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| Volcanes
hechos a mano |
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| Al observar las esculturas de Vicente
Rojo, objetos que encierran un profundo amor por el oficio artístico
y expresan la sensualidad de la materia pura, surgen dos interrogantes.
Primera, si invariablemente el arte está basado en la forma,
y tendemos a ver la forma como un leguaje, una manera de decir, cuál
es el significado de esas masas cónicas de superficies geométricas
y sígnicas. Y segunda ¿qué papel juega en la
cultura actual la representación de la naturaleza como tema? |
Para encontrar una respuesta habría
que ver series anteriores de Vicente Rojo, en las que señales,
recuerdos, negaciones, nostalgias y pirámides, por mencionar
solo algunas, han marcado los pasos del artista. En todas ellas
encontramos la geometría como un principio de orden que
guía el trabajo. Este principio cede posteriormente a una
expresión informal que impone la materia, sea el óleo
o el bronce; las formas lineales se desmoronan, las aristas se
desvanecen, las redondeces se funden, el espacio sucumbe a la
forma y viceversa.
La obra de Rojo, como la de los primeros descubridores de la perspectiva
en la Florencia del siglo XIII, está movida por la fascinación
y la precisión de un diseño, que no obstante está
supeditado a un tema, el formalismo tiene el objetivo de comunicar
un contenido.
Vayamos ahora a las tres series de volcanes. El común denominador
de estas, y de toda la obra de Rojo, es la frontalidad, y, en
el caso de las esculturas, la vista cenital. Cada volcán
tiene por lo menos esos dos puntos de partida, que acentúan
su manufactura. Por otro lado, el trabajo de la superficie, que
se puede apreciar perfectamente en las fotografías de Michel
Zabe/Tachi, donde podemos apreciar la materialidad del bronce,
su plasticidad y maleabilidad, elementos que el autor siempre
se propone destacar en su obra.
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Vicente Rojo
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En las series específicas es donde podemos
darnos cuenta que la forma por la forma no es la estrategia del
escultor. Los volcanes encendidos demuestran en su cono superior
un tratamiento que nos remite con formas bellas y equilibradas
a los diferentes tipos de formación rocosa y de cenizas
que surgen en los volcanes de acuerdo a su tipo geológico.
En contraste, los volcanes apagados dejan ver el paso del tiempo
que ha limado sus superficies y las aristas de la corona, de la
que solo quedan superficies planas y erosionadas, con alguna depresión
en el cráter.
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Finalmente, la serie de volcanes primitivos acusa
un trabajo que enfatiza las estructuras en ocasiones bellamente
equilibradas y otras caóticamente formadas. Estas esculturas
representan el momento en la vida del volcán en que las
materias se han cristalizado formando hermosas cadenas de elementos
o se han solidificado creando una euritmia de texturas.

Volcán Encendido 2. -vista
superior- Bronce (2000)
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Volcán Encendido 1. Bronce (2000) |
El uso de formas descriptivas y
funcionales, característica del trabajo de Vicente Rojo,
permite establecer un parámetro interpretativo, que en
la poesía lo han reflejado de maneras misteriosas y evocativas,
los poemas de Alberto Blanco, ricos en imágenes visuales
emanadas de sus descripciones de piedras de origen volcánico
como son El Basalto, La Pirita, El Cuarzo, por mencionar algunos.
