar), el terror de los magnicidios, las ausencias de libertades o, llanamente, el asesinato. Por eso la obra de Polidori finca sus raíces en lo social y se convierte en un producto estético, sí, pero sustancialmente político. Y aleccionador en muchos sentidos dado que un lenguaje del arte contemporáneo elude incidir sobre estos temas (que no “venden” porque... ¿a quién le interesa que le sea recordado un mundo de violencia?). Y en ese sentido sólo se puede mencionar a Gerardo Suter y su reveladora instalación Toy Stories (2001) sobre la niñez que ha sido inundada por lo bélico.

He ahí, entonces, una infancia que ya no lo es: con ese pequeño que imita (no juega) la violencia, con tolete a la cintura y pistola en mano, sin percatarse que ha dejado de ser niño porque ya lo han condicionado para ello: y que su futuro ya se adivina y se acerca al del mercenario; o esos niños en una ciudad derruida a quienes, de manera simbólica, la artista les acerca regalos, algo muy lejos de sus realidades circundantes; o ese niño quien con sus escasa fuerzas carga un par de tabiques en condiciones miserables; o esos otros que son simplemente un número, un código de barras. La niñez, desde una mirada asombrada, desde lo doliente, ciertamente no es un juego de infantes.

Ambra Polidori Ambra Polidori

Ambra Polidori
Ambra Polidori. III de la serie Érase una vez…, 2006. impresión UV/tela.

 

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Fecha de publicación: 06.03.2009