De monumentos y utopias. Litografías de Kcho.

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José Manuel Springer

KchoCuatro remos convertidos en árboles que surgen del mar resumen poéticamente la visión de Kcho, artista que funde en sus imágenes la realidad del la isla de Cuba con las aspiraciones del pueblo cubano. Esta litografía sin título realizada en l993 es el principio de una serie de obras realizadas en la misma técnica en los últimos diez años; una década en que la carrera de Kcho ha ido en ascenso, creando constantes reverberaciones de significados, como las olas del mar, al que tanto está ligada su obra.

Kcho ha encontrado formas y contenidos que enlazan vertientes estéticas muy diversas, relacionando la escultura constructivista del artista ruso Vladimir Tatlin, y la verticalidad de las esculturas del rumano Constantin Brancusi, con la diáspora de los balseros cubanos.
En la obra de Kcho se revela en toda una dimensión social y estética el vínculo entre el arte europeo de vanguardia que se practicó en la Unión Soviética durante los años siguientes a la Revolución de Octubre y el arte cubano de los años 80 y 90, época que marca el final de la guerra fría y de la utopía de la Revolución cubana. Bajo la influencia de la escultura moderna de Tatlin y Brancusi, el arte contemporáneo de Kcho se enriqueció tanto con la fórmula como con la forma y se propone, para adquirir el carácter de evidencia, reunir la una con la otra.

KchoColumna Infinita. 1999
Litografía sobre papel Bristo.

Los intelectuales que hace 80 años dieron a la revolución rusa su voz estética, escritores como Mayakovsky, y artistas como Tlatlin, Rodchenko, y El Lissitzky cineastas como Sergei Eisenstein y Dziga Vertov, crearon un arte de expectativa: si uno se posicionaba –como ellos- en el presente concebido como el último escalón de la historia, resultaba natural enfrentar y defender una visión del futuro. Sin embargo, el futuro que previeron estos artistas con toda su fe en el arte como herramienta de cambio, se vino abajo con las purgas políticas y en el terror de estado como arma de control político.

Otra coincidencia histórica entre el mundo cultural soviético de la segunda década del siglo XX y el cubano de las dos últimas décadas del siglo, es la relación entre la literatura, el intelectualismo y las artes visuales con la sociedad en pleno. Anatoly Lunacharsky, ministro soviético de educación durante el mandato de Lenin, fue un defensor de la idea de la importancia del arte en la sociedad como estrategia para permitir que los artistas que pudieran vivir de su trabajo, entregados a la utopía de crear una nueva sociedad. Su propuesta consistía en crear “arte que constituya un medio de infectar a quienes nos rodean con ideas, sentimientos y estados de ánimo y una gran dosis de efectividad, que estuviera envuelto en formas atractivas y poderosas”.


El más influyente de los artistas que vivieron esa época fue Vladimir Tatlin, quien antes de ser artista había sido marinero y carpintero en un astillero. En la presente exposición podemos observar cómo Kcho comparte con Tatlin la expresividad de la escultura y del medio gráfico a través del concepto de factura, o sea el discurso que tienen los materiales por sí mismos. Los elementos empleados por Kcho en sus instalaciones: tablas viejas, botellas vacías, llantas y cámaras envueltas en yute, son materiales de construcción, baratos y comunes cuya belleza emerge de su temporalidad efímera y de su hechura manual.

La torre que diseñó Tatlin como conmemoración a la Tercera Internacional Comunista en 1919, debía ser un monumento inclinado de más de 300 metros de alto, superior a la torre Eiffel, donde se celebrara además el dinamismo de la historia, así como a la tecnología y las artes aplicadas. Las monumentos que Kcho concibe tanto en litografías como en instalaciones constituyen otro tipo de homenaje: el de un ideal de búsqueda feroz, de arrojo y entereza por lanzarse al mar en busca de otros horizontes. El proyecto de torre de Tatlin simbolizó la dialéctica de la Revolución. Desgraciadamente la torre no fue construida y se quedó en una maqueta de madera, expuesta durante el desfile del día del Trabajo en mayo de1926.

KchoC.I. 2000
Litografía sobre papel Guarro super Alfa

En los dibujos de Kcho como en su obra tridimensional, encontramos la articulación precaria de varios sistemas rudimentarios de navegación: botes pequeños, llantas infladas, sistemas sencillos de propulsión. Aquí no se está haciendo una exaltación de la tecnología, ni al futuro, antes bien lo que resalta es la escasez de medios, la fragilidad y la inventiva movida por la necesidad. En ese sentido estos elementos que recuerdan otra embarcación, la balsa de El Naufragio de Medusa, alegoría de la Revolución francesa que pintó Eugene De LaCroix a principios del siglo XIX, luego de la instauración del Imperio napoleónico.

La mayoría de las litografías de la exposición no aluden a la navegación, en el sentido que tiene la pieza de De la Croix, por el contrario, las barcas reproducidas aparecen inmóviles. En varias litografías aparecen en proceso de ser construidas en modestos talleres. La serie Columna Infitina (CI) está inspirada en la escultura del mismo nombre de Constantin Brancusi, y, como en la obra de este,la única intención direccional que sugiere la forma es la del ascenso. Kcho liga la idea de navegación con la idea del vuelo, de la elevación hasta el cielo. Esa forma de acumulación vertical también sugiere una monumentalidad, cual si se tratara de una columna de sueños expresados en las formas más arquetípicas: alas y aviones. El vuelo en los sueño es interpretado frecuentemente con un deseo de escape, abandono de la permanencia a favor de lo desconocido.

Pero así como en la columna de Tatlin, la idea es mirar hacia el futuro, en la Columna Infinita, la mirada está puesta en una dimensión sin tiempo, un lugar de la conciencia que es tan permanente como el universo.

La tercera serie de litografías Serie Nada, está dedicada a muelles levantados sobre el mar, sin una conexión visible a la tierra firme. Estos paisajes litográficos remontan a la noche y la oscuridad del mar, donde el muelle es el último objeto visible que aparece en el horizonte y que presagia ese puente de la muerte que metafóricamente cruza el balsero para poder llegar a la seguridad del día siguiente.Hay por último una serie de obras dedicadas específicamente a las embarcaciones sencillas, que parecen esperar a la deriva en el mar, representando pequeñas islas de seguridad que aguardan a sus tripulantes. Como en el caso del Granma, la pequeña embarcación que llevó a Fidel Castro de México a Cuba, hoy reconstruido y colocado en un museo específico ubicado en el centro de La Habana, en estas obras opera la intención de rendir homenaje a los balseros anónimos que desaparecieron en las crestas del mar en su intento por determinar el rumbo de su propia vida.


KchoS.P. 1999. Litografía sobre papel Guarro super Alfa.

KchoSerie Nada 2001, Litografía papel Guarro super Alfa.

Es difícil no entrar en la interpretación política de estas metáforas y símbolos. Como ningún otro artista cubano reciente Kcho encontró la forma de expresar el éxodo cubano de los últimos lustros, a través de la cita a dos de los pilares de la escultura moderna y mediante imágenes que recuerdan los instrumentos de navegación, que fungen como herramientas para lograr un cambio, quizá menos utópico, definitivamente más personal.

KchoTrapo 2001. Litografía sobre papel Guarro blanco acuarela.

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Fecha de publicación: 03.08.2002