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De la apreciación de la belleza
como forma del conocimiento
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En
el último siglo el ideal de la belleza ha dejado de ser relevante
en varios campos de la producción cultural y en algunas disciplinas
del arte, concretamente en las artes visuales. No obstante, El ideal
de la belleza sigue siendo, junto con la justicia y la verdad, uno
de los valores por los que se guía la acción humana,
la teoría y la creatividad, pero los conceptos y categorías
de lo bello han cambiado drásticamente. |
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Llama la atención que las artes visuales hayan dejado
la consecución del ideal de la belleza como fin, dando
énfasis a la búsqueda de una praxis libertaria
como meta. Esto ha generado conceptos de belleza alternativos
y nuevas categorías estéticas diversas, que constituyen
parte de la experiencia estética aunque no son centrales
para la producción artística, como lo fueron en
los siglos anteriores. Sin embargo la experiencia estética,
la capacidad para percibir lo bello y actuar ante ello, continúa
dominando nuestros consumos artísticos y visuales.
Hoy la belleza como concepto y origen de categorías
estéticas experimenta dos tendencias: una, ampliar su
variedad para incluir tipos que anteriormente no eran considerados
como bellos, por ejemplo los objetos de producción masiva
industrial; dos, se ha reducido la experiencia estética
a la experiencia del placer (aquello que es agradable), ignorando
las complejidades de la sensibilidad y la percepción.
Ambas tendencias no son análogas, sino complementarias.
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Luis González Palma
"El soldado", 1993
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Tina Modotti. "Hamaca"
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¿Qué es lo que originó este cambio de
énfasis en la cultura y las artes visuales? Los objetos
bellos no tienen características comunes, sino formas
y características diferentes, por lo que no puede concebirse
un concepto general de belleza. A pesar de ello, podemos hablar
de rasgos comunes en la experiencia estética y establecer
un marco amplio del criterio estético y de las categorías
en que este se aplica.
Si la teoría de la belleza es el terreno
de la estética, la experiencia de la belleza es objeto de
la sicología. Está ligada a los modos de percepción
y racionalización (categorización). En el siglo XIX
la experiencia estética era circunscrita a lo sentimental
(de ahí la profusión de Romanticismo) en contraposición
a la experiencia estética del siglo XVII, en la que el orden
de los elementos y la estructuras era central (por tanto el Barroco
y el Neoclasicismo imperantes). No obstante, en ninguna época
ha habido tantas categorías estéticas como la actual
y esto se debe a una ampliación del estudio de la psicología
científica (la sicología empírica existe desde
la antigüedad clásica) y la ampliación del cúmulo
de estímulos, sobretodo de imágenes. |

Caravaggio. "Judith
Beheading Holofernes", c. 1598
Galleria Nazionale d'Arte Antica, Rome
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El hedonismo que caracteriza a nuestra época (el hecho
de buscar y categorizar el placer ante todo, aún como experiencia
negativa de desagrado o fealdad) ha llevado a ver las cosas y
los hechos (naturales, artificiales e ideales) en tan solo una
de sus cualidades. Las personas y las cosas son valoradas en la
medida del placer que prometan, por la intensidad y persistencia
del placer que producen.
La experiencia estética proporciona un tipo de conocimiento:
la mente encuentra en la experiencia estética una explicación
de la esencia visible del mundo. El sujeto transfiere sus propias
experiencias a un objeto u otro ser. El conocimiento (que entre
otras cosas provoca placer intelectual) deviene de descubrirse
uno mismo en un objeto diferente a sí mismo. Se trata de
una percepción total, diferente a la percepción
normal basada en captar elementos o rasgos importantes o necesarios
del mundo.
La experiencia de lo bello surge con una emoción inicial,
una excitación. Bajo la influencia de la excitación
dirigimos toda nuestra conciencia hacia el objeto que la hizo
surgir, delimitando el campo de la experiencia y centrando el
interés en la cualidad percibida. A partir de aquí
surge la contemplación que deviene en placer emocional,
cerrando un círculo activo-pasivo de la experiencia estética.
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Chris Cottingham
"Fictitious Portraits", 1992
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Como sucede en otros procesos mentales,
la experiencia estética implica no solo a las funciones
perceptivas sino también a la memoria, que relaciona nuestra
experiencia previa para dar un significado a la percepción,
lo cual da lugar a una gradual toma de posesión del mundo
(el conocimiento en sí).
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| Orlan.
"Self Hybridation", 2000
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En la actualidad la definición y la teoría de
la belleza ( la estética) se confunden constantemente
y comparten los elementos de la belleza con las facultades necesarias
para experimentarla. Lo que determina la experiencia estética
es la unión de sentimientos diferentes y una actitud
mental activa y contemplativa, que pocos se permiten, tanto
espectadores como productores de imágenes.
Cuando una obra de arte actúa a causa de su innovación
y rareza (oponiendo lo bello a lo raro o lo nuevo) lo que hace
es aumentar las variedades de la imaginación. Cuántas
veces, no obstante, descubrimos con sorpresa que hemos hecho
de las antiguas nociones de belleza algo desconocido, y por
tanto se la ha clasificado como nuevo.
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A continuación una lista de temas
de belleza que han existido desde hace siglos y que siguen determinando
nuestras categorías de lo bello.
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La belleza como
orden y medida simetría, armonía, número.
Este tipo de belleza parte de la idea de que el arte nos
purifica. |
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La belleza como
idea relativa y subjetiva (concepto sofista), que se opone
al tema platónico del ideal eterno de la belleza. |
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La belleza como
unión de los contrarios (Heráclito) |
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Lo bello como
adaptación de las cosas a un fin (Estoicismo) |
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Lo bello como
adecuación de las cosas a necesidades vitales (epicureismo) |
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La belleza como
luz, la belleza como característica interior, la
belleza como orden y como experiencia de las cosas más
ordinarias (Santo Tomas de Aquino) son conceptos que heredamos
de la tradición cristiana. |
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La belleza como
inspiración sublime, como ficción encantadora
(en oposición a lo real ordinario) o como fidelidad
a una idea mental (Rafael Sanzio) son conceptos heredados
del Renacimiento. |
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La belleza como esencia
o como el seguimiento de reglas preestablecidas son conceptos
del Romanticismo y el Barroco. |
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Figura Ocumichu
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Actualmente la estética
se centra en el análisis de la lingüística
(los nombres de las cosas), la belleza como choque (estética
de la podredumbre) la belleza como empatía (transferencia
de propiedades del objeto al sujeto y viceversa), la belleza
como apertura de fronteras en el arte (iconoclasta) y la belleza
como función (la Bauhaus, la arquitectura, el diseño).
Si bien todas las categorias
de belleza seguirán multiplicándose, mientras
que los tipos de la misma y el valor de lo bello segurá
existiendo indefinidamente. Es importante darnos cuenta de que
la gran cantidad de estímulos que recibimos día
a día, también ha creado una cierta insensibilidad
hacia lo bello. Pienso que incluso lo bello se ha vuelto raro
y extraño. El problema de poder explicarlo con el lenguaje
ha hecho que desconozcamos hasta nuestra propia experiencia
estética. Me parece que en las grandes ciudades la sensibilidad
se ha atrofiado y corrompido a tal grado que a veces tomamos
como bello lo más obvio y pasajero. Aprehender lo bello
toma tiempo así como un constante ejercicio de búsqueda
activa y dedicación. Lo bello es lo difícil de
ver a simple vista.
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| Caravaggio.
"Judith Beheading Holofernes" (detalles) |
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