La invitación a la apertura de la muestra La infancia
no es un juego de niños es, de entrada, inquietante.
Es el retrato a color de una hermosa y chispeante niña
de nombre Cinthia. Pero a esta imagen, apacible, alegre, le acompaña
un texto y testimonio de Ambra Polidori, autora de este proyecto,
que cambia el sentido para quienes recibieron la invitación.
Polidori escribe: "Cinthia era una niña con carácter,
respondona, peleonera, muy despierta. Sabía cocinar y hacía
trueques. Estudiaba aunque no le hacía gracia ir a al escuela.
Era muy amiguera y a pesar de su carácter arrebatado era
también muy cariñosa. ¡Aaah… y le gustaba
llenarse la boca con muchos chicles! Cinthia escribió una
cartita contando lo que le había parecido el campamento
de diez días a la Presa del Elefante en Nuevo México:
que la comida esta mui rica/ que cenia nos regaña
mucho/ que asiamos muchas actividades/ que el agua estaba muy
rica/ que dormia mui incomoda/ que alli estava mui vonito/ que
isis y yo nos isimos bolita/ porque teniamos años/ que
cenia se creia mucho/ que vanta tenia que estar y estar/ regañando
a cenia porque/ en la presa del elefante/ avia un oyo y una niña
se andaba/ ogando./ CINTHia rocio acosta."
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Ambra Polidori. Cinthia, 2008. Postal, 12 x 17,5 cm.
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Ambra Polidori. V de la serie Érase una vez…,
2006. Inyección de tinta y barniz UV/tela, 100 x 155cm.,
edición 5/5 + 2 P.A.
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Ambra Polidori, una creadora con
una posición profundamente política, agrega: “Cinthia
descansa en paz desde marzo de 1997 en una cripta en la iglesia
del Señor de la Misericordia en Ciudad Juárez. Desapareció
el 7 de febrero de ese mismo año, mientras jugaba a las puertas
de su casa. Fue encontrada un mes después en un basurero
al sur poniente de la ciudad. Su muerte tuvo lugar 15 o 21 días
posteriores a la tarde en que desapareció.
Fue torturada, violada y asesinada a los diez años de edad…Cuando
el espectador ingresa a La infancia no es un juego de niños
esta información se confirma en un cartel que es parte de
la exposición. Y a ello se le aunará otra serie de
imágenes que forman parte de una propuesta que fue vista
en Madrid a principios de 2007: Érase una vez…
una exposición, con excelente catálogo, que revierte
la versión idílica de la infancia.
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La infancia… y Érase
una vez…, son un único proyecto, en el sentido
que uno incluye al otro. Pero eso es secundario aquí. Porque
en esencia a lo que asiste el espectador es a ser testigo de una
niñez perdida. O, bien, literalmente desaparecida (como en
el caso de la pequeña Cinthia). Y su puesta en evidencia
forma ya parte de las interrogantes de Polidori que vienen desde
hace años. Cuestionamientos sobre, precisamente, la violencia,
la fragilidad de los grupos, las políticas internacionales
que repercuten en el hábitat cotidiano (y ni que lo diga
la actual crisis que a algunos ya les comienza a afectar), el terror
de los magnicidios, las ausencias de libertades o, llanamente, el
asesinato. Por eso la obra de Polidori finca sus raíces en
lo social y se convierte en un producto estético, sí,
pero sustancialmente político. Y aleccionador en muchos sentidos
dado que un lenguaje del arte contemporáneo elude incidir
sobre estos temas (que no “venden” porque... ¿a
quién le interesa que le sea recordado un mundo de violencia?).
Y en ese sentido sólo se puede mencionar a Gerardo Suter
y su reveladora instalación Toy Stories (2001) sobre
la niñez que ha sido inundada por lo bélico.
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Ambra Polidori. III de la serie Érase una vez…,
2006. Inyección de tinta y barniz UV/tela, 100 x 155cm. |
He ahí, entonces, una infancia que ya
no lo es: con ese pequeño que imita (no juega) la violencia,
con tolete a la cintura y pistola en mano, sin percatarse que ha
dejado de ser niño porque ya lo han condicionado para ello:
y que su futuro ya se adivina y se acerca al del mercenario; o esos
niños en una ciudad derruida a quienes, de manera simbólica,
la artista les acerca regalos, algo muy lejos de sus realidades
circundantes; o ese niño quien con sus escasa fuerzas carga
un par de tabiques en condiciones miserables; o esos otros que son
simplemente un número, un código de barras. La niñez,
desde una mirada asombrada, desde lo doliente, ciertamente no es
un juego de infantes.

Ambra
Polidori. IX de la serie Érase una vez…,
Ambra
Polidori. X de la serie Érase una vez…,
2008.
Inyección de tinta y barniz UV/tela, 100 x 155cm.
2008. Inyección de tinta y barniz
UV/tela, 100 x 155cm.
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