Palíndromos de la imagen: la fotografía de Ernesto Ríos

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

José Manuel Springer

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

La fotografía de Ernesto Ríos puede considerarse como una ruptura con la fotografía convencional pues se acerca más a los procedimientos de representación pictóricos. La antigua idea de que la cámara registraba lo que filtraba la lente es superada en el trabajo de este fotógrafo morelense. El cambio en la estrategia tiene que ver con la gramática de las imágenes, el cómo se articulan para dar lugar a una semántica, o sea un nuevo significado que viene de leer la imagen en dos sentidos, como referente y como objeto en sí mismo.

Para considerar lo que esto significa debemos echar mano de una explicación de lo que ha sucedido con el arte desde la invención de la fotografía hasta nuestros tiempos. En un primer momento, las imágenes captadas por la fotografía son una imitación de la realidad. Dependen de la existencia de un ente u objeto al cual hacen referencia por medio de la similitud. La fotografía del siglo XIX era eso, una reproducción mecánica de la realidad.

Esta forma instantánea de reproducir lo real llevó a que la pintura cambiara sus estrategias, su vocabulario y su finalidad. A raíz de la invención de la fotografía la pintura comenzó a deformar la realidad para poder separarse de aquella. Simultáneamente la fotografía comenzó a imitar a la pintura, produciendo imágenes que reproducían la composición y los efectos pictóricos, surgiendo así una fotografía artística de corte pictoricista.

El arte del siglo XX vio un cambio radical, el Cubismo hizo que la pintura se alejara de la de representación ilusoria de la realidad, ofreciendo una representación más real que implicaba el uso de la dimensión temporal y la eliminación de la perspectiva. La fotografía, por su lado, se volvió más esteticista, llegando a un purismo que se manifestó en la fotografía de paisaje. Además el fotógrafo se concentró en la captación del instante, cosa que le dio a la fotografía su certificado como medio artístico, pues logró captar la realidad de una manera totalmente distinta a la de otros medios.

Al finalizar el siglo XX la fotografía había cambiado radicalmente su modus operandi. Por un lado el fotógrafo comenzó a situarse delante de la cámara para utilizarla como un reflejo sofisticado de verse a sí mismo. También se recurrió a la construcción de escenarios, que al hacer una puesta teatral abandonaban los postulados puristas e instantáneos que llevaron a la fotografía a ser considerada un arte.

Actualmente fotógrafos como Ernesto Ríos retoman los paradigmas del quehacer fotográfico para transformar nuevamente la naturaleza del medio. La superimposición de imágenes que usa Ríos nos recuerda a la pintura surrealista, pero la diferencia estriba en que las imágenes por él captadas provienen estrictamente de la realidad, y es mediante el uso de tecnologías digitales que se logra la alteración perceptiva de lo real. Puede decirse entonces que sus imágenes son un espacio visual en el que se reproduce el mecanismo de la mente humana, pues lo que ellas reflejan es algo muy similar a lo que sucede en nuestra mente cuando se combinan formas y significados.

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

Ernesto RíosErnesto Ríos: Sin Título, 2001.

En ese sentido Ríos tiene razón cuando se¿ala que en su obra la búsqueda no tiene un objetivo específico, sino que lo que intenta es situar el mundo en un espacio ambiguo de representación, en el que dos o más imágenes se mezclan para combinar sus propiedades expresivas. La serie de fotografías dedicadas a animales ejemplifica lo anterior. Por un lado la presencia de seres vivos, metáforas del mundo natural, se entremezcla con espacios, signos y símbolos del mundo real. Estas obras pueden leerse en su conjunto como procesos lingüísticos de la imagen, articulaciones que crean significados a partir de imágenes individuales.

En su brillante estudio sobre la imagen fotografíca, La Cámara Lúcida, el desaparecido lingüista francés Roland Barthes, se¿ala que la imagen fotográfica cuenta con elementos que pasan desapercibidos a primera vista pero que luego de una inspección detenida adquieren una presencia iconográfica decisiva. A estos elementos los llama el Punctum de la fotografía; aquello que impresiona nuestro inconsciente, pero que solo hasta que lo hacemos consciente nos da la clave de una imagen. Puede tratarse del zapato tirado al lado del cadáver de un insurgente, la silueta pintada de un perro encontrada en el asfalto. El fotógrafo del siglo XX apuntaba su cámara hacia el mundo, buscaba un objetivo, pero lo que veía en el positivo ya impreso lo sorprendía: había cosas que aparecieron, en las que él no había reparado y que determinan el peso o la dirección de la estructura visual de una fotografía.

Ernesto Ríos Ernesto Ríos: Sin Título, 2001.

En las imágenes fotográficas de Ernesto Ríos el proceso de descubrimiento del punctum resulta de una composición sintética (como en el Cubismo), en la que se arma un todo a través de las partes, siendo está método inductivo lo que hace que los detalles de una imagen den la elocuencia expresiva al todo.

En consecuencia lo que está buscando el fotógrafo no existe a priori, surge del accidente, de un encuadre de la cámara que parece no estar dirigido hacia una realidad específica. El fotógrafo parece más interesado en dejar que la realidad se vierta sobre la lente y, como en un reloj de arena, la imagen pase de un ámbito a otro. Estas imágenes fuera de foco, carentes de composición (de una forma de ver explícita) se unen a través de la tecnología digital y dan como resultado encuentros iconográficos poéticos.

Para abonar aún más en el proceso del azar, Ernesto Ríos reune imágenes inconexas en trípticos y polípticos que crean frases iconográficas, cercanas a la narrativa del cine, pero que apuntan tan solo a momentos guardados en la mente, situaciones que no alcanzan a ser digeridas por el conciente. El movimiento de la cámara, el barrido de las imágenes evidencian lo transitorio y lo efímero de nuestra percepción. Para seguir con el ejemplo cubista, en los trípticos las imágenes actúan por separado, aislando las partes de un todo para comprenderlo.

Por último, el fotógrafo ha producido una serie de imágenes únicas en las que existe una voluntad explícita de unir sus elementos para incrementar el significado. Tiempo y espacio fotográfico se compactan -una táctica opuesta a la de los trípticos- para dejar que la gramática del color, la forma, la dirección y el movimiento, generen una expresividad ausente en las partes.

Esta voluntad de explorar la naturaleza de la imagen, sus intrincadas relaciones con lo real y la ilusión, es lo que hace ver la obra de Ernesto Ríos más que como fotografía como arte visual sin adjetivos, es decir un lenguaje que parte de la forma y el significado, pero cuyos contenidos surgen de manera espontánea y casual. Un arte que bien podría ejemplificar los palíndromos mentales de la imagen fotográfica en el siglo XXI.

Ernesto RíosErnesto Ríos: Rata, 2001.

 

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 28.02.2002