Esas tres etapas de la historia de un volcán podrían
corresponder a sendos momentos en la historia de los pueblos, que
frecuentemente ven en ellos un símbolo de sabiduría
(volcanes apagados), vitalidad (volcanes encendidos), o fuerza telúrica
irracional (volcanes primitivos).La sacudida que nos propinó
el Popocatépetl hace un par de años y su despertar
humeante fueron el mejor recordatorio de que la Naturaleza sigue
teniendo la sartén por el mango. Claro que también
habrá quien diga que el 11 de septiembre fue un terremoto
cultural e incluso estético, algo que habría que tomar
en cuenta. Desde la primera explosión que dio origen al universo,
la forma concéntrica ha dominado todo lo que nos rodea. Como
si la energía decidiera racionalmente que los planetas deben
ser redondos, las estrellas espirales, las galaxias sinuosas y los
cometas parábolas. El descubrimiento de estos principios
básicos del comportamiento de la materia y la energía,
lleva a que en todas las civilizaciones el arte siga a la naturaleza
como principio o modelo. |
Volcán Apagado 3. Bronce (2000)
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Aun cuando la Naturaleza no ha cesado de ser el modelo a seguir,
hoy día la civilización es el paraíso en
el que artistas y estetas buscan el principio formal o el tema,
que muestre la imagen de la humanidad en toda realidad, es decir
aquel que integre nuestro ser natural y la conciencia de nosotros
mismos. Es decir queremos reconocernos como hijos de la naturaleza,
pero hijos rebeldes, con conciencia.
La tarea del arte durante gran parte del siglo XX fue reconciliar
esos dos extremos: cultura y natura. Recordemos la frase de
Jackson Pollock, cuando le interrogaron sobre la relación
entre Naturaleza y su obra, y respondió: Yo soy la naturaleza.
A diferencia de nuestros abuelos, nosotros vivimos en un mundo
hecho por nosotros mismos, lo natural nos es cada vez más
ajeno. La complejidad de la naturaleza nos asusta y el sentido
de un orden natural resulta completamente lejano para un habitante
de las ciudades. La naturaleza ha sido sustituida por el exceso
de imágenes que arrojan de los medios.
Tal estado de cosas resulta alarmante y ante el caos artificial
que nos rodea nuestro único consuelo se encuentra en
la autenticidad del arte, en la expresión, que nos ayuda
a reconciliarnos con aquello que parece estar bajo nuestro control
o con aquello que nos precede en tiempo y en espacio: la madre
tierra.
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Volcán Primitivo 2. -vista
superior- Bronce (2000)
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Volcán
Encendido 3. Bronce (2000) |
El esfuerzo creativo de Vicente Rojo y de Alberto Blanco por
desentrañar el misterio de los volcanes, del magma y
de las piedras es un esfuerzo noble por dar a la Naturaleza
su justa medida en estos momentos de caos y realidades virtuales.Dentro
de esta proliferación de imágenes mediáticos
que son clones de otras, habría que preguntarse de dónde
surgen estas esculturas de volcanes en reposo, activo o en estado
primitivo. La primera referencia es el silencio. En el silencio
de la naturaleza la erupción volcánica es algo
que excede todo aquello que consideramos pasividad. La intención
de Rojo es presentarnos con una experiencia que nos remonta
a una era pre-tecnológica. Las estructuras cónicas
de estos volcanes son evocaciones de un tiempo en que escultura
y arquitectura se confundían: la prehistoria. Ese tiempo
donde las imágenes bidimensionales escaseaban y la presencia
de objetos sólidos era la forma de dar credibilidad a
lo que percibían los sentidos y lo que no podía
explicar la razón,. Hoy día la cultura de imágenes
agota rápidamente cualquier asociación que pudiese
emanar entre la Naturaleza y la realidad construida por el hombre.
Digamos que la multiplicidad de imágenes en lugar de
multiplicar la posible discriminación de la realidad,
ha creado un apetito imposible de satisfacer.
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Volcán Primitivo 1. Bronce
(2000)
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Las esculturas de Vicente Rojo tienen ese carácter,
el de ser una prueba, un indicio o signo, de las propiedades
de la naturaleza. Sus formas descriptivas nos revelan una estructura
externa que habla de la complejidad infinita del universo, característica
que ha sido sugerida en los poemas de Alberto Blanco .
Los volcanes de bronce son metáforas artísticas
de una naturaleza que a la civilización aparece nos resulta
salvaje, amenazante y también atractiva. Desde las pinturas
que dedicara el doctor Atl a los volcanes en activo y en reposo,
ningún artista había considerado el tema de la
vulcanología como la puntualidad y actualidad con que
lo hace hoy Vicente Rojo.

Volcanes - vista superior
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