
Damian Hirst |
Lo más sorpendendente
del edificio de la Pinacoteca Virreinal es su aislamiento con respecto
a la calles aledañas, llenas de transeuntes, puestos ambulantes,
lugares recreativos, fondas. Una zona saturada alberga un sitio
silencioso, sobrío, de recogimiento espiritual, que durante
cuarenta años alojó 300 obras de carácter religioso,
realizadas por artistas de la colonia.
La antigua Pinacoteca Virreinal ubicada en el costado poniente
de la Alameda central será ahora la sede de un museo con
vocación contemporánea. Sus instalaciones, que comprenden
la nave del templo principal, las arcadas del convento de San Diego
y un par de patios, serán destinados a lo que Paloma Porraz,
su directora, bautizó como Laboratorio Arte Alameda. |

Gary Hill |
Porraz, curadora
de profesión, da a conocer su punto de vista sobre la misión
de un espacio de arte que surge en condiciones muy particulares,
en momentos de cambio político.
José Manuel Springer:
¿Cómo comenzó la idea de crear este espacio?
Paloma Porraz: Este proyecto
surgió de un estudio muy serio sobre los espacios arquitectónicos
del inmueble y sus posibilidades para presentar arte contemporáneo.
Creo que si las exposiciones de arte contemporáneo están
bien seleccionadas no tiene que ser contradictorio con el espacio,
sino que se puede integrar perfectamente bien cierto tipo de obra
a esta arquitectura. Es más, este espacio se presta a que
se le dé una nueva lectura y una nueva perspectiva al arte
expuesto.
Al pensar en el tipo de exposiciones que se podrían presentar
me plantee cuáles serían los nichos de exposición
de arte contemporáneo que aún no se han podido concretar
o que están pendientes, para no caer en un espacio que fuera
una repetición de X Teresa o del Museo Carrillo Gil. Lo que
pensé fue hacer una exposición central cuatro veces
al año, en la que participen artistas contemporáneos
clave a nivel global, que integre alguna pieza clave dentro de su
producción. |
Probablemente va a ser difícil
que podamos presentar una exposición retrospectiva de
artistas como, por decir algo, Mona Hatoum o Mark Dion, por
las características del lugar y porque es muy costoso,
creo que podríamos traer unas cinco piezas centrales
de su producción artística y mucho material documental,
de manera que se inicie un acercamiento a este tipo de obras
que no tendriamos forma de ver en México.

Vanessa Beecroft |
| JS:
¿Por qué se llama laboratorio?
PP: Junto
a esa exposición central quisiera hacer una serie de exposiciones
que funcionaran como una confrontación, con ciertos temas
o ciertos medios, tratados dentro de la exposición central.
Para ello, hay que invitar a artistas jóvenes o vitales que
inicien una confrontación o diálogo con estos temas
que forman parte del discurso global. Tengo la intención,
de ahí el nombre de Laboratorio, de rescatar un espacio que
tenemos aquí en la pinacoteca para manejarlo como un taller
de producción para obras in situ.
Paralelamente a las exposiciones presentadas
vamos a tener un programa importante de proyección de videos,
donde se harán revisiones del trabajo de videoastas. Por
ejemplo, para la inauguración tenemos planeada una retrospectiva
de Gary Hill, uno de los pioneros del video, a fin de conocer su
producción entera, desde los primeros años de su carrera
hasta hoy, complementándola con material documental.
Quiero colaborar con X Teresa en el proyecto
que ha iniciado, que a mi me parece muy interesante, del Festival
de Arte Sonoro, con una investigación en torno a esta novedosa
forma de arte . Queremos hacer un lugar de registro de trabajos
sonoros. |

Anónimo |

Gary Hill |
JS:
Estas hablando de artistas internacionales exclusivamente?
PP: No tienen
que ser extranjeros. Hay artistas mexicanos que entran dentro del
discurso global. Yo creo que este era un aspecto que cubría
el Centro Cultural de Arte Contemporáneo, donde todos pudimos
ir ahí y ver a Keiffer, a Boltansky, en fin una serie de
artistas que no hemos vuelto a ver
JS: Cuál
es la relación que se pretende establecer entre el Laboratorio
Arte Alameda y su público potencial? Esta ubicado en una
zona muy popular como lo es la Alameda. ¿De qué manera
la consideración de ese público influye sobre la programación
de exposiciones?
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| PP:
Desde el nombre que le pusimos, incluimos el nombre Alameda porqué
si nos interesa involucrar a la comunidad circundante al proyecto.
Además de la inclusión de obras clave, queremos presentar
exposiciones que tengan que ver con una reflexión urbana,
arquitectónica, que estén en estrecha relación
con lo que es la Alameda, que es un lugar del cual tenemos todavía
bastante por descifrar. Ha pasado por una serie de etapas que la
han fragmentada, convirtiéndola en distintas cosas, y ahora
es un marco con realidades superpuestas que habría que descifrarj.
Para esto me gustaría realizar proyectos con una investigación
de tipo social, más general, en los que se involucren en
la l curaduría gentes de distintos ámbitos, de distintas
disciplinas: sociologos, antropólogos, arquitectos, urbanistas,
para lograr curadurías que sean adecuadas al concepto de
laboratorio, de diálogo, en estrecha relación con
la cotidianeidad
JS: ¿Existen
planes para llevar actividades con los jóvenes, con los niños,
que viven en la zona?
PP: El programa
educativo será definitivamente muy importante. Quisiera que
las exposiciones proporcionaran la información necesaria
para un público más heterogéneo que es el que
queremos atraer, complementada con programas educativos que no solamente
sirvan para justificar las exposiciones que se realicen, sino que
sirvan para ampliar el público del arte contemporáneo
que está reducido a grupos específicos. Poco a poco
queremos llegar a un público heterogéneo: gente que
visita la Alameda, universitarios, escolares, público interesado
en el arte, y en general el público joven.
La idea del Laboratorio es generar una vitalidad
que atraiga a todo mundo en torno al arte contemporáneo en
lugar donde se da un cruce de disciplinas. |
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