Si el modelo actual del arte se ha especializado
en destruir y frustrar lo mejor del género humano, haciendo
apologías indirectas del liberalismo y su máquina
de imágenes, toca a los artistas de conciencia retomar
el camino de los ideales. Lo alternativo ya no es aquello que
es formal y tecnológicamente fuera de serie. Hoy día
lo alternativo es tomar una gubia, tallar un pedazo de madera,
untar tinta en la superficie e imprimirla en un papel, decir algo
simple. Evitar el conformismo y el endiosamiento del concepto
sobre la experiencia.
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