Las preguntas que nunca hacemos. Xilografías de Carmina Hernández

Réplica21

José Manuel Springer

Carmina HernándezNo se necesita ser muy perceptivo para caer en la cuenta de que las artes visuales de la actualidad han sido obligadas a ser autodestructivas. Desde el momento en que el arte para existir depende de la beca (otorgada por el Estado) o de la venta en galería, ha perdido su capacidad de cambiar a su sociedad.¿Por qué? Porque funciona como una mercancía o una excusa para justificar la política burocrática. Lo que no está financiado por la beca o el mercado no puede existir.

Por supuesto todavía hay excepciones valiosas. Carmina Hernández es una de esas insularidades y para muestra tenemos la exposición que presenta en el Museo de la Ciudad de México. Carmina ha luchado desde hace años contra las adversidades que le impone su propio cuerpo para crear una obra que lleva impresa su propio sello y factura. Su temática ha sido coherente y constante. El cuerpo humano y la afectividad son centrales para ella como para nosotros.

En la obra gráfica de esta ya madura artista no existen las ambigüedades. Su serie de amantes apuesta al gozo en un extasis renovador inequpivoco. Los personajes son símbolos de afectividades y sentimientos que no necesitan explicación. No hay en ellos nada del dogmatismo formal ni el conceptualismo que ha obligado a muchos otros artistas a recurrir al nihilismo.

Carmina HernándezFrente a la falta de ideales y aspiraciones y ante la presencia de la cultura yoica que forman parte de las llamadas artes post conceptuales, la obra de Carmina sobresale por su independencia de criterio y la sencillez de su propuesta. Muchas de las fibras que tocan sus grabados están basadas en vivencias y anhelos de una mujer de carne, hueso y corazón. Esto hay que resaltarlo, pues cada vez el arte se parece más al Internet: una acumulación de imágenes sin orden, sobrepuestas, vacías, intercambiables; alimento de glotones y perezosos.

La desarticulación de nuestro mundo real en imágenes digitalizadas, el hecho de que los sentimientos cada vez ocupen menos a los artistas y la ya tradicional ceguera de la tecnología hacia el mundo afectivo, hacen que las obras creadas por la imaginación y la mano de Carmina sean objetos muy entrañables. Por supuesto, lo que hay que reconocer de esta artista es su determinación. Su decisión de seguir firme en la tormenta o en el vacío. El haber tomado una decisión y vivir con ella, aferrada de la certidumbre de que son los sentimientos la base de lo humano. Los grabados de Carmina no son historias rosas, son manifestaciones del dolor y la celebración que forman parte de la vida. Por encima de todo podemos ver en ellos la confianza en lo humano para cambiar y la compasión hacia aquellos que en su lucha han sido liquidados por las circunstancias.

Carmina Hernández
Carmina Hernández
Carmina Hernández

Si el modelo actual del arte se ha especializado en destruir y frustrar lo mejor del género humano, haciendo apologías indirectas del liberalismo y su máquina de imágenes, toca a los artistas de conciencia retomar el camino de los ideales. Lo alternativo ya no es aquello que es formal y tecnológicamente fuera de serie. Hoy día lo alternativo es tomar una gubia, tallar un pedazo de madera, untar tinta en la superficie e imprimirla en un papel, decir algo simple. Evitar el conformismo y el endiosamiento del concepto sobre la experiencia.

Con gracia y persistencia Carmina ha construido una obra que manifiesta una actitud de preocupación beligerante por lo humano. Su reconstrucción del mundo femenino está hecha a partir de la ternura y también del valor. La llama del erotismo -tan característica de su obra- es la manifestación de la necesidad de unir en la pareja, conjuntando voluntades, reuniendo a individuos, enlazando mundos escenciales.

Qué más puede ofrecer el artista a sus congéneres sino la visión de su propio mundo. Qué podemos esperar del arte de hoy sino una visión trascendente que hable de las posibilidades deel mundo donde vivimos. Preguntas como estas debemos hacérnoslas cada vez que vemos la obra de Carmina, cada vez que nos acercamos a un museo o galería. Su respuesta nos dará la clave sobre la validez de las artes visuales en la actualidad.

Carmina Hernández



Fotografías:
1. Tocándonos; Xilografía, 17x19 cms. 1998.
2. Me voy; Xilografía, 1996.
3. Son como pajaritos; Xilografía, 49x31 cms. 1989.
4. Poema de amor; Xilografía, 54x36 cms. 1992.
5. Mi cuerpo ha amado el viento / Mi cuerpo ha amado su sangre
(J. Cortázar); Xilografía, 39x39 cms. 1997.
6. Acoger el deseo; Instalación con placas de Xilografía, 2000.

 

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Fecha de publicación: 10.03.2000