Para Valerio Gámez, devoto
estudiante de artes visuales de La Esmeralda, este mito tiene mucha
tela de donde cortar. El resultado de sus idiosincráticas
exploraciones es una serie de diseños de vestuario llamados
eufemísticamente Gpe. Moda (recuerdan a GAP?), que son el
último grito del mito guadalupano llevado a la moda.
Cada diseño ha partido de la premisa primordial de hacerlo
placentero para el modo de convivencia actual, en el que el o la
joven de piel morena (güeritos de Polanco o criollos de la
Prado Churubusco absténganse) pueden lucir convenientemente
ataviados con una aureola de elegancia, sin por ello denigrar o
pasar por alto la devoción que debe caracterizar al rebaño
de Fox.
Un atuendo debe proporcionar identidad a su usuario, pero en esta
era dominada por grandes corporaciones textiles de dudoso fervor,
asistimos a la creación de clones sin personalidad, jóvenes
cuyo estilo es el mismo en Barcelona que en Buenos Aires o Monterrey.
¿Cuándo habíase visto por ejemplo un par de
satinados pantalones, de corte amplio, estampados con vibrantes
y doradas estrellas? ¿Quién no cambiaría un
jersey FUBU por una de esas entalladas camisetas color carmín
rosado que tanta justicia le hacen a la piel aceitunada?
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