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José Manuel Springer


 

Mirar la Pintura

 Museo de Arte Moderno
  La Mirada Fuerte
El ejercicio de ver una forma para luego reinvertarla en pigmentos abunda en toda la historia del arte. La relación mente mano es el fundamento de la pintura moderna. Cuando el ojo puede captar la escencia y la mano traducirla al lienzo o papel, dándole una característica especial, es cuando llegamos a la expresión de la vida de un tema. El aliento de vida es el sine qua non de la modernidad. De ahí que la pintura se centrará en la realidad posible: el desnudo, el bodegón, el paisaje, el retrato.

Qué es lo que fija la mirada? Dónde se posa el ojo, desde qué posición, con cuál ángulo, qué sucede con la información visual en la mente que la devuelve transformada en su escencia? Estas son las preguntas que hay que hacerse al ver una obra moderna. El entramado de respuestas ofrece visos de interpretación. Será la inmovilidad aparente del cuadro que fija las horas de larga meditación. El tiempo que tarda el pincel en dejar su carga, la suma de las pinceladas que hacen una imagen. ¿Qué hay detrás de todo esto?

Comencemos por el dibujo. En la clase de dibujo al natural el objetivo es captar una forma de una manera íntima. Se trata de conocer su exterior e intuir su interior. Los ejercicios de tiempo, desde el garabato de 30 segundos hasta la pose terminada de dos horas, son tareas que revelan la estructura de la forma, y la capacidad de dar un soplo de vida a los materiales.

Ian Anderson

Ian Anderson :Paisaje Metafísico


Frank Auerbach

Frank Auerbach: Mornington Crescent

La pintura descansa sobre la estructura dibujísta, dejando ver las aristas y los bordes donde la silueta se hunde sobre sí o empuja el espacio que se encuentra a su alrededor. La cadencia del movimiento y de la interaccion de formas es lo que nos da la complejidad del mundo, la riqueza de su detalle. Fijar la forma, insistir en lo visual para crear una imagen que aunque plana tiene mucha vida.

El color recubre con su sustancia pastosa, repellada, el cuerpo de la modelo en Lucian Freud. En sus grabados es la repetición de la línea de contorno, el entramado de trazos que forman la sombra o el volumen. Lineas bien emarcadas, como solo el buril del grabador puede dibujarlas son la sustancia de la imagen. El ojo salta entre la línea solitaria y el todo con solo alejarse un paso. Microcosmos y macrocosmos del mundo visible que nos es dado experimentar. Entrar y salir de la obra cual si se tratara de una puerta.

 
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Fecha de publicación: 10.07.2000