| La
imagen fotográfica, hoy más abierta que nunca |
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Esta podría llamarse una historia
de tres mundos reunidos en una sola avenida. Alemania, Japón
y el resto del mundo, la obra de Thomas Ruff, Hiroshi Sugimoto
y Yann Arthus-Bertrand presente en el Museo Tamayo durante el
primer trimestre del año y la instalación de fotografías
del mundo sobre el enrejado del bosque de Chapultepec. Lo interesante
es que la forma en que las tres exposiciones fotografícas
se complementan para dar al espectador no especializado la punta
de hebra de la fotografía contemporánea. A la vez
parece imposible escribir esta crónica sin dejar de hacer
referencia a las imágenes aparecidas recientemente en la
televisión que reflejan la violencia y los resultados del
terrorismo en todo el mundo. Todo el paquete visual se despliega
ante los ojos de niños y adultos, escolares y analfabetas,
ricos y pobres; con distingos sociales o sin ellos las imágenes
están puestas en la mesa y nos dan a conocer sus contenidos,
muchas veces sin un intermediación explicativa.Podríamos
hablar de estas imágenes del mundo no como fotografía,
pues los medios tecnológicos, las alteraciones digitales
y las dimensiones que ostentan las imágenes de Ruff, Hiroshi
Sugimoto y Yann Arthus-Bertrand nos hacen ver nuestras pobres
fotografías de maquinita como estampillas de correo. Estas
son imágenes de una definición pocas veces vista,
la escala de la fotografía y la perfección de su
superficie se ha convertido en una muestra de elocuencia y ubicuidad
que tiene la fotografía en nuestro tiempo.
La
visión global que tiene el fotoreportero francés
mostrada en paisajes, concentraciones humanas y panorámicas
del mundo- parece más verdadera por la calidad
de su registro óptico. Tal nivel de perfección,
visceralmente sorprendente, comunica el tema de sus fotografías,
con toda la vitalidad, exotismo, belleza, y el punto de vista
elevado crea también la impresión de un punto de
vista no humano . En sus imágenes, el mundo resulta minuciosamente
representado y eso es lo que convence al público sobre
el valor de la propuesta. por supuesto, el posicionamiento de
las mismas en la vía pública demuestra que la fotografía
no necesita del museo para ganarse al público.
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Arthus-Bertrand |
Las fotografías
de Hiroshi Sugimoto (Tokio 1946) dependen en gran medida de la calidad
técnica, pero constituyen una propuesta esencialmente distinta.
Lo que se propone el artista es demostrar la invariabilidad de la
imagen, su permanencia, su inmanencia. Al fotografiar estructuras
arquitectónicas, recrear escenas tomadas de la pintura como
la Ultima Cena de Leonardo Da Vinci- y paisajes marinos sumidos
en la más absoluta calma, Sugimoto revela otro aspecto de
la practica fotográfica contemporánea: su capacidad
de acercarse a lo pictórico al eliminar la noción
del instante mágico. En contraste con las fotografías
de Arthus-Bertrand, el tiempo extendido, la exposición prolongada,
es el recurso técnico central de su visión estética.
La velocidad, la movilidad, la permanencia son algunos de los temas
que se encuentran en las series fotográficas en blanco y
negro de Sugimoto. Crear un registro preciso de lo que es la fotografía
es el objetivo de Thomas Ruff. Al igual que Sugimoto, Ruff se
ha fijado no una temática específica sino el análisis
del proceso representativo como objetivo de su obra. Ruff se ciñe
a series fotográficas que demuestran los géneros tradicionales
de la pintura y la fotografía llevados unos pasos más
adelante, con una estática desilusionante. Los retratos de
Ruff, que parecen versiones gigantes de fotos de identificación,
carecen de expresión alguna, y en ese sentido recuerdan los
interiores de cines tomados por Sugimoto, en donde un fondo blanco
trae a la memoria la evanescencia de la imagen. El retrato es una
matriz a partir de la cual cuestionar su función básica:
enfrentar al retratado con su propia imagen.
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De
manera similar, la serie de enormes paisajes oscuros del espacio
exterior captan la inmovilidad de los astros, solo que en estos
las asociaciones con los signos y constelaciones estelares revelan
rasgos más expresivos que los de un rostro humano. En
ese sentido los paisajes de Ruff se relacionan con los de
Yann Arthus-Bertrand, en que ambos buscan humanizar el espacio.
Ruff presenta también una serie de desnudos, otro género
histórico, tomados de imágenes de la Internet.
La mayoría de estos desnudos demuestran hasta que punto
el lenguaje de la pornografía se ha vuelto el común
denominador de la representación corporal. Entre lo superficie
de la piel fuera de foco, causada por el movimiento, y las pequeñas
variaciones cromáticas que provoca Ruff con la técnica
digital queda un pequeño espacio para que se manifieste
una estética de lo obsceno como un hecho digerido y consumido,
que pierde su poder provocador o aún escandalizador.
Los cuerpos seleccionados por el fotógrafo (principalmente
mujeres) apuntan a la clase de consumo masivo que tan de moda
ha puesto la fotografía publicitaria y de moda. No obstante,
hay que darle crédito por el hecho de trabajar sin ambages
un lenguaje contemporáneo.
Si
la pornografía ha ido cerrando el círculo sobre
el espectador desprevenido, Ruff recurre a la fotografía
policial para finalmente ampliar la expresividad del retrato.
Lo logra haciendo collages de imágenes de delincuentes
que ponen en tela de juicio la división de géneros
masculino-femenino y juegan con las expectativas del espectador,
pues lo colocan entre aceptar los retratos inexpresivos como
imágenes objetivas ylas fotografías en collage
tipo policial como muestras de una expresión subjetiva.
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Thomas Ruff: Portrait (V. Liebermann),
1999
C-print / 82 2/3 x 65"
210 x 165 cm
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Sugimoto, U.A Walker, New York, 1978 |
Sugimoto, H. Kohl, R. Lubbers,
Lord Carrington, F. Mitterand, 1994 |
Sugimoto, North Atlantic Ocean,
Cape Breton Island, 1996 |
En el caso de los tres fotógrafos el
trabajo es el producto de una experiencia de lo visual, pero en
el muy particular caso de Ruff también intervienen factores
externos a lo visual como lo es el hecho de usar y retocar las
imágenes de Internet. Podría decirse que en el caso
de Sugimoto el diálogo con otras formas artísticas
como la arquitectura o la pintura apunten a la asociación
de la fotografía respecto con las demás artes o
que está tratando de llegar a un síntesis de los
dos medios, al destruir el principal factor de la fotografía:
la asociación tiempo-espacio.
Para Arthus-Bertrand, la cuestión
no es disectar a la fotografía como medio representativo
sino lograr una expresividad basada en una técnica análoga
muy depurada, en la que el color juega el punto central de la
propuesta.
Es
evidente que el gran público se quedará con la propuesta
más mimética, la más ecológica y la
que menos problematiza la cuestión de las imágenes
en la actualidad. Como también es evidente que Ruff y
Sugimoto continuarán explorando la fotografía como
medio. Pero, de los resultados de los tres obtenemos la visión
de la fotografía como un medio abierto a cualquier influencia,
lo que lo hace el soporte sin igual de la imagen en la actualidad.
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Thomas Ruff, "nudes cp 17",
2001
C-Print, 117 x 110 cm
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