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Un recuento de
daños y aciertos
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¿Cómo
hablar de las exposiciones del 2001 sin comenzar
por la magna muestra de Gabriel Orozco en el Museo
Tamayo? Sin duda, una de las que más gente atrajo,
más expectativas causó, de la que más crítica
o comentarios se publicaron y eso que ni siquiera
fue de lo mejor. |
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| Desde luego se hizo un
gran esfuerzo por reunir la mayor parte de la obra del artista
y los resultados fueron bastante buenos si se considera, además,
que fue la primera exposición de Gabriel Orozco en su paÍs
natal. Sin embargo, en ningìn momento se hizo una reflexión
seria en torno al fenómeno absolutamente anti-mexicano del
que es presa el artista. No es la primera vez que un artista
mexicano tiene éxito en el extranjero antes de que el pìblico
clame con gran Ímpetu nacionalista que en realidad nació,
se educó y trabajó en México, y que si no se le habÍa hecho
un reconocimiento en su paÍs, fue por falta de tiempo. Tamayo,
Toledo, Galán -por citar solamente a algunos- junto con Orozco
fueron vÍctimas de cierto malinchismo mismo que se superó
al ser reconocidos los artistas en el extranjero. Entonces,
no se puede hacer una evaluación totalmente objetiva del trabajo
de Orozco en un marco en el que priman otros intereses por
encima de las cualidades estéticas de su obra.
Una de las mejores exposiciones del a¿o, a mi modo de ver,
fue la de Operativo en el Museo Tamayo, todavÍa en
la era de Osvaldo Sánchez y curada por TobÍas Ostrander. El
mérito de la exposición es intrÍnseco a las necesidades capitales
del arte. Es decir, no se mide por el éxito que tuvo, ni por
la aceptación del pìblico o la falta de interés del mismo.
Dejando a un lado el hecho de que Osvaldo resucitó a un muerto
(el Museo Tamayo, cuestión que ya habÍa logrado con el Carrillo
Gil), TobÍas hizo lo que todo curador deberÍa hacer, pero
que en México no se hace: investigar, reunir información,
trabajar una hipótesis, estudiar el caso y ejemplificar las
conclusiones. El resultado es una exposición que, si bien
en apariencia resultaba superficial, reìne una buena labor
documental, iconográfica y conceptual.
Otra exposición que vale la pena enunciar es la que presentó
Claudia Fernández en el Laboratorio Arte Alameda. A diferencia
de la de Gary Hill que fue superior a ésta y a la de Suter
que fue muy inferior, la de Claudia resultó dinámica, entretenida,
laboriosa y estéticamente bien lograda. El espacio ayudó a
que la experiencia del espectador fuera más positiva aun,
pero la idea original de trabajar la cámara de video con un
espejo piramidal y filmar aspectos triviales de la vida cotidiana
fue una excelente tarea de Claudia.
Una exposición que definitivamente carece de orden (por no
decir que fue un absoluto caos) tanto conceptual como museográfico
es la de 4a2g que se presentó en el Museo de Arte
Moderno. Si bien las obras de Fernando GarcÍa Correa y las
de Franco Manterola fueron rescatables (en ese orden), las
de VÍctor Guadalajara y las de Teresa Velázquez (también en
ese orden) fueron desafortunadas, por decir lo menos. |

Gabriel Orozco: Ping
Pond Table; 1998

Gabriel Orozco: Papalotes
Negros; 1997

Gabriel Orozco: Oval
con Péndulo; 1996

Claudia Fernández: Manguera, 2001 |
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Rubén Ortiz
Torres: Identidad, 2000
Rubén Ortiz presentó su serie fotográfica
de los altares del dÍa de Reyes de la Alameda en el Centro
de la Imagen. Si Rubén es un excelente pintor y un bastante
buen fotógrafo, ¿por qué carecen de fondo estas fotografÍas
a las que de ninguna manera se les reprocha su técnica, pero
sÍ su falta absoluta de discurso? A lo mejor es que este tipo
de obras con tintes neo-kitsch ya saturaron las salas en los
años 80 y a mi parecer ya no ofrecen nada a nivel teórico,
pero en realidad creo que Rubén tiene mucho mejores piezas
y que éste fue un intento fallido por darle seguimiento a
un tema trillado.

