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Los Territorios del Fuego
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Elvira Santamaría es, de la generación
de artistas nacidos a fines de los 60, la más representativa
en el género del performance. Su trabajo involucra una
mezcla de simbolismo arcaico con una dosis de improvisación
y de adaptación a los contextos en los que trabaja.
Durante el verano de 2001, luego de una larga estadía en
Europa, Elvira participó en la 3í Bienal de Performance,
organizada en Israel por la Galería Nachshon en el kibutz
del mismo nombre.
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Elvira Santamaría; Performance
en la cafetería del kibtz Nachson, 2001
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El performance estuvo obviamente influido
por la situación bélica que se vive en la zona
de Gaza, en la frontera con Palestina, donde los levantamientos
armados, las bombas y los atentados suicidas han creado un
clima de tensión que no parece tener fin en el corto
y mediano plazo.
Para la bienal, como es su costumbre, Elvira viajó
con casi nada, unos cuantos pedazos de ocote y nada más.
Su propósito era llegar y observar la situación,
vivirla y asumirla para encontrar la razón de su obra.
Luego de algunos días de recorrer el kibutz donde se
encontraban concentrados conoció la forma en que se
realizaban las labores de limpieza en la cafetería-restaurante.
El día de su performance escogió el restaurante.
Comenzó por empujar las mesas hacia
una de las esquinas, tal como lo hacen los encargados de limpieza.
Ante la vista del público Elvira arrinconó las
mesas dando tiempo a que la gente se familiarizara con la
acción. No pasó mucho tiempo antes de que algunos
de los asistentes se opusieran a que la mesa en la que se
encontrara fuera empujada. Comenzó la resistencia,
una mujer de edad avanzada enfrentó a Elvira oponiendo
resistencia a su labor. Las dos comenzarón a forcejear
con el mueble, empujando en direcciones opuestas. La mujer
cuestionó verbalmente a la artista por el hecho de
intervenir en su territorio sin tener un fin aparente. Elvira
le respondió que la acción pretendía
buscar una reacción, como una forma de establecer una
comunicación y que hasta que ella se había opuesto
no lo había conseguido.
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A continuación Elvira
tomó un rollo de toallas de papel con el que comenzó
a marcar una zona. Al delimitar la zona subió a una silla
colocada sobre una de las mesas y colocó un pedazo de
vidrio sobre su rostro, aplastando la nariz y la boca contra
el mismo. Elvira tomó entonces una rama de ocote a la
que prendió fuego. Con el humo que desprendía
el ocote cubrió la zona del vidrio que cubría
su cara. Minutos después el negro de humo había
ocultado completamente su cara. Elvira apagó el ocote
y con la punta del dedo índice dibujo algunas líneas
sobre el humo que permitieron a los asistentesvolver a ver algunos
detalles de su rostro. Este fue el fin de la acción.
Las acciones performancísticas de Elvira tienden a crear
espacios rituales en torno suyo. Su uso de materiales como el
fuego, el espejo o vidrio, y la expectativa que genera el desarrollo
de sus performances generan la sensación de asistir a
un proceso de descubrimiento o revelación.
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Elvira Santamaría;
Performance en la cafetería del kibtz Nachson, 2001 |
El esfuerzo físico
y el riesgo que implica involucrarse en situaciones que atentan
contra su cuerpo logran también aumentar la tensión.
Pareciera que la tensión es un elemento indispensable
para lograr ese estado de concentración en nosotros mismos
para participar virtualmente en su acción.
Por otro lado, la sencillez de su propuesta, que involucra el
cuerpo y la matería apunta hacia los orígenes
de una cultura indígena colonizada y sometida a sangre
y fuego. No obstante, esta misma analogía podría
establecerse con la cultura contemporánea, en la que
el individuo resiente el peso de las instituciones y las demandas
del sistema sobre su frágil estructura psíquica.
La transgresión de esos sistemas, el rechazo a comportamientos
estériles y degradantes, nos permiten ver en los performances
de Elvira una puerta abierta hacia el autoconocimiento y la
defensa de los valores individuales. En suma, su trabajo de
performance es una práctica poética, alejada de
lo narrativo, que permite ver el proceso de formación
de la persona, saltando los obstáculos y trampas y que
nos impone la homogenización. Para el trabajo de Elvira
la reacción del público es la única retribución
que la confirma como una artista que comunica la esencia del
ser.
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Elvira Santamaría; Performance
en la cafetería del kibtz Nachson, 2001
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Elvira Santamaría; Performance
en la cafetería del kibtz Nachson, 2001
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