Thomas Glassford: Detalle
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Irene Clouthier: Bobby con
Tapas, 2001.
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Hablar del VII Salón de Arte Bancomer resulta
polémico por varias razones entre las que destaca el hecho
de que yo forméparte del comitéde selección y que tanto
Olivier Debroise como yo quedamos absolutamente inconformes
con la museografÍa que impuso Luis-MartÍn Lozano, también
seleccionador y director del MAM. Pero fuera de estas arbitrariedades
creo que la exposición en general resultó positiva. Tratamos
de hacer una selección de lo más sobresaliente a nuestro parecer
del acontecer actual mexicano. Quedéconforme con la selección
y en especial con las piezas de Carlos Amorales, Galia Eibenschutz,
Luciano Matus, Carlos Ranc, Thomas Glassford, Marianna Dellekamp,
Verena Grimm, Rubén Gutiérrez, Edgar Orlaineta y Stefan Bríggemann.
Obras que desmerecieron debido a la pésima colocación museográfica,
fueron las de Fernando GarcÍa Correa, Marco Arce, Irene Clouthier,
Katya Brailovsky y Mario GarcÍa. Otras que resultaron malas
y no por culpa del equipo del Museo: Olga Adelantado, MarÍa
Joséde la Macorra, Franco Aceves, Teresa Velázquez y Yolanda
Gutiérrez. Tengo entendido que las obras se vendieron bien
y espero que aun con la salida de Ercilia Gómez Maqueo de
la Fundación Cultural Bancomer, se siga dando impulso y apoyo
a los jóvenes artistas. |
| Casi
al finalizar el año se inauguró una de las exposiciones más
propositivas en México en los ìltimos años. Se trata de Do
it en el Museo Carrillo Gil, bajo la dirección de Patricia
Sloane. En los años 70 fueron comunes las exposiciones y los
performances que exigÍan la interacción del pìblico; este fenómeno
pasó rápidamente de moda y no se habÍan hecho muchas obras en
las que se invitaba al pìblico a participar de alguna forma,
hasta que el arte electrónico propuso una nueva manera de crear
obras en proceso con la intervención de varios autores. La exposición
en el Carrillo Gil concentró una interesante diversidad de formas
para elaborar una pieza, abordarla como intérprete y recibirla
como espectador. Se trató de un juego conceptual en el que el
resultado final de la obra era casi tan importante como su proceso
de creación. Varios ejercicios, en su mayorÍa de carácter lìdico,
caracterizaron una muestra en la que prevalecieron las buenas
ideas, facturas y resultados.Otra muy buena exposición es la
que presentó Héctor Falcón en el MUCA de Ciudad Universitaria.
FotografÍas digitalizadas, diagramas, un video y diversas cartografÍas
mostraban el desarrollo fÍsico al que se sometió el mismo artista.
Más de un mes de ejercicio, dieta especial y esteroides moldearon
su cuerpo el cual fue objeto de escrutinio bajo la lente de
Falcón. Muy diferente a la serie que trabajó Marianna Dellekamp
en la que denunciaba la atrocidad de las dietas a las que se
sometÍan las mujeres para responder a estándares casi inalcanzables
para estar satisfechas con su cuerpo, Falcón retrata sin complejos
el proceso traumático para poder pertenecer a una sociedad entregada
al placer de la visibilidad pura. Un espacio que es necesario
recuperar es el Museo Universitario del Chopo. IncreÍble por
sus dimensiones y las posibilidades que puede ofrecer en sus
distintas salas, el Chopo está dominado por la mediocridad direccional
y la ineptitud curatorial. Ni hablar de la carencia de investigación
en cada uno de sus proyectos. |
Héctor Falcón: Dias
8, 22 y 43. 2000.
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| El EX-Teresa tuvo aciertos
tanto en el Festival de Arte Sonoro curado por Manuel Rocha,
como en el Festival Internacional de Performance, bajo la
dirección de Karina Alvarado. Guillermo Santamarina ha decidido
oportunamente realizar el Festival del Performance bianual,
cuestión que será positiva, tanto para la selección de participantes,
como para la calidad de la muestra.
Se ha anunciado un nuevo Festival de Performance
en el MAM. No sémás detalles, pero conociendo los criterios
de arte contemporáneo del equipo de Luis-MartÍn Lozano, me
da miedo. A ver quésucede... |